El arte de la invitación espiritual: guía coránica
Sermón del Viernes 12 de diciembre de 2025.
Después de recitar el Tashahud, el Ta‘awuz y la Sura al-Fatihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) recitó el versículo 126 de la Surah an-Nahl.
[Árabe]:
La traducción de este versículo es: “Invita al camino de tu Señor con sabiduría y buena exhortación, y discute con ellos de la mejor manera. Ciertamente, tu Señor sabe mejor quién se ha desviado de Su camino; y Él conoce a quienes están bien guiados”.
En este versículo y en otros muchos versículos del Sagrado Corán, dondequiera que Dios Altísimo nos haya instruido para hacer tabligh [propagar el verdadero mensaje del islam], nos ha guiado para hacerlo de la mejor manera y nos ha instruido para aconsejar a las personas de manera que pueda tener un impacto en los demás y beneficiarles. Para quienes actúan de acuerdo con esto, sus esfuerzos en tabligh siempre dan fruto y producen resultados. Por la gracia de Dios Altísimo, tienen éxito. Por lo tanto, siempre debéis tener presente este principio.
Hoy en día, debido a las redes sociales, la gente da por sentado que el tabligh es muy fácil. Aquellos que sienten pasión por ello, intentan hacerlo con gran entusiasmo. Hay otros que incluso acuden a lugares públicos en países donde está permitido, ya que, en Pakistán, por ejemplo, no se nos permite realizar ninguna actividad de tabligh. Estas personas, con gran pasión, acuden a estos lugares y satisfacen su deseo. Esto es algo bueno.
Sin embargo, el tabligh también requiere ciertas condiciones y normas de etiqueta que siempre deben tenerse en cuenta. De lo contrario, puede ser contraproducente, tal como Dios Altísimo también ha señalado en este versículo.
Por lo tanto, primero hay que comprender este asunto y luego practicar el tabligh, ya que algunas personas dejan una huella negativa con sus predicaciones. En lugar de tener un impacto positivo, dejan un impacto negativo y, en ocasiones, los no ahmadíes tienen la oportunidad de plantear objeciones contra la Comunidad y sus enseñanzas, objeciones que carecen por completo de fundamento.
Los que son nuevos en el campo de la predicación y creen que poseen argumentos sólidos, cuando no son capaces de presentar ningún argumento sólido y no pueden convencer a sus oponentes, caen en la desesperación. Sin embargo, no hay necesidad de desesperarse. Por la gracia de Dios Altísimo, poseemos los argumentos. Otra cosa es que una persona no los entienda o sea incapaz de expresarlos.
Por la gracia de Dios Altísimo, la Comunidad Musulmana Ahmadía habla con sabiduría, razonamiento y argumentos, y lo hace de acuerdo con las enseñanzas de Dios Altísimo, que Él otorgó al Santo Profeta (sa) en el Sagrado Corán y las cuales el Santo Profeta (sa) seguía él mismo. Por lo tanto, siempre debemos tener presente que, si vamos a hacer tabligh, debemos hacerlo de la mejor manera posible.
En una ocasión, el Mesías Prometido (as) dio una orientación muy importante sobre el tema del tabligh. Afirmó: “Me preguntaron qué se debería hacer para difundir las enseñanzas del islam en América y Europa. ¿Es apropiado que algunos musulmanes angloparlantes vayan a Europa y América y, a través de la predicación y los discursos públicos, den a conocer los objetivos del islam a la población de esos lugares? (es decir, si conocen el idioma, deberían ir a hacer tabligh)”. El Mesías Prometido (as) continúa: “De forma general, nunca responderé a esta pregunta con un simple ‘sí’”.
Este es un punto muy importante. Como él explicó, el mero hecho de saber inglés -o cualquier otro idioma- no basta por sí solo para adquirir conocimientos religiosos. Hay muchos otros requisitos esenciales. Hay que aumentar el conocimiento, como ya he dicho. Incluso en distintos lugares de aquí, la gente hace tabligh, pero no siempre son capaces de dar respuestas convincentes a las objeciones planteadas por los oponentes, con pleno conocimiento y detalle. El mismo problema aparece en las redes sociales, como ya he mencionado.
Por lo tanto, antes de que cualquier da‘i ilAl’lah [convocador hacia Dios] o cualquier persona apasionada por el tabligh se ponga en marcha, debe aumentar sus propios conocimientos. Que recopile las objeciones más comunes; por lo general, las respuestas ya se encuentran en la literatura de la Comunidad. Si no encuentra una respuesta, que se ponga en contacto con el equipo de tabligh que opera en ese país y se beneficie de sus conocimientos. Entre ellos hay personas que poseen conocimiento y a las que se puede pedir ayuda.
Como dijo el Mesías Prometido (as): “nunca responderé a esto con un simple ‘sí’”. A continuación, añade: “No considero lo en absoluto apropiado ya que esas personas, no conocen a fondo las enseñanzas del islam, desconocen por completo sus más altas excelencias, no están debidamente preparadas para responder a las críticas y objeciones de esta época, y no han sido instruidas por el Espíritu Santo”. Este es también un requisito muy importante: que un ‘mubal’ligh’, una persona que predica, sea instruido por el Espíritu Santo y tenga una conexión viva con Dios.
El Mesías Prometido (as) afirma: “¿Cómo pueden esas personas ser nuestros representantes? No es posible”. Además, añade: “Mis mubal’lighs [predicadores] deben tener una relación especial con Dios Altísimo para que Dios los apoye”. Afirma: “En mi opinión, el perjuicio de este esfuerzo es más cercano y probable que su beneficio, excepto lo que Dios desee”.
