En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Sahibzada Mirza Anas Ahmad

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahud, Ta’awwuz y Sura Al-Fatiha, Hazrat Jalifat-ul-Masih V (aba) declaró:

Hoy tenía la intención de comentar primero relatos de algunos de los Compañeros [del Santo Profeta (sa)] y después hablar sobre la respetada vida del Sr. Mirza Anas Ahmad Sahib, quien falleció hace unos días. Sin embargo, he recibido muchas cartas de personas que me cuentan cosas sobre su persona, que he decidido hablar exclusivamente de él hoy.

Mirza Anas Ahmad Sahib era el hijo mayor de Hazrat Jalifat-ul-Masih III (rh). Falleció en Rabwah hace unos días a la edad de 81 años. Inna lil-lahi wa inna ilaihi rayi’un [A Al-lah pertenecemos y a Él volveremos.] Era el nieto paterno mayor de Hazrat Musleh Maud (ra), y el nieto materno de Hazrat Nawab Mubaraka Begum Sahiba y Nawab Muhammad Ali Jan Sahib. Por lo tanto, también era mi primo por parte de mi tío materno.

Cursó su educación temprana en Qadián y luego la completó en Rabwah. Luego obtuvo un máster de la universidad de Punjab. Después trabajó en la universidad allí por algún tiempo. Más tarde estudió en la universidad de Oxford aquí en Inglaterra, donde obtuvo un máster.

Por la gracia de Al-lah, formalmente dedicó su vida [al servicio de la Comunidad Ahmadía] en 1955 y entró en el campo práctico en 1962. Trabajó en varios departamentos con gran diligencia. Tenía la costumbre de trabajar con gran pasión, determinación y esfuerzo.

Conocía muy bien los Hadices [dichos del Santo Profeta Muhammad sa], la filosofía y la literatura inglesa. Le gustaban especialmente los Hadices. Por lo tanto, debido a este interés personal, se especializó inicialmente en los Hadices bajo la tutela del fallecido Maulawi Jurshid Ahmad Sahib. Tenía una muy buena biblioteca en su casa, con muchos libros raros. Era un lector muy entusiasta. Cada vez que un estudiante se le acercaba para obtener orientación sobre cualquier campo de conocimiento, le proporcionaba información muy valiosa. Su colección de libros incluye el importante canon de los Hadices, adquirido en varias librerías.

Cuando se consagró en 1955 y se presentó con este propósito, Hazrat Musleh Maud (ra) habló sobre él y dijo: “En el programa de dedicación a la comunidad que he iniciado, recibí tres solicitudes. Una de ellas es de mi nieto paterno, Mirza Anas Ahmad. Él es el hijo de Mirza Nasir Ahmad Sahib. ¡Que Al-lah le permita cumplir su intención! Anas Ahmad me escribió diciendo que “tenía la intención de consagrar mi vida después de haber estudiado Derecho. Sin embargo, ahora puede destinarme donde desee, ya que estoy listo para cualquier cosa”.

Por la gracia de Al-lah el Todopoderoso, pudo servir en varias oficinas de la comunidad durante 56 años. Su puesto inicial fue en el Talim-ul-islam College como profesor. Luego, fue nombrado Naib Nazir Islah-o-Irshad en 1975, antes de ser nombrado Nazir adicional Islah-o-Irshad. También fue secretario privado de Hazrat Jalifatul Masih III (rh) y de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) durante su primer viaje a Europa. Además, tuvo la oportunidad de servir como administrador de Yamia Ahmadía, y sirvió como Nazir Talim durante algunos años.

Desempeñó también el cargo de Na’ib Nazir Diwan. Actualmente ocupaba el cargo de Wakil-ut-Tasnif en Tehrik-e-Yadid. En un principio obtuvo el cargo de Wakil-ul-Tasnif y luego, en marzo de 1999, fue nombrado Wakil-ut-Ishaat. A pesar de que había alcanzado la edad de jubilación en 1997, sin embargo, tuvo la oportunidad de servir hasta su último aliento. También tuvo la oportunidad de servir en los cuerpos centrales de Judam-ul-Ahmadía y Ansarul-lah. Por otro lado, tradujo Barahin-e-Ahmadía y Mahmud Ki Amin al inglés, que ya se han publicado. Actualmente estaba trabajando en la revisión de la traducción al inglés de Surma Chashma Arya, Izala Auham y Durr-e-Samin. Cuando nuestras escuelas se nacionalizaron, la Yama’at comenzó a abrir sus propias escuelas bajo la Fundación Nasir y trabajó en calidad de presidente. Fue miembro del comité de jurisprudencia y de la junta de la Fundación Nur. Esta fundación se estableció para publicar los libros de los Hadices [dichos y tradiciones del Santo Profeta (sa)] bajo la Yama’at y también para preparar sus traducciones y comentarios. Actualmente estaba traduciendo Musnad Ahmad bin Hambal al urdú.

