Los Artículos de Fé


La existencia de los ángeles es una doctrina aceptada universalmente en los diferentes países por distintas religiones. Sin embargo a veces se les menciona con otros nombres, distinguiéndose únicamente por la nomenclatura. De igual modo, los seguidores de diversas religiones entienden de distinta manera la naturaleza de los ángeles. El Islam menciona a los ángeles como seres celestiales de naturaleza espiritual que poseen su propia entidad como seres. Su tarea principal es la transmisión de los mensajes divinos a los seres humanos. Sin embargo, muchos piensan erróneamente, incluso dentro del Islam, que poseen forma humana, o cierta forma y figura, lo cual es en realidad un concepto inseparable de la existencia material. La materia posee forma y unos límites bien definidos, pero el espíritu está más allá de las cinco dimensiones de la comprensión humana. Solamente la persona religiosa puede creer en la existencia del espíritu; de lo contrario no conseguirá concebir la forma y figura de los espíritus. Tal vez, para resolver este problema y para facilitar al hombre la visualización de los ángeles, los Libros religiosos describen en ocasiones que se aparecen a los santos en forma de seres humanos. Es más: también se sabe que aparecieron a algunos mensajeros de Dios en forma de determinadas aves. El Espíritu Santo apareció a Jesús en forma de paloma:

Tan pronto como Jesús fue bautizado, subió luego del agua. En ese momento el cielo se abrió y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y venía sobre él. (Mateo 3:16)

Estas referencias diversas que se encuentran en los Libros religiosos fueron posiblemente responsables en gran medida de las percepciones erróneas sobre la forma y naturaleza de los ángeles que prevalecen entre los seguidores de las distintas religiones. En algunas religiones se inventaron deidades y dioses a partir de los ángeles, aunque en los Libros originales se les mencionara únicamente como agentes especiales creados por Dios para llevar a cabo determinadas tareas en el universo. De esto tenemos amplia evidencia en los Libros divinos. Por lo tanto, no es improbable que algunas personas interpreten erróneamente el significado de estas declaraciones y comiencen a tratar a los ángeles como copartícipes subordinados de Dios.

Intentemos ahora comprender la naturaleza de los ángeles refiriéndonos unicamente al Corán y a las tradiciones del Santo Profeta del Islamsa, sin tomar en consideración los puntos de vista ordinarios. Según el Corán, todo el universo material y religioso se rige por ciertas fuerzas espirituales que se conocen como ángeles. Aunque se alude a ciertos ángeles como seres individuales –por ejemplo, Gabriel, Miguel o Israel- en realidad éstos no trabajan solos. Detrás de cada función hay un líder o ángel supremo que la dirige y bajo sus órdenes trabaja un ejército de ángeles, que el Sagrado Corán menciona como la Yanud del Señor. Todos sus actos están totalmente sujetos a la voluntad de Dios y a los designios que Él ha creado para las cosas, y no pueden desviarse en lo más mínimo del plan de funciones que les ha sido asignado, o del plan general de las cosas creado por Dios.

Según el Corán, a cada ser humano se le asignan dos ángeles que registran sus obras buenas o malas, según el caso. De esta manera, la tarea de los ángeles es organizar el sistema más complejo y profundo de dicha grabación. Esto no quiere decir que cada uno tenga un libro en la mano, en el que va anotando todo lo que observa. De hecho, los ángeles son responsables de un sistema muy complejo que registra el efecto de las acciones del hombre en su alma y personalidad, de tal modo, que el hombre piadoso desarrolla un alma sana y el hombre malvado produce una enfermiza.

El alma, a medida que se configura en cada ser humano hasta el momento de su muerte, necesita de un organizador consciente que transfiera a la misma los efectos de los pensamientos, acciones humanas, etc. Se trata de un proceso complejo, que el hombre no puede comprender en su totalidad. Sin embargo, podemos observarlo en parte en el caso de los criminales, que adquieren rasgos diferentes a los de una persona de conducta noble. No es del todo imposible que alguien pueda observar esa diferencia, aunque no se pueda describir en términos de blanco y negro u otros términos materiales. En realidad, la administración del gran universo, desde su creación y durante el transcurso de los miles de millones de años de su historia evolutiva, requiere de una enorme organización que precisa de una constante atención y control. Esto lo llevan a cabo innumerables ángeles, que gobiernan literalmente, como agentes de Dios, el vasto universo y su complejo sistema de leyes.

