Comer carne de cerdo, tanto en su versión doméstica como salvaje, está prohibido tanto en el Judaísmo como el Islam, y por ejemplo Jesúsas nunca lo comió, pues es un hecho comprobado, entre otras cosas, que su carne produce triquinosis e induce a la falta de vergüenza, aparte de tener muchos otros efectos negativos para la salud. Finalmente, cabe destacar que el cerdo estaba ya prohibido en la época de Moisésas y se menciona en el Antiguo Testamento que no se debía comer su carne.