Esto significa que si procedemos de esta manera, el beneficio será generalmente bajo y el daño mayor, excepto lo que Dios quiera. Sí, ocasionalmente puede haber uno o dos ejemplos aislados que produzcan beneficio, pero en general, es más probable que el impacto sea negativo. Por lo tanto, un mubal’ligh y un da‘i ilAl’lah deben tener siempre presente que, cuando hacemos tabligh, hay muchos requisitos que deben cumplirse. Solo cuando se cumplan estos requisitos podremos predicar de forma eficaz y correcta.
En cuanto al tabligh, lo primero que debemos recordar es que el islam es la única religión, y que el Santo Profeta (sa) es el único Profeta que trajo ese mensaje de Dios, destinado a todo el mundo. Dios lo envió como portador de buenas nuevas y como advertidor, como Profeta para todos los pueblos, todas las naciones y todo el mundo. Sin embargo, incluso hoy en día, si se analiza la historia hasta la fecha, la población musulmana total del mundo sigue siendo menos de una cuarta parte de la población mundial. ¿Por qué ocurre esto?
La razón es que el tabligh no se ha llevado a cabo con sabiduría y el mensaje no se ha transmitido adecuadamente. Los musulmanes asumen que a través de la Yihad difundirán el mensaje del islam, mientras que la Yihad [con la espada] solo está permitida en el caso de que el enemigo ataque primero. Cuando se permitió a los musulmanes luchar y levantar la espada, fue solo en un momento en que los incrédulos y los no musulmanes atacaron el islam y trataron de destruirlo. En ese momento, Dios dijo en el sura Al-Hach del Sagrado Corán:
[Árabe]
“Se da permiso para combatir a quienes son combatidos, porque han sido perjudicados -y Al’lah tiene en verdad poder para ayudarles-”. (22:40). Este es el punto más significativo. Luego la historia da testimonio de que Dios Altísimo les ayudó y mostró Su poder y su fuerza. Así, cuando Dios Altísimo concedió permiso para la guerra, lo hizo porque se estaba cometiendo una injusticia. Pero la época actual no requiere de este tipo de Yihad; no se está librando ninguna guerra en nombre de la religión, aunque, bajo diversas excusas, se oprime a los musulmanes, pero no se invoca el nombre de la religión. Dios Altísimo y el Santo Profeta (sa) también han declarado que la Yihad del Corán es la Yihad mayor.
Así pues, esta es la situación general de los musulmanes, es decir, hoy en día, los musulmanes representamos menos de una cuarta parte de la población mundial. Debemos tener esto siempre presente y comprender nuestras responsabilidades, y nosotros, que hemos jurado lealtad al Mesías Prometido (as) y hemos hecho su Baiat, debemos actuar en consecuencia; en el sentido de que también debemos desarrollar una relación con Dios Altísimo, aprender Sus enseñanzas y, al actuar en consecuencia, transmitir este mensaje al mundo.
Como dije al principio, algunas personas trabajan con buenas intenciones, pero no tienen los conocimientos adecuados o no cumplen con el nivel de relación con Dios que debe tener un ‘convocador hacia Dios’. En consecuencia, se frustran. Hay que recordar que el Santo Profeta (sa) también dio mandamientos respecto al tabligh y ciertas instrucciones. Hay muchas narraciones al en este sentido.
Una narración es de Hazrat Ibn Abbas (ra), y dice: “Se nos ordenó hablar a las personas según su nivel de intelecto”. El primer punto es que según el intelecto y el conocimiento que tenga, o según el temperamento y la religión que tenga esa persona, se le debe hablar en consecuencia. Por ejemplo, si deseáis informar a los musulmanes sobre la llegada del Mesías Prometido (as), entonces se les debe argumentar a través del Corán, los dichos del Santo Profeta (sa) y los libros de sus eruditos.
También ha dicho a aquellos que practican el tabligh -este es un Hadiz largo, y uno de los puntos que menciona es que uno debe salvarse de la maldición de los oprimidos-. Para quienes predican, este punto también es muy necesario. La propia moral debe ser siempre recta y ejemplar, y el nivel de los derechos otorgados a la humanidad debe ser tal que nunca se debe incurrir en la maldición de una persona oprimida; más bien, siempre deben ser de aquellos que reciben las oraciones de los oprimidos. Cuando se convierten en aquellos que reciben tales oraciones, entonces Dios Altísimo bendecirá sus acciones. El Santo Profeta (sa) afirmó además que “uno debe salvarse de esto, porque no hay barrera entre ellos [los oprimidos] y Dios”. Este punto debe tenerse siempre presente.
En el versículo que recité, al explicar una ‘buena exhortación’, el Mesías Prometido (as) afirma en un pasaje:
“Dios nos ha prescrito que refutemos las falsas acusaciones con sabiduría y una buena exhortación. Dios bien sabe que siempre hemos contestado a las alegaciones con mansedumbre y paciencia (siempre empleó la mansedumbre. Habla de sí mismo al indicar que él mismo emplea la mansedumbre y la paciencia en respuesta a las alegaciones). Este es el principio a seguir y Dios es testigo de que actúo así, empleando palabras suaves y moderadas”.
Este debe ser el método de predicación que deberemos adoptar. Aquellas personas que, al difundir el mensaje, utilizan el mismo lenguaje que los opositores al ser presa del enfado, estas personas deben recordar que nuestra predicación tiene que circunscribirse dentro de las buenas morales. Al no tener los oponentes argumentos sólidos, nos contestan con un lenguaje soez. Si nosotros empleamos ese mismo lenguaje soez, significará que nosotros tampoco tenemos argumento alguno.