Hazrat Musleh-e-Maud (ra) ha relatado un incidente relacionado con la migración de Qadián después de la partición de LA India. Este es un relato histórico relacionado con un sacrificio personal ofrecido por Hazrat Musleh-e-Maud (ra). Sin embargo, dado que también se le menciona, lo relataré. Hazrat Musleh-e-Maud (ra) afirma que cuando vinieron de Qadián, les dijo a los miembros de su familia que recibirían la misma cantidad de comida de la cocina [langar] que reciben otras personas. Debido a las difíciles circunstancias de la época, había racionamiento. Hazrat Musleh-e-Maud (ra) dijo que, en esos días, debido a las estrecheces económicas, había dado instrucciones de que solo se serviría un pedazo de pan por persona. Y dio las mismas instrucciones a los miembros de su familia, es decir, que ellos también recibirían un solo pedazo de pan por persona. Hazrat Musleh-e-Maud (ra) dice: “Un día, mi nieto Anas Ahmad vino llorando y diciendo que un pedazo de pan no llenaba su estómago. Dije que aún así solo iba a darle un pedazo de pan, pero si un pedazo de pan no llenaba su estómago, entonces podía darle la mitad de un pedazo y la otra mitad a él”. Hazrat Musleh-e-Maud (ra) dijo, además: “De esta manera, me conformaré con la mitad de un pedazo de pan y él tendrá una porción y media de pan para comer”. Hazrat Musleh-e-Maud (ra) también dijo: “Cuando la restricción de una sola pieza de pan se levante para los huéspedes, entonces aumentaré la cantidad por persona para los miembros de mi familia. Sin embargo, mientras continúe la restricción de un pedazo de pan para los huéspedes, deben darle la mitad de mi pan”. Hazrat Musleh-e-Maud (ra) afirma que, con la Gracia de Al-lah el Todopoderoso, las condiciones mejoraron más adelante, no solo en relación al estado de los cultivos de los campos en Sindh, sino que Al-lah el Todopoderoso también permitió otras vías de ingresos y esta restricción [de una pieza de pan por persona] se eliminó posteriormente.

Su yerno, Mirza Wahid Ahmad Sahib, escribe: “Una vez, viajaba a Bujara y Samarkanda. En relación a esto, Mirza Anas Ahmad Sahib dijo: “Cuando estés allí,  debes visitar la tumba del Imam Bujari, orar por él en mi nombre y transmitirle mis saludos. Esto se debía a su amor por el Santo Profeta (sa)], ya que la persona que ha recopilado y proporcionado el tesoro de los dichos e incidentes del Santo Profeta (sa) hace cientos de años, merece que oremos por él y le transmitamos nuestros saludos”.

El Dr. Nuri Sahib escribe:

“En todas mis experiencias con él, ya que tuve la oportunidad de verle en muchas ocasiones, observé que cualquier tarea que se le encomendara, la completaba con gran entusiasmo. Completaba sus tareas con gran devoción, continuidad, diligencia y pasión.” Dice: “A pesar de su debilidad por la enfermedad, le he visto traducir libros del Mesías Prometido (as) en su portátil en el hospital. Escribía durante horas en el ordenador y sus compañeros le ayudaban con las referencias del Sagrado Corán y los libros del Mesías Prometido (as). Con frecuencia solía decir que su único deseo era completar la tarea que el Jalifa actual le había confiado con la ayuda de Al-lah el Todopoderoso”.

Nuri Sahib escribe: “También tenía una memoria excelente. Era un verdadero enamorado de los Hadices y del Santo Profeta (sa). Solía narrar los incidentes del Mesías Prometido (as) y de los Jalifas con tal pasión y de forma tan amena que lograba cautivar el corazón del lector. Mientras narraba los incidentes, sus ojos se llenaban de lágrimas y su tono se volvía emocional.

También fue una persona muy paciente. Nuri Sahib escribe: “Siempre demostró paciencia y coraje en todo tipo de circunstancias complejas. Soportaba todas las dificultades con valentía. Debido a su enfermedad, no podía sostener una taza de té ni darse la vuelta en la cama. Sin embargo, siempre continuó haciendo su trabajo y cumplió sus responsabilidades con gran devoción. Nunca hubo una queja por su parte. Estuvo conforme con la voluntad de Al-lah el Todopoderoso”.