En cuanto a las tradiciones, podemos entender hasta cierto punto la versatilidad de los ángeles en su capacidad de adoptar diversas formas o apariciones, que no tienen ninguna relación con su forma o existencia real. Esto sobrepasa la comprensión del hombre y tiene dimensiones diferentes a las conocidas por nosotros.

En cierta ocasión, se dice que un desconocido entró repentinamente en la mezquita donde se hallaba sentado el Fundador del Islam junto a sus compañeros. Este hombre se acercó a la asamblea y, tras sentarse respetuosamente en la primera fila, comenzó a a hacer preguntas sobre la naturaleza del Islam. Tras finalizar su relación de preguntas, se despidió y se marchó. Los que se hallaban presentes se sorprendieron porque, en primer lugar, este hombre era un completo extraño y debió haber recorrido cierta distancia para llegar a la mezquita. En las ciudades pequeñas, visitas de este tipo no permanecen en secreto, y todo el mundo parece enterarse de quién ha llegado y de su propósito. En este caso, la llegada fue tan repentina que pareció misteriosa. En segundo lugar, su porte o vestimenta no manifestaban indicios de viaje alguno. Era un caballero de aspecto flamante, con un atuendo inmaculadamente limpio. Además, el modo en que comenzó a formular sus preguntas, sin introducción alguna, y su salida abrupta, fueron bastante inusitados, por no decir otra cosa.

Antes de que los compañeros del Santo Profeta (lpD) pudieran decir algo, el Santo Profeta (lpD) les informó que tal persona era en realidad el ángel Gabriel, que había formulado las preguntas más importantes a fin de que los compañeros se familiarizaran con la información contenida en las respuestas. Algunos compañeros salieron corriendo hacia el exterior de la mezquita para conocer, tal como pensaban, al ángel disfrazado; pero no quedaba rastro suyo en ningún lugar. Ninguna persona de la ciudad admitió haber visto a tal persona. Como este incidente consta en los Libros más auténticos de la tradición, se puede afirmar con toda seguridad que los ángeles aparecen a veces en forma humana ordinaria con objeto de realizar diversos encargos. También se menciona a los ángeles en muchas otras tradiciones, especialmente en relación con las batallas de Badr y Uhad, pero quizás no sea adecuado extenderse mucho en esta cuestión.

Contrariamente a la opinión coránica expuesta anteriormente, en la mayoría de los países, la opinión general de los seguidores de las distintas religiones acerca de los ángeles se acerca más al patrón de los cuentos de hadas que a su pertenencia a una forma celestial de existencia. Se dice que tienen alas como los pájaros o las hadas; alas que baten mientras vuelan de un lugar a otro. Este concepto erróneo ha surgido posiblemente de un exceso literario en la terminología religiosa, que es críptica y posee en su mayoría alusiones metafóricas. El Sagrado Corán también menciona las alas en relación con los ángeles, de los cuales dice que tienen dos, tres y cuatro:

 Toda alabanza corresponde a Al-lah, el Hacedor de los cielos y la tierra. Quien emplea a los ángeles como Mensajeros, que tienen alas, dos, tres y cuatro. (Corán 35:2)

El Santo Corán explica de forma muy especial los pasajes donde existe riesgo de duda u oscuridad. Lo hace con la ayuda de otros usos similares. Por ejemplo, respecto a las alas, vemos que también se mencionan en relación con la actitud de un hijo hacia sus padres ancianos. Comentando este tema, el Santo Corán aconseja a los hijos a tender el ala de su misericordia sobre sus padres, que lo criaron desde el momento de su infancia. Ala significa únicamente atributos y poderes, y creemos que sólo en este sentido se atribuyen alas a los ángeles o a las personas de distintas religiones que reivindican la manifestación divina. Por ejemplo, se sabe que Krishna, en el Guita, posee cuatro brazos en lugar de dos. El par de brazos adicionales sirven para el mismo propósito que las alas mencionadas en los otros Libros divinos.

Los ángeles tienen la responsabilidad de controlar y mantener las leyes de la naturaleza. Los virus y bacterias son controlados, organizados y mantenidos por ángeles específicos, que trabajan en mutua armonía para mantener un equilibrio perfecto. Del mismo modo, los ecosistemas no son accidentales o caóticos, sino que están regulados por los seres invisibles y espirituales que llamamos ángeles.

El caso del Ángel Caído

Existe otro episodio muy mal interpretado sobre Satanás. Se dice, y se cree, que antes de su caída pertenecía a la categoría de los ángeles. El Sagrado Corán rechaza este punto de vista y presenta a Satanás como poseedor de una naturaleza de fuego, perteneciendo por tanto a las formas de vida que se originan del fuego, por ejemplo, los Yinns.

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