Hay personas que objetan que el Santo Mesías Prometido (as) también empleó un lenguaje contundente. El primer punto ya se ha explicado con anterioridad y es que él (as) no empleó un lenguaje duro. Si empleó respuestas contundentes, allí replicó a la gente que “sólo en aquellas situaciones en las que los escritos de nuestros oponentes contienen un lenguaje severamente inflamatorio y provocativo, hemos recurrido en ocasiones a un lenguaje firme, únicamente para que queden disuadidos de su conducta salvaje cuando se dan cuenta de su propio estado”. Incluso con esta forma de actuar, sus intenciones eran puras. Dice: “Y esta aparente firmeza de lenguaje no surgió de pasiones internas o de ira personal, sino por obediencia al mandamiento:
[Árabe]
“Y respóndeles de la manera que sea más adecuada para ellos”, se ha usado en base a la sabiduría. La firmeza que he mostrado no proviene de rencor en el corazón. Solo fue para dar una lección y para ayudar a calmar las frustraciones de aquellos musulmanes que se exaltan con rapidez, pues si yo respondo a estos detractores, los musulmanes no recurrirán a responder por sí mismos mediante disturbios y caos”. El Mesías Prometido (as) continúa: “y eso también, solo lo hemos hecho después de ver el punto extremo de burla, lenguaje soez y sacrilegio de parte de nuestros oponentes (es decir, si hay alguna palabra mía escrita en algún lugar, es únicamente por el lenguaje extremo que han empleado los oponentes)”. ¿Por qué lo hizo? Solo “porque el lenguaje ofensivo, la falta de respeto y la burla hacia el islam y su Profeta (sa) había cruzado todos los límites” (cuando los oponentes se excedieron sobremanera, solo entonces él recurrió a esta forma de contestar). El Mesías Prometido (as) afirma: “estas personas utilizaron palabras tan degradantes y malvadas sobre Nuestro Jefe y Maestro, el Líder y orgullo de toda la creación, que casi se comprometía la paz en la sociedad. Es en este contexto que hemos empleado este método como una estrategia”.
Así pues, el Mesías Prometido (as), en sus diversos escritos, en realidad ha prohibido a los miembros de su Comunidad usar lenguaje severo y ha explicado que, dondequiera que él haya empleado ciertas palabras, fue solo por absoluta necesidad. Sin embargo, nos ha advertido, a los miembros de la Comunidad, que debemos ser siempre amables al hablar y nunca usar un lenguaje duro. Incluso en su firmeza, expuso hechos en la historia de sus oponentes en lugar de usar lenguaje ofensivo o abusivo como ellos.
Luego, presentando el comentario de este versículo, el Mesías Prometido (as) dice: “El Sagrado Corán nos ha dado las siguientes guías:
[Árabe]
Este es un versículo de la Surah Al-‘Ankabut, que significa: “No disputéis con el Pueblo del libro, excepto con lo que sea mejor”. Al’lah Taala también dice en otra parte:
[Árabe]
“Invita al camino de tu Señor con sabiduría y buena exhortación, y discute con ellos de la mejor manera”. Uno debe dialogar con los cristianos de una manera marcada por la piedad y que resulte beneficiosa. Uno debe adoptar un método sabio y el consejo sincero de manera que realmente les beneficie, y este mismo método debe reflejarse en nuestro trato hacia personas con toda clase de antecedentes religiosos, ya sea un judío, un cristiano, un hindú o aquellos musulmanes que hoy han rechazado al Mesías Prometido (as); debe usarse un enfoque que sea sabio y los invite de manera amable”. El Mesías Prometido (as) además afirma: “Pero esa vía, de apoyarse en el respaldo del gobierno o, Dios no lo permita, expresar ira y provocación, es errónea y contraria a nuestro verdadero propósito. Esas son meras tácticas de conflictos y disputas mundanas; los verdaderos musulmanes y quienes conocen profundamente la metodología islámica no las aprueban en absoluto, pues las condiciones que en verdad conducen a la guía de la humanidad nunca pueden producirse por tales medios”.
Hazrat Musleh Maud (ra) también ha desarrollado el versículo:
[Árabe]
En el Tafsir-e-Kabir ha explicado el significado de “Hikmat” (sabiduría) a partir de varios léxicos. Hazrat Musleh Maud (ra) afirma: “uno de los significados de ‘Hikmat’ [Sabiduría] es ‘Hilm’ [paciencia, templanza], lo que significa hablar con alguien de manera racional y amable. Dios Altísimo ha dicho esto porque una persona que no actúa de este modo, rápidamente se enoja y se deja llevar por la emoción. Nunca podrá transmitir nada a otra persona. De igual modo, otro significado de ‘Hikmat’ es ‘Nubuwwat’ [Profecía]. A la luz de esto, el significado del versículo sería: ‘invitar hacia la fe usando la Palabra Divina’”.