Nuri Sahib dice además: “Saludaba a todos los invitados con alegría y con una sonrisa. Esta era una de sus grandes cualidades. Vino a visitarme un día antes de ser admitido en el Tahir Heart Institute. En su rostro se reflejaba el extremo dolor debido a su enfermedad. Sin embargo, decía con una sonrisa que su final estaba cerca y que estaba yendo al encuentro de su Señor.

Además, en relación con la gratitud, Nuri Sahib escribe que su sentido de agradecimiento y gratitud eran muy grandes. Dice: “En dos ocasiones, me dijo con benevolencia que nunca podría pagarme por la sincera amabilidad que le había mostrado y con la que le había cuidado”. Nuri Sahib dice además: “Mientras expresaba estos sentimientos, me dio el diario de Hazrat Jalifatul-Masih III (rh), en el que Hazur había escrito sus sueños. Del mismo modo, también me dio un abrigo que había pertenecido a Hazrat Jalifatul-Masih III (rh). También fue muy amable con el equipo médico”.

He visto personalmente la biblioteca de su habitación y Nuri Sahib también ha escrito: “Las estanterías de las cuatro paredes están llenas de libros hasta el techo. Contienen libros relacionados con la ciencia, la economía y diversos temas, que él dijo haber leído personalmente”.

Nudrat, la hija del difunto Mir Daud Ahmad Sahib, dice: “Cuando supe de su fallecimiento reviví muchos recuerdos antiguos en mi corazón y en mi mente, y también los recuerdos de Hazrat Jalifatul-Masih III (rh)”. Ella dice: “En la boda de mi hija, organizando los preparativos, entré en la carpa antes de la hora prevista y vi que el hermano Anas ya estaba allí, sentado y llorando. Me sorprendió que estuviera allí tan temprano. Al verme, dijo que ese día echaba mucho de menos a mi padre, el difunto Mir Daud Ahmad Sahib. Y por esa razón había venido para rezar por ti”.

Su sobrino, Amir Ahmad, escribe: “En tiempos de felicidad y tristeza, siempre fue un padre que mostraba mucho amor. En todas las familias hay altibajos, pero, sin embargo, siempre perdonaba como si nada hubiera pasado. De hecho, si tenía la sensación de que a alguien le molestaba o le dolía algún consejo suyo, o cualquier orientación que proponía, se disculpaba y buscaba el perdón de esa persona al día siguiente, aunque se tratase de algún consejo de carácter virtuoso”.

Munir-ud-din Shams Sahib, Wakil-ul-Tasnif adicional afirma: “Me reuní con él en muchas ocasiones y siempre era muy amable y cariñoso. A pesar de que era mayor que yo en cuánto a edad, nunca mencionó esta circunstancia, ni su superioridad en cuánto a conocimiento”. Afirma además: “Desde que empecé a trabajar con él, en relación a los trabajos relacionados con el Tasnif, su ayuda me pareció muy útil, muy buen consejero y colaborador. Cada vez que se le asignaba una tarea, la realizaba con inmensa diligencia y esfuerzo. De hecho, decía: “Continúen dándome más trabajo. Cuanto más trabajo tenga durante mi enfermedad, mejor”. Tenía una relación muy sincera y de máxima lealtad con el Jalifato. Cada vez que hablábamos sobre el trabajo, me pedía que saludara de su parte a Hazur y siempre preguntaba si había algo relacionado con su trabajo que le hubiera disgustado a Hazur. Siempre estaba preocupado por no disgustar al Jalifa actual”.

Shams Sahib además escribe:

“Cada vez que se le asignaba un trabajo desde mi oficina, hacía todo lo posible para hacerlo lo antes posible con mucha alegría, a pesar de su enfermedad. Tuvo la oportunidad de ofrecer algunos servicios notables en lo que respecta a la traducción de algunos libros del Mesías Prometido (as) en inglés. Fue capaz de hacer excelentes traducciones de algunas partes de Brahin-e-Ahmadía. Siempre que nuestro equipo finalizaba una traducción, teníamos en cuenta sus opiniones. Cada vez que recibía una instrucción (cualquier instrucción que recibiera de mí a través de Wakalat-e-Tasnif, diciéndole que era una instrucción del Jalifa actual) en la que se pedía su sugerencia u opinión, lo hacía de forma muy detallada y amena”.