Así pues, uno debe presentar argumentos del Sagrado Corán, la Palabra conferida por Dios Altísimo, y no argumentos vanos de vuestra propia autoridad. Hazrat Musleh Maud (ra) expresó con gran anhelo: “si los musulmanes hubiesen comprendido este principio, habrían superado en número al judaísmo y al cristianismo. Nuestra única arma es el Sagrado Corán, acerca del cual Dios Altísimo dice:
[Árabe]
‘Toma la espada en forma de este Corán y parte por el mundo para la Yihad.’ Pero es lamentable que hoy, los bienes materiales estén en manos de los musulmanes – es decir, de las naciones ricas- , y que solo falte esta espada que Dios Altísimo ha ordenado empuñar: salir con los argumentos del Sagrado Corán para propagar el mensaje”. Las naciones musulmanas poseen riqueza en petróleo, infinidad de negocios, y configuran muchos países musulmanes (un total de 54 países musulmanes), pero la Yihad que debía haberse emprendido con las enseñanzas del islam no se ha llevado a cabo como debería.
Luego, Hazrat Musleh Maud (ra) añade: “según el léxico, otro significado de “Hikmat” es aquello que impide la ignorancia. A la luz de esto, el versículo significa que uno debe hablar de manera que el otro pueda comprender, y a través de ello se eliminen sus malentendidos. En otras palabras, el discurso debe ser tal que erradique la ignorancia y resulte comprensible para el oyente. Así, está registrado en el Hadiz:
[Árabe]
‘El Mensajero (sa) de Dios nos ordenó hablar a las personas según el nivel de su entendimiento e intelecto (he mencionado este hadiz antes también)’. Al dar un discurso, algunas personas usan palabras y términos complejos para impresionar a la audiencia. Estos discursos quizás intimiden a los ignorantes, pero nadie se beneficia de ellos”. Aquí sucede lo mismo. Cuando hablamos con los no-ahmadíes, o a veces con algunos eruditos, ellos también adoptan este estilo; pero si nosotros habláramos de esa manera, no está claro si se beneficiarían, pero el público normal ciertamente no captaría la esencia. Se enredan con palabras complejas. Cuando las cosas se explican con un lenguaje sencillo, puede que entre los oyentes haya muchos que, mediante un discurso simple, comprendan el punto y prefieran escucharte a vosotros en lugar de a quienes se pierden en terminologías.
Hazrat Musleh Maud (ra) también dice: “hablar conforme a la verdad también se llama ‘Hikmat’; así está recogido en los diccionarios. Según este significado, el versículo insta a que uno debe hablar de manera veraz y conforme a la realidad. Aunque crean que están invitando a la gente hacia la verdadera religión, algunas personas también dicen cosas incorrectas. A veces, la gente exagera en su prédica, cuando no hay necesidad de hacerlo. Uno debe tener ante sí las enseñanzas del Sagrado Corán, tener en mente los Hadices y los escritos del Mesías Prometido (as), y luego salir a predicar; después de ello, dejar el asunto en manos de Dios”. Luego explica: “Es incorrecto presentar cosas no fundamentadas. Al enfrentarse a un oponente, hablad solo la verdad. Al guiar a los demás, no caigáis vosotros mismos en error. Como Dios Altísimo dice:
[Árabe]
Es decir, si permanecéis firmes sobre la guía, no os preocupéis si otro se extravía, pues su extravío no os perjudicará en nada. Protegeos a vosotros mismos. Es decir, no cometáis actos pecaminosos o erróneos bajo la impresión de que con ello guiaréis a otro. Cuando vuestra propia guía y la guía del otro entren en conflicto, dad prioridad a proteger vuestra propia guía, y dejad la guía del otro en manos de Dios, porque Él no desea que un creyente se convierta en incrédulo o que un incrédulo se convierta en creyente; Él mismo desea conceder la guía”.
Luego, al seguir explicando la palabra “Hikmat” [sabiduría], Hazrat Musleh Maud (ra) también menciona que, según los léxicos, el habla apropiada al tiempo y en la ocasión oportuna, también se llama Hikmat. Según este significado, el versículo implicaría que, al predicar, uno debe exponer de manera adecuada en el momento. Si, con ciertos argumentos, existe riesgo de que el oponente se irrite y enfurezca, y hay peligro de que en ese estado no escuche vuestras palabras, entonces no conviene provocarlo sin necesidad. Presentadle otros argumentos que pueda escuchar con calma. En otras palabras, antes de hablar, evaluad primero el temperamento de la otra persona. Si la provocais innecesariamente, no saldrá beneficio de esa predicación. Proclamar la propia grandeza, y afirmar “somos verdaderos, el Mesías Prometido es verdadero, el islam es verdadero, y el Santo Profeta (sa) es ciertamente un Profeta para toda la humanidad”, si estas afirmaciones se presentan sin presentar pruebas, solo causarán agitación. Hablad con sabiduría, para que la gente también pueda captar el significado de tales asuntos. Así pues, esta es una gran excelencia: que Dios Altísimo, en pocas palabras concisas, ha expuesto todos los principios fundamentales de la predicación. En verdad, este es el mismo método que, si nosotros como predicadores adoptamos y practicamos, nos conducirá ,si Dios quiere, al éxito.
“Buena exhortación” se refiere a un discurso que ablanda los corazones y deja una profunda impresión en ellos. A través de este mandato, se ha instruido a los musulmanes que una mera argumentación seca no es suficiente. Hoy, es responsabilidad de la Comunidad Musulmana Ahmadía transmitir este mensaje del islam al mundo. Cualquiera que esté involucrado en los debates, ya sea con un oponente o con un interlocutor, debe entender que la religión no consiste solo en argumentación intelectual, sino que hay varios aspectos de exhortación que deben ponerse en operación. Además, se ha ordenado que el habla que apela a los sentimientos también debe utilizarse, y que la sabiduría y la “buena exhortación” siempre deben permanecer integradas. Con la palabra “Hasanah” [buena], se ha aclarado que no debe fomentarse un celo falso, como hacen los clérigos ignorantes de nuestro tiempo que, sin justificación, incitan a las personas contra la rectitud.
Luego, Dios Altísimo dice:
[Árabe]
“Y discute con ellos de la mejor manera”. Esto también enseña que, incluso al debatir, debemos ser conscientes de que, entre los diversos argumentos disponibles, el más sólido debe establecerse como fundamento y punto central, y todos los demás argumentos deben mantenerse subordinados a él. Porque si un argumento de apoyo se derrumba, no debilita el argumento principal; mientras que, si el argumento central en sí es débil, incluso los argumentos de apoyo más sólidos resultan inútiles. A continuación, Dios Altísimo declara:
[Árabe]
“En verdad, tu Señor sabe mejor quién se ha extraviado de Su camino; y Él conoce a los que están rectamente guiados”. Con este versículo, se ha dejado claro que debéis continuar predicando de una manera excelente; pero si la gente no lo acepta, no debéis desesperar concluyendo que no sabéis predicar. Es posible que no haya deficiencia en vuestra predicación, sino que el corazón del destinatario se haya oxidado tanto debido a sus pecados, que Dios Altísimo no le abre la puerta de la guía. En resumen, debemos permanecer plenamente comprometidos con la predicación; este es el asunto esencial. Nuestro deber es continuar transmitiendo el mensaje, mientras que obtener resultados y crear aceptación en los corazones es la obra de Dios Altísimo.
El Mesías Prometido (as) afirma: “Muchas personas llamadas maulvis y eruditos suben a los púlpitos, se declaran delegados del Mensajero y herederos de los profetas, y comienzan la prédica. Aconsejan a otros que se abstengan de la arrogancia, el orgullo y la inmoralidad. Sin embargo, en lo que se refiere a sus propias acciones y conducta, podéis evaluarlas observando el efecto que sus palabras tienen en vuestros corazones. ¡Qué poca influencia ejercen sobre las personas de naturaleza pura! Por lo tanto, si su predicación no afecta vuestros corazones, examinad vuestra propia condición, porque si dijerais lo mismo, ¿qué efecto tendrían vuestras palabras? De esto se puede deducir que, si os dedicáis a predicar, primero debéis reformar vuestras propias acciones y establecer una relación con Dios. Sólo entonces vuestra predicación será correcta, exitosa y beneficiosa”. Afirma, además: “si estas personas hubieran poseído el ejercicio del poder y hubieran actuado según sus palabras antes de predicar, ¿por qué habría sido necesario que Dios Altísimo dijera en el Sagrado Corán?:
[Árabe]
‘¿Por qué decís lo que no hacéis?’. La sola presencia de este versículo indica que siempre ha habido, y seguirán habiendo, personas en el mundo que hablan, pero no actúan en consecuencia. Esto evidencia que existen individuos que predican, y a veces la gente se deja persuadir por sus argumentos, pero al observar sus acciones, se siente repelida. Por lo tanto, si deseáis predicar, procurad la armonía entre vuestras palabras y vuestras acciones; solo entonces vuestra predicación tendrá éxito y será bendecida”. Dijo, además: “Escuchad esto bien y mantenedlo firmemente en la memoria, ‘si el discurso de una persona no proviene de un corazón sincero y carece de fuerza práctica, no produce ningún efecto duradero’. De aquí se hace evidente la inmensa veracidad de nuestro Santo Profeta (sa). El éxito que se le concedió y la profunda influencia que ejerció en los corazones no tienen paralelo en la historia de la humanidad. Tal éxito y penetración sin precedentes en los corazones se logró únicamente porque hubo una perfecta conformidad entre su palabra y su obra”. Por lo tanto, si queremos emprender la tarea de predicar y transmitir el mensaje, debemos adoptar este mismo método. Debemos actuar según las enseñanzas del Santo Profeta (sa) y establecer un vínculo especial con Dios Altísimo. Profundizando en el versículo:
[Árabe]
“¿Por qué decís lo que no hacéis?”, el Mesías Prometido (as) afirma en otro lugar: “El creyente no debe caer en la hipocresía. Mantened siempre la rectitud en vuestras palabras y acciones, y aseguraos de que haya coherencia entre ellas. Tal como los Compañeros lo demostraron con sus vidas, vosotros también debéis seguir sus pasos y dar ejemplos de veracidad y lealtad. Solo así los esfuerzos de predicación serán bendecidos”. Asumir simplemente que la disponibilidad de los medios modernos por sí sola permitirá una predicación efectiva esto no puede producir resultados verdaderos. Explicando:
[Árabe]
“Y debatid con ellos de la mejor manera”, el Mesías Prometido (as) dijo una vez: “Quien debe ser amonestado, debe ser aconsejado mediante la palabra. El mismo mensaje, cuando se expresa de una manera, puede convertir a una persona en enemiga, y cuando se transmite de otra, puede convertirla en amiga (las palabras pueden ser las mismas y el mensaje idéntico, pero si se expresan de cierta manera pueden generar hostilidad, mientras que, si se expresan con amabilidad, fomentan la amistad). Por lo tanto, comportaos de acuerdo con ‘y discutid con ellos de la mejor manera’. Es precisamente este estilo de discurso el que Dios ha llamado ‘sabiduría’. Por lo tanto, dice:
(Árabe)
“Él concede la sabiduría a quien le place”. Luego el Mesías Prometido (as) afirma: “Al salvaguardar el islam y manifestar su verdad, lo más importante es que vosotros mismos os convirtáis en verdaderos ejemplos de verdaderos musulmanes”. Este es el primer punto y el más esencial. No tiene mérito simplemente decir que hemos predicado o transmitido el mensaje. Además de transmitir el mensaje, también debemos ver qué transformación hemos logrado en nosotros mismos. Simplemente transmitir el mensaje no es suficiente, ni debemos sentirnos orgullosos solo por el hecho de ser ahmadíes, o de haber transmitido el mensaje, o de que nuestros nombres estén entre quienes invitan a Dios; no. El Mesías Prometido (as) dijo que: “Lo primero y más importante es que os convirtáis en ejemplos vivos de verdaderos musulmanes. El segundo aspecto es que debéis difundir las excelencias y virtudes del islam por todo el mundo”. De hecho, cuando os convirtáis en tales ejemplos, difundid el mensaje. Después, seréis testigos de revoluciones. Esas revoluciones que ni siquiera los ricos podrían lograr, vendrán a través de vosotros.