Ciertamente, era un erudito y poseía un enorme conocimiento del que ahora la Yama’at queda desprovista, y ojalá Al-lah el Todopoderoso siga creando más eruditos.

Una de sus cualidades, mencionada por muchas personas incluidos los misioneros, y que también mencionó Shams Sahib, es la siguiente: “Tenía un inmenso respeto por los misioneros. Esta fue una de sus principales cualidades. También los guiaba intelectualmente”.

Hafiz Muzaffar Ahmad Sahib, Nazir Islah-o-Irshad Muqami Adicional Rabwah, declara: “Mian Sahib poseía muchas cualidades. Piedad, amor de Dios, amor por el Sagrado Corán, amor por el Santo Profeta (sa), sencillez, cortesía y compasión, fueron sus cualidades más destacadas. Junto con el cumplimiento de los derechos que se deben a Al-lah, fue siempre consciente de que se debían cumplir los derechos de la humanidad. Cuidaba mucho a los pobres y a los necesitados. Nunca rechazaba a una persona indigente, hasta el punto de que, si tenía que pedir un préstamo para ayudarles, lo hacía”.

Hafiz Sahib escribe: “Era una persona con un gran interés en adquirir conocimiento. Trabajó muy duro en este sentido”.

Hafiz Sahib dice: “Una vez me dijo que había completado una primera ronda de lectura de todos los libros del Mesías Prometido (as) durante sus vacaciones, después de su examen del “matric” [bachillerato de Pakistán, que se completa después del décimo curso]”. A mí también me lo mencionó, y de hecho, en una ocasión, me escribió en una carta que había completado la primera lectura de todos los libros del Mesías Prometido (as) cuando tenía quince [o] dieciséis años.

Hafiz Sahib escribe también:

“Amaba verdaderamente al Santo Profeta (sa) y, por lo tanto, tenía un especial cariño por el conocimiento de los Hadices. De hecho, sentía tanto amor por este tema, que, a través de su amor y estudios personales, desarrolló tal competencia en el idioma árabe que, además de los Hadices, leía las traducciones y los comentarios en árabe. Tras los exámenes de bachillerato, estudió Sahih Bujari con Hakim JuRshid Sahib. Más adelante, siendo profesor de universidad, solía ver aparcado su coche en la casa de Hakim Sahib por las mañanas antes de ir a trabajar. Iba a su trabajo después de estudiar los Hadices con Hakim Sahib”. Además, dice: “Después, estudió Sihah Sitta y leyó varios libros de temas relacionados con los Hadices por su propio interés personal, y hasta su último suspiro no dejó de ser un alumno. Conservaba los libros de los Hadices en su biblioteca como un preciado tesoro de mucho valor, junto a otros libros importantes pero difíciles de conseguir, y desde este punto de vista su biblioteca particular era incomparable, como lo era él mismo. Tenía tanto interés por el conocimiento de los Hadices que tenía tratados relacionados con los conceptos fundamentales, como ‘Ilm Al-Riyaal e ‘Ilm Al-Usul”. Los estudiaba con detenimiento y solía debatir sobre tales conceptos durante las discusiones intelectuales.

Establecí un consejo de miembros, la Fundación Nur, con el objetivo de traducir el Sihah-e-Sitta, y los Hadices, puesto que quería que se tradujeran al urdú con comentarios. En este sentido, Hafiz Muzaffar Sahib escribe: “Mian Sahib también fue nombrado miembro del mismo y a pesar de sus compromisos de trabajo, emprendió la tarea de traducir Musnad Ahmad bin Hambal en urdú por su propia cuenta, aunque era el trabajo más largo y difícil. A pesar de todas sus demás ocupaciones y de su enfermedad, prosiguió incesantemente con su trabajo y consiguió traducir un incontable número de Hadices”. Este servicio prestado será recordado siempre.

Hafiz Sahib continúa escribiendo: “Su inmenso amor por los Hadices sobresalía durante el sagrado mes de Ramadán, en el que solía leer el Dars-e-Hadiz (charla sobre los Hadices) que por lo general consistía en diversos temas sobre el carácter del Santo Profeta (sa) . Solía preparar las charlas con gran esfuerzo y diligencia. Seleccionaba el material más inusitado y especial y después lo presentaba. Su voz transmitía pasión y exuberancia. Solíamos escuchar especialmente sus charlas durante el mes de Ramadán. El estilo de sus charlas era muy bello. Ofrecía sus charlas con tanta pasión y amor que daba la sensación de que la persona se trasladaba por unos instantes a la primera época del islam.