Respecto a quienes predican durante unos días y luego se quejan de que no hay resultados visibles, el Mesías Prometido (as) dijo: “Cuando habléis, hacedlo con reflexión y concisión, diciendo sólo lo útil. Enredarse en largas discusiones no trae ningún beneficio. A veces, un comentario breve en un momento dado, dicho con sabiduría, entra directo al oído y deja huella. Si surge otra oportunidad, entonces continuad”. Esta es la manera de predicar con perseverancia. “Por lo tanto, el mensaje de la verdad debe transmitirse gradualmente y con paciencia, sin cansarse”. Nuestra tarea es no cansarnos nunca. No se trata de acampar o de sentarnos en un puesto por un día, predicar un poco y luego dar por terminado el trabajo. No. En esta era, la gente ha llegado a considerar el amor de Dios y la relación con Él como una locura. El Mesías Prometido (as) dice: “Hoy en día, la gente cree que una conexión viva con Dios es una locura. Si los Compañeros aparecieran en esta era, la gente los llamaría fanáticos y ellos los declararían incrédulos. Día y noche, debido a la charla frívola, la negligencia y las ansiedades mundanas, los corazones se han endurecido y las palabras tardan en penetrar”. El mundo actual está aún más sumido en el materialismo que en la época del Mesías Prometido (as). Tales personas, inmersas en preocupaciones mundanas, son difíciles de influenciar.
Por lo tanto, no penséis que nuestro propósito es sólo discutir con este clérigo o aquel erudito y convencerlo mediante el debate. Tampoco es nuestro propósito predicar el islam a quienes presentan alegaciones o discuten. Nuestro objetivo es que el verdadero mensaje del islam llegue al mundo y que el mundo se convenza de que, en esta era, el Mesías Prometido (as), que estaba por venir, ha llegado. Debemos esforzarnos por lograrlo, no enfrascándonos en discusiones interminables ni en largas sesiones de preguntas y respuestas, sino mediante la predicación, encontrando maneras efectivas de transmitir el mensaje de la verdad al mayor número posible de personas y reformarlas. Este también fue el método de los nobles Compañeros. Predicaban, pero con sabiduría. Dado que la gente de hoy está tan absorta en las preocupaciones mundanas que llegar a ellas se ha vuelto difícil, se requiere gran sabiduría para llegar a sus corazones. Cuando nuestros ejemplos prácticos reflejen el mismo mensaje que proclamamos, la atención se dirigirá naturalmente hacia nosotros.
El Mesías Prometido (as) dio un ejemplo de su propia vida, diciendo: “Había una vez un funcionario local que solía discutir conmigo. Yo le aconsejaba, pero se burlaba de mí. Aun así, no me rendí. Le dije: ‘no te dejaré; seguiré aconsejándote’”. Quizás el Mesías Prometido (as) vio en él algo noble. En cualquier caso, el Mesías Prometido (as) dice: “Seguí con persistencia hasta que un día comenzó a llorar profusamente, sollozando en voz alta y pidiendo mi perdón”. Quien una vez se burló y ridiculizó, ahora estaba sumido en lágrimas.
El Mesías Prometido (as) dijo: “A veces, una persona que parece malvada es, en realidad, noble de corazón. Puede parecer desdichada, pero su interior está bendecido. Si perseverais con ella, dirigiéndoos a ella según su entendimiento y sabiduría, eventualmente comprenderá. Cada forma de incredulidad tiene su propia clave. Recordad, cada cerradura tiene una llave. Transmitir un mensaje tiene su llave, y esa llave es el enfoque correcto. Se debe hablar de manera apropiada. Así como cada medicina beneficia una dolencia específica, de la misma manera, cada palabra es efectiva solo en un contexto específico y para una persona específica. No es que el mismo estilo de discurso sea adecuado para todos. Un predicador no debe ofenderse si alguien habla mal de él; más bien, debe continuar su trabajo sin cansarse. El temperamento de los ricos es delicado e ignoran el mundo que les rodea. No soportan escuchar muchos consejos. Por lo tanto, deben ser amonestados con amabilidad y en el momento oportuno. Se debe predicar a todas las clases sociales, tanto los ricos y los pobres”. Para los ricos, el enfoque de la predicación mencionado por el Mesías Prometido (as) es este: cuando la ocasión sea propicia, dar un consejo con suavidad y sabiduría.
El Mesías Prometido (as) luego puso el ejemplo de Hazrat Ibn Arabi, que escribió: “¿Por qué Al’lah ordenó a Moisés (as) que hablara al Faraón con suavidad? El secreto detrás de esto era que Dios Altísimo sabía que finalmente el Faraón alcanzaría la fe. Por eso la palabra آمنت [‘creo’] salió de su propia boca. Cuando se estaba muriendo ahogado, pronunció esa misma palabra, diciendo آمنت [‘creo’]”.
Hazrat Musleh Maud (ra) también explicó la sabiduría de la predicación mediante el ejemplo de Hazrat Yusuf (as). Dijo: “Cuando Hazrat Yusuf (as) fue encarcelado, otros dos hombres también estaban presos con él. Demostró una sabiduría extraordinaria al atraer su atención hacia sí. Temiendo que pudieran inquietarse si les predicaba, primero les tranquilizó diciendo que no les tomaría mucho tiempo y que terminaría antes de que llegara su comida. Hizo esto para que no se impacientaran y escucharan con atención. Parece que Hazrat Yusuf (as) rara vez tenía la oportunidad de predicar, por lo que, cuando aquellos dos prisioneros le pidieron la interpretación de sus sueños, lo consideró una oportunidad valiosa. Pensó: ‘Si transmito mi mensaje antes de cumplir su petición, se verán obligados a escuchar’”.
Hazrat Musleh Maud (ra) mencionó luego otro ejemplo, el del Santo Profeta (sa). El primer ejemplo fue el de Hazrat Yusuf y el segundo, el del Santo Profeta (sa). “En los primeros días de su reivindicación, cuando el Santo Profeta (sa) deseaba transmitir el mensaje del Islam a la gente de La Meca, estos le evitaban y se negaban a escucharlo. Entonces organizó una comida y les invitó, con la intención de predicar durante la reunión. Sin embargo, se levantaron y se marcharon sin escucharlo. La siguiente vez, el Santo Profeta (sa) ideó otro plan. Les invitó nuevamente, pero esta vez, antes de que se sirviera la comida, anunció su reivindicación y transmitió su mensaje. Como estaban esperando la comida, se vieron obligados a permanecer sentados y así escucharon sus palabras”.
De este versículo también aprendemos el método de amonestación empleado por los profetas. Por lo tanto, al seguirlos, siempre se debe tener presente que, al impartir la exhortación y el consejo, el mensaje debe transmitirse, pero no debe resultar una carga para los demás. En otras palabras, se ha establecido un principio según el cual se debe decir la verdad, pero expresarla de tal manera que no se convierta en una carga para otros. Por consiguiente, se debe hablar con sabiduría y tener siempre presente este principio.
En una época en la que ni siquiera se podía imaginar que Europa aceptara el islam, el Mesías Prometido (as) hizo traducir sus escritos al inglés y los distribuyó por toda Europa. Cuando Al’lah el Todopoderoso le concedió una Comunidad, el Mesías Prometido (as) instruyó a sus miembros que la Yihad es una parte esencial del islam y que nunca puede ser abandonada. Así como la oración, el ayuno, el Hall y el Zakat son preceptos del islam que deben practicarse en toda época, del mismo modo la Yihad se encuentra entre aquellas obras que son necesarias en toda era y que siempre deben llevarse a cabo. Este es, pues, el verdadero modo de la Yihad. ¿Cómo se manifiesta ésto en la era actual?
Se acusa a los ahmadíes de no realizar la Yihad. En realidad, sí realizamos la Yihad, pero la forma en que se lleva a cabo ha cambiado. Existen muchos debates al respecto. Los musulmanes no ahmadíes nos acusan de haber abandonado la Yihad, alegando que la negamos, mientras que, en realidad, la labor que estamos realizando es, de hecho, considerada Yihad. Lo hacemos mediante la predicación y la transmisión del mensaje, propagando el islam y el Ahmadíat por todo el mundo, e informando a la gente sobre las verdaderas enseñanzas del islam a través del Ahmadíat. Tenemos misiones en África, Europa, América del Sur, América, Australia y en las islas. ¿Cuál es el propósito de todo esto? Esto es, de hecho, la Yihad que estamos llevando a cabo. Por lo tanto, es incorrecto decir que no creemos en la Yihad. Sí, como he dicho, la forma en que se realiza la Yihad ha cambiado.
El Mesías Prometido (as) declaró que ahora vuestra Yihad es mediante la pluma. Las puntas de vuestra plumas y de vuestros plumines son las puntas de las espadas que debéis utilizar para realizar la Yihad. Esta es la era de la difusión de la fe, y esta es la forma de Yihad que resulta necesaria para ello. Por lo tanto, participad en la Yihad mediante la pluma de esta manera. Este principio debe tenerse siempre presente, y debemos explicar al mundo que sus argumentos contra nosotros -que la persona que reivindicó ser el Mesías Prometido no es verdadera, o que el Mesías Prometido no debía venir de esta manera- son argumentos falsos. Debemos explicarles correctamente lo que se ha expuesto en el Sagrado Corán y en el Hadiz. Por un lado, aceptan que el Mesías y el Mahdi tienen que venir, y por otro, los rechazan. Si nos dejamos arrastrar a sus debates y disputas terminológicas, no se generará ningún beneficio. Debemos decirles que nuestro verdadero objetivo es establecer la supremacía del islam en todo el mundo, porque el Santo Profeta (sa) vino como Profeta y Mensajero para todo el mundo. Hoy constituimos menos de una cuarta parte de la población mundial. Hasta que no llevemos al mundo bajo el estandarte del islam, ¿cómo podemos afirmar que hemos logrado algo significativo? Hoy, nuestra tarea es llevar a cabo esta forma de Yihad, y solo entonces nuestra Yihad tendrá éxito. De lo contrario, ¿qué beneficio puede surgir del tipo de Yihad que desean otros musulmanes? ¿Ha producido algún resultado? Ciertamente no.