También tuvo el honor de pronunciar discursos en los Yalsas de Rabwah durante varios años. Shamim Parvez Sahib, el Naib Wakil Waqf-e-Nau escribe: “Un incidente [de Mirza Anas Sahib] de su ferviente amor por el Jalifato ha quedado grabado en mi mente”. Dice: “Durante las elecciones del cuarto Jalifa, yo era el presidente del distrito de Jhang y se me asignó la tarea de custodiar los alrededores del mihrab de la mezquita Mubarak. Cuando se anunció en la mezquita que Hazrat Mirza Tahir Ahmad Sahib (rh) había sido elegido como cuarto Jalifa, vi a Mirza Anas Sahib caer en postración de gratitud en el suelo de ladrillos abrasadores, a pesar del fuerte calor del mes de junio”.

El Dr. Iftijaar Sahib de Londres escribe: “Era la devoción personificada. Nunca dejó de venir a la oficina y se dedicó a la publicación y la traducción hasta su último aliento”. Además, dice: “Traducía con mucha atención y a veces se pasaba días enteros intentando encontrar los modismos correctos. Su nivel de obediencia era del más alto grado”.

Jalid Sahib, del departamento de lengua rusa de Londres, escribe: “Cada vez que Mian Sahib me viene a la mente, siento que su persona era la encarnación del dicho del Santo Profeta (sa):

[árabe]

“Buscar el conocimiento desde la cuna hasta la tumba”. Mian Sahib tenía un deseo por obtener todo tipo de conocimiento. Nunca desaprovechó ninguna oportunidad para aprender o descubrir algo nuevo y su tema favorito era el estudio y el conocimiento de los Hadices del Santo Profeta (sa). Asimismo, le interesaba mucho el conocimiento de las lenguas y disfrutaba aprendiendo. Luego dice: “Era muy hospitalario y cordial. En el año 2005, cuando Rustum Hamadwali Sahib, el Presidente de la Yama’at de Rusia y Mu´alim en Moscú, fue a Rabwah para preparar la traducción del Sagrado Corán en lengua rusa, tuve la oportunidad de trabajar con él. Rustum Sahib se alojó en la casa de invitados de Tehrik-e-Yadid en aquellos días.

Un día, en el transcurso de una comida, Rustum Sahib solicitó algo que le gustaba, pero no había o se había terminado. Cuando Mian Sahib lo supo, me llamó de inmediato y me dijo: “Rustum Sahib es nuestro querido huésped y nuestra principal responsabilidad es cubrir todas sus necesidades”. Después sacó dinero de su bolsillo y me dijo que comprara todo lo que pidiera y que si necesitaba algo en el futuro, se lo dijera personalmente.“ Le dije que todo estaba organizado y listo pero aún así Mian Sahib preguntaba siempre sobre él.

Muhammad Salik Sahib, el misionero de Birmania dice: “Hay un relato de un estudiante de Sri Lanka que realmente me conmovió. El estudiante llamado Munir Ahmad, había venido de Sri Lanka a estudiar en Yamia y ahora está sirviendo como misionero en ese país. Durante su estancia en Yamia se puso muy enfermo debido al intenso calor. Muy preocupado por su salud, Mian Sahib venía día y noche al hostal para preguntar por él, como si se tratase de uno de sus familiares más cercanos. En aquellos días Mirza Anas Ahmad era el director de Yamia.”

Shamshad Sahib, un misionero de EEUU, escribe: “Siempre intentaba inculcar a los misioneros la pasión por el Tabligh. Tenía un gran entusiasmo por aprender y a menudo decía a los misioneros que debían estudiar de forma regular. En su oficina siempre tenía un montón de libros encima de su mesa. Solía leer Sahih Bujari y tenía debates muy intelectuales con los misioneros que visitaba”.

Shahid Mahmud Sahib, un misionero de Ghana escribe: “Tuve la oportunidad de trabajar con Mian Sahib como editor de la sección inglesa de la revista mensual Tehrik-e-Yadid durante más de 12 años. He tenido el honor de aprender mucho de él. Rebosaba de amor por el Mesías Prometido (as), y de amor y obediencia hacia el Jalifa. Sus ojos se llenaban de lágrimas cuando se mencionaba el nombre del Mesías Prometido (as). Siempre que traducía libros, especialmente Brahin-e-Ahmadía, Surma Chashma Arya y Mahmud ki Amin, me sentaba a su lado en la oficina y en muchas ocasiones me llamaba a su casa para que le ayudara con las traducciones. Nunca se preocupaba por coger días libres o trabajar después de las horas de oficina. Solía quedarse a trabajar en la oficina hasta muy tarde. A pesar de ello, continuó cuidando de mi hospitalidad y mostrándome un gran afecto. Me asignó la función de dirigir la oración de zuhur en la oficina. Allí todos los empleados podían venir y ofrecer sus oraciones.

Cuando rezaba sus oraciones sunnah, era algo digno de ver, ya que ofrecía sus oraciones con un gran placer y deleite. Trataba a sus trabajadores con mucha amabilidad. Un día llegué a la oficina a pesar de encontrarme muy enfermo. Insistió en que fuera a casa a descansar durante 6 días y, sin embargo, él iba a la oficina incluso estando enfermo o trabajaba desde casa.”

Ayyaz Mahmud Jan Sahib, un misionero que trabajaba en Wakalat-e-Tasnif UK dice: “He aprendido mucho de él en términos de cómo trabajar. Viendo cómo ha traducido con tanta pasión libros del Mesías Prometido (as), le pedía ayuda con la traducción de cualquier parte complicada a la que me enfrentaba, y él resolvía mis problemas y compartía sus experiencias. Ponía mucho énfasis en que no es suficiente usar meramente traducciones literales del diccionario, y que también es necesario comprobar que cada palabra elegida no hace inferior el estatus del Mesías Prometido (as). Si una traducción literal no es adecuada, entonces, se debe usar otra palabra que transmita el significado verdadero. Tenía tanta pasión por su trabajo como traductor, que no paraba ni estando enfermo. Me dijo en varias ocasiones durante sus días de enfermedad: ‘Mi ritmo de trabajo ha bajado debido a mi enfermedad. Cuando me siento, no soy capaz de trabajar tanto como quisiera, y me canso. No obstante, todavía me siento 6 o 7 horas y continúo mi trabajo.”

De hecho, le he visto trabajar continuamente de 12 o 13 horas, y a veces, incluso 15 horas.

Ayyaz Sahib escribe también: “Cuando fuimos a Rabwah, Mian Sahib impartió algunas clases con nosotros. En ese tiempo, e incluso cuando le vi después, nos dijo: ‘Debéis leer algo de literatura y tener el hábito de leer todo tipo de libros. Uno no debe leer solo libros sobre asuntos religiosos, también deberíais de leer filosofía, literatura y novelas. De esta manera, ampliaréis vuestro conocimiento y vuestros recursos lingüisticos.’ Además, me decía: ‘Sobre todo, es mucho más necesario para vosotros, porque estáis trabajando en traducciones.’”

Dice además: ‘Una vez le pregunté cuál sería la traducción en inglés de una palabra complicada. Mian Sahib pensó un rato y después me dijo dos o tres posibles traducciones. Después le dije que en un sitio Hazrat Chaudhary Zafrul-lah Jan Sahib habían traducido la palabra al inglés de tal manera. Expresó su alegría diciendo que es absolutamente correcto, esta es la traducción correcta. Sentía un gran respeto y consideración por Hazrat Chaudhary Sahib, diciendo que él tenía un vocabulario muy bueno y que debería usar aquella palabra.”

Luego, Ayyaz Sahib dice: “He notado que Mian Sahib consideraba que su conocimiento y entendimiento no eran nada comparados a los del Jalifa actual. Si él antes tenía una opinión, y yo le decía que el Jalifa (refiriéndose a mí) había dicho otra cosa, inmediatamente respondía diciendo: ‘Eso es absolutamente correcto y yo estaba equivocado. Lo que haya dicho Hazur es correcto.’ De esta manera, me aleccionaba que una vez que el Jalifa ha dicho algo, todo lo demás es fútil, y sólo la opinión expresada por el Jalifa actual es la correcta y es obligatorio para nosotros cumplir con esto.”

Sheij Nasir Sahib, quien trabaja aquí en el departamento de lengua rusa dice, “Pasé 16 años con Mian Sahib en Wakalat-e-Ishaat y aprendí mucho de él. Era siempre muy amable y compasivo conmigo, nunca me hizo sentir como un subordinado. Si alguna vez yo sentía que mis padres ya no estaban vivos, decía que le debería de considerar a él en su lugar. Escribe además: “Siempre era cortés con todos sus empleados. Si me regañaba algo debido a un error mío, lo recordaba, y al día siguiente me preguntaba, ‘¿me has perdonado por eso?’. Yo le decía, Mian Sahib, “tan siquiera sentí que me regañaba”. Si se enfadaba, estaba callado y sabíamos que Mian Sahib estaba enojado por algo. Cuando su teléfono sonaba por otro asunto al cabo de un tiempo, luego ya no guardaba nada su corazón. Siempre que Hazrat Jalifatul Masih le asignaba una tarea, tenía una reunión con los empleados relativos a ese trabajo para planear una estrategia de como proceder. Escogería la tarea más difícil y haría todo lo posible para completar la tarea desde casa a pesar de cualquier enfermedad. Si tenía dificultades para ir a la oficina, llamaría a los empleados a su casa y la usarían como oficina. No tenía ningún concepto de descanso o de vacaciones. A menudo estaba ocupado con el trabajo de traducción, incluso mientras estaba acostado en su cama. Muchas veces se sentaba conmigo en la bicicleta y venía a trabajar.”