Por lo tanto, todo ahmadí debe emprender la Yihad que ha explicado el Mesías Prometido (as), no la Yihad de la espada, de la cual los musulmanes de hoy no obtienen ningún beneficio y a causa de la cual sufren humillación a cada paso. En su lugar, se debe proceder con sabiduría, inteligencia y con los diversos otros aspectos que he mencionado. Se deben emplear métodos sabios de predicación y establecer una relación viva con Al’lah.
Los misioneros también deben ocuparse de la formación moral de los miembros de la Comunidad y, de este modo, preparar un ejército que lleve a cabo esta Yihad. Digo a los misioneros que sobre ellos recae una gran responsabilidad. Su deber no es solo atender la formación moral de la Comunidad, sino que, junto con esa formación, deben vincular a los miembros de la Comunidad con Dios Altísimo. Allí donde inculquen esta conexión, también deben aumentar sus conocimientos y prepararlos para esta Yihad. Solo cuando los misioneros actúen así cumplirán con su compromiso.
En una ocasión, al aconsejar a los misioneros, Hazrat Musleh Maud (ra) explicó cómo se debe proceder en la predicación y cuáles deben ser las cualidades de un misionero. De hecho, Hazrat Musleh Maud (ra) impartió este tipo de orientación a los misioneros en dos o tres ocasiones; esos discursos son bastante extensos y los mencionaré si surge la oportunidad. Por ahora, presentaré un breve resumen de los puntos esenciales.
El primer punto es que un misionero debe purificarse a sí mismo. Debe esforzarse por su propia purificación y luego esforzarse por lograr lo mismo en la Comunidad. Debe convertir en un hábito ofrecer la oración voluntaria del alba (tahayyud) y orientar a la Comunidad hacia la adoración. Debe estudiar profundamente el Sagrado Corán e involucrar también a los miembros de la Comunidad en su estudio. Si uno desea preparar a quienes llaman hacia Al’lah, entonces su propia conducta debe ser tal que se dedique al recuerdo de Al’lah y exhorte a los miembros de la Comunidad a hacer lo mismo.
Hazrat Musleh Maud (ra) también llamó la atención sobre el hecho de que tener una biblioteca personal es muy importante, pues inculca la pasión por la lectura. Hoy en día, aunque la tendencia a leer libros físicos ha disminuido, existen muchos libros y una vasta cantidad de literatura de la Comunidad disponible en el sitio web Alislam. Quienes no pueden comprar libros o no desarrollan de manera natural ese interés, al menos deberían aprovechar este recurso y destinar un tiempo específico para la lectura.
Asimismo, un misionero debe tener una confianza plena y absoluta en Al’lah. No se debe confiar en exceso en uno mismo. Se debe considerar a Dios Altísimo como la fuente de todas las cosas, pues, en verdad, es únicamente a través de Él que alcanzamos todo.
Las relaciones de un misionero con las personas también deben mejorar. Nuestras relaciones públicas suelen ser débiles y, debido a ello, se reduce nuestro alcance para propagar el mensaje. Debemos prestar atención a este aspecto también. Muy pocas personas se ocupan de construir relaciones con los demás. Cuando crezcamos en este sentido y animemos a nuestros equipos a crecer igualmente, nuestros caminos para la predicación continuarán ampliándose.
Luego, también se debe poseer el valor de refutar la falsedad con firmeza. Esta es otra gran cualidad que un misionero debe tener y que, a su vez, debe inculcar en la Comunidad. Se debe desarrollar constancia. No debe ocurrir que una persona realice obras virtuosas y muestre entusiasmo por la predicación o la adoración solo por unos pocos días y luego se olvide de estas cosas. No. Por el contrario, un misionero no solo debe mantenerse firme en estos asuntos, sino que también debe desarrollar el mismo espíritu dentro de la Comunidad. Cuando los misioneros actúen conforme a estas cosas ellos mismos, este espíritu seguramente echará raíces entre los miembros de la Comunidad también. Solo entonces se formarán tales convocadores hacia Al’lah que puedan responder a las personas de la manera correcta y no sentirse humillados. Como ha declarado el Mesías Prometido (as), no basta con haber aprendido un idioma para saber cómo propagar correctamente el mensaje; la verdadera esencia es el conocimiento.
Además, un misionero debe desarrollar el hábito de la reflexión profunda. Un misionero también debe tener una relación viva con Dios Altísimo. Estas son las diversas cualidades que un misionero no solo debe poseer él mismo, sino que también debe esforzarse por enseñar las mismas cualidades a la Comunidad. Si esto se logra, entonces podremos producir un gran cambio revolucionario. Será entonces cuando podremos izar la bandera del Santo Profeta (sa) en todo el mundo; y sólo entonces podremos dar a conocer a los musulmanes la realidad del advenimiento del Mesías Prometido y el Mahdi (as) e invitarlos a prestarles juramento de lealtad.
Así pues, existen muchas responsabilidades en las que debemos concentrarnos para cumplirlas, y hay una gran necesidad de ello. Nuestros misioneros tienen un papel muy importante que desempeñar en este sentido.
¡Que Dios Altísimo conceda a todos la capacidad de cumplir con esta responsabilidad, y que capacite a quienes convocan hacia Al’lah para adquirir el conocimiento verdadero, establecer una relación con Dios Altísimo y transmitir el mensaje del islam y del Ahmadíat a todos los rincones del mundo!