Zahid Mahmud Mayid Sahib, quien trabaja en el departamento de Ishaat, escribe: “Tuve la oportunidad de servir junto al respetado Mian Sahib. Era un piadoso entusiasta del Jalifato. Siempre que quería mandarle un fax a usted, (aquí se está dirigiendo a mí), se sobrecogía con mucha emoción. Estaba siempre ansioso por completar cualquier trabajo encomendado por mí. Se preocupaba si su salud no le permitía trabajar.” Mahmud Mayid Sahib dice: “Me sometí a una operación de piedras en el riñón en el Hospital Fazle Umar.” Luego dice: “Mi padre me informó de que Mian Sahib estuvo caminando fuera de la sala de operaciones de un lado a otro orando, hasta que la operación terminó.”

Muhammad Din Bhatti Sahib, que trabaja en el departamento de Ishaat, escribe: “Tuve la oportunidad de trabajar con él desde 1995 hasta su fallecimiento. Mian Sahib siempre respetaba a sus trabajadores. Siempre que llamaba a alguien para trabajar, le decía que se sentara en la silla antes de explicar el trabajo. Si se enfadaba con uno de sus trabajadores, después de un rato mostraba afecto a ese individuo, incluso hasta el punto en el que buscaba su perdón.” Dice más adelante: “En una ocasión, Mian Sahib me pidió que realizara una tarea particular, sin embargo, yo respondí negativamente. Aunque era un error por mi parte, Mian Sahib ignoró mi error y solo dijo que no debería de haber respondido de tal manera.” Entonces, dice: “Por un tiempo, debido a mi dolor de rodillas, no era capaz de llegar a la oficina a tiempo, y por lo tanto, en la lista de asistencia aparecía que llegaba tarde. Un cierto número de llegadas tardías equivalen a un día de ausencia. El mismo Mian Sahib le mandó una recomendación a Wakil-e-Aala Sahib de que, debido a mi dolor crónico, mis tardanzas no deberían tenerse en consideración.” Escribe después: “Mian Sahib se encargaría especialmente de los estudiantes pobres, aquellos que están desempleados y de las viudas. Compraba libros y uniformes escolares para los estudiantes pobres. Escribía cartas de recomendación a cualquiera que estuviera desempleado.”

Ihsanul-lah Sahib, un misionero sirviendo en Ghana escribe: “He tenido la oportunidad de trabajar con él en Wakalat-e-Ishaat durante 9 años. Estaba lleno de amor y respeto por el Jalifato. Inyectaba ese amor en los corazones de los que trabajaban de la manera más excelente. En una ocasión me llamó a su oficina y me pidió que me sentara. Me dijo: ‘Estoy escribiendo un fax a Hazur que debe ser enviado inmediatamente.’ Seguidamente, empezó a escribir el fax. Al escribir las palabras ‘Hazrat Jalifatul Masih Jamis [el Quinto Jalifa], Ayyadahul-lahu,’ paró y se fijó por unos minutos en esas palabras. Después, empezó a narrar de una manera apasionada y emocional incidentes relacionados con el Jalifato.”

Dice además:

“Mostraba un nivel asombroso de amabilidad a sus subordinados y nunca dejaba que nadie se quedara de pie cuando venían a verle. A pesar de su extrema enfermedad y su estado de debilidad, siempre se mantuvo alegre. Si alguna vez regañaba a alguien, se pasaba los próximos dos días animándole tanto que la persona se sentía avergonzada. Además, este rechazo significaba simplemente que levantaba la voz, pero sin palabras duras ni comentarios dolorosos. Si alguna vez vio a alguien siendo demasiado estricto en el ejercicio de sus funciones, expresaba su disgusto por ello.”

Muhammad Talha Sahib es profesor en el departamento de Yamia especializado en el estudio de los Hadices. Dice:

“Syed Fahad Sahib y yo, que también es misionero, tuvimos la oportunidad de estudiar los Hadices con Mirza Anas Ahmad Sahib, aproximadamente un año, durante nuestra especialización. A pesar de sus otros compromisos y su enfermedad, él se esforzó al máximo para garantizar que no pasara ni un solo día sin que tuviéramos las clases de Hadices. Un día que estaba extremadamente enfermo y no podía ir a clase, nos pidió que fuéramos a su casa para continuar las lecciones”.

Asif Owais, también misionero que sirve en Wakalat-e-Ishaat, escribe:

“Hace unos meses me dieron un cargo en la oficina de Wakalat-e-Ishaat. Estos meses fueron unos de los momentos más memorables de mi vida. Siempre me cuidó con mucho cariño y amabilidad. A pesar de la diferencia de más de 55 años de edad, entre nosotros esta diferencia no era más que un número. Su conversación siempre fue muy interesante y para relajar el ambiente de las reuniones, solía hacer algunas bromas”.

Dice además: “Me asignaron su trabajo de traducción de Musnad Ahmad bin Hambal. A pesar de la edad y salud extremadamente débil, seguía teniendo una gran fortaleza para continuar su trabajo. Nunca tuvo dudas ni desánimo de que cualquier trabajo se podía finalizar”.

Un estudiante de Yamia Ahmadía en Rabwah, Muhammad Kashif, dice:

“Visité a Mirza Anas Sahib en numerosas ocasiones durante los últimos meses debido a mi tesis sobre los secretarios privados del Jalifato Ahmadía. Por la gracia de Al-lah el Todopoderoso, él siempre me dedicó su precioso tiempo con mucho amor. A pesar de su enfermedad, tuve con él entrevistas detalladas. Un día, en un tono muy emocional, dijo: “Un resumen de la experiencia de mi vida es que los esfuerzos y las luchas de uno no tienen ningún valor, y todo lo que se tenga se debe únicamente a la gracia de Al-lah el Todopoderoso y a través del Jilafat”.

Asif Ahmad Zafar de Rabwah dice: “Poco tiempo antes de su fallecimiento, ingresó en el Tahir Heart Hospital y fui a visitarle. Llevaba una máscara de oxígeno y cuando me presenté, él mismo se la quitó y comenzó a hablarme. Luego le dije en relación a su salud: ‘Mian Sahib, insha-al-lah, Al-lah el Todopoderoso le otorgará Su gracia’. Él respondió: ‘también es por Su gracia si me llama hacia Sí mismo’. Al escuchar esto, me quedé asombrado de que, a pesar de su condición, tenía total confianza en Al-lah el Todopoderoso y no estaba preocupado por la idea de la muerte”.

No hay absolutamente ninguna exageración en cuanto a lo que varias personas han escrito sobre su relación con el Jilafat, y de hecho, su relación fue incluso más fuerte que eso, demostrándolo con acciones y ejemplos.

Cuando Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) me nombró Amir Muqami y Nazir-e-A’la, mostró completa obediencia al Amir y lo acató, y aunque yo era al menos 13 o 14 años menor que él, lo hizo debido a su obediencia hacia el Jilafat. Después de mi nombramiento, él continuó mostrando absoluta obediencia y devoción. ¡Que Al-lah el Todopoderoso le conceda Su misericordia y perdón y que Al-lah el Todopoderoso también cumpla Su deseo de lograr la gracia de Al-lah el Todopoderoso! ¡Que le otorgue un lugar en compañía de sus seres queridos y también permita que su progenie establezca un vínculo de lealtad con el Jilafat!

Cuando falleció Mirza Ghulam Ahmad Sahib, tuvo un sueño que también mencioné en el Sermón del Viernes.

Relató: “La noche de antes de ayer, cuando Mian Sahib falleció, vi en un sueño que Mian Jurshid y Mian Ahmad iban a ver a Al-lah el Todopoderoso y se encontraron con el Santo Profeta (sa) y el Mesías Prometido (as). En ese momento, deseé que Al-lah el Todopoderoso también me concediera la oportunidad de encontrarme con ellos. Y así, oré: ‘¡Oh Al-lah! Llámame hacia ti”. Al-lah el Todopoderoso respondió: “¡Adelante!”. Por lo tanto, se le concedió la cercanía de Al-lah el Todopoderoso, y Al-lah el Todopoderoso le comunicó que le otorgaba Su perdón y misericordia.

¡Que Al-lah el Todopoderoso continúe elevando su posición y que su descendencia también sea justa y piadosa!