El Pacto de Iniciación (condiciones del Bai’at)

Juramento de Iniciación en la Comunidad musulmana Ahmadía

La persona que se afilia al Movimiento Ahmadía, debe decidir, de manera firme, cumplir las siguientes condiciones:

I.- El iniciado debe prometer solemnemente que él/ella se abstendrá del Shirk [asociación de algún partícipe a Dios] hasta el mismo día de su muerte.

II.- Se apartará de la falsedad, de la fornicación, del adulterio, de las miradas licenciosas; de la inmoralidad y el libertinaje; de la crueldad; de la deshonestidad; de la rebelión; y de toda clase de mal. No se dejará arrastrar por sus pasiones, por fuertes que sean.

III.- Ofrecerá regularmente las cinco oraciones diarias de acuerdo con los mandamientos de Dios y del Santo Profeta Mohammadsa, y hará lo posible para ser regular en ofrecer la oración de “Tahayyud” y para invocar el “darud” para el Santo Profeta Mohammadsaw. Convertirá en su rutina diaria pedir el perdón de sus pecados, recordar las bondades de Dios, así como alabarle y glorificarle.

IV.- Que bajo el impulso de cualquier pasión, él/ella no causará ningún daño a las criaturas de Dios en general, y a los musulmanes en particular, ya sea por su lengua, manos, o cualquier otro medio.

V.- Que él/ella será fiel a Dios en todas las circunstancias de la vida, en el dolor y en la alegría, en la adversidad y en la prosperidad, en la felicidad y en el sufrimiento; y que él/ella se mantendrá en todas las condiciones resignado/a ante el decreto de Dios y estará preparado/a para afrontar todo tipo de humillaciones y sufrimientos en Su camino y nunca Le rechazará ante la ocurrencia de cualquier desgracia; por el contrario, él/ella procurará seguir avanzando.

VI.- Que él/ella se abstendrá de adoptar costumbres no islámicas y de seguir inclinaciones lujuriosas y se someterá completamente a sí mismo a la autoridad del Sagrado Corán; y que él/ella hará de la Palabra de Dios y de las narraciones del Santo Profeta Mohammadsa la guía de sus principios en cada aspecto de su vida.

VII.- Que él/ella deberá renunciar completamente al orgullo y a la vanidad y deberá vivir toda su existencia con humildad, alegría, tolerancia y modestia.

VIII.- Que él/ella será fiel, y defenderá su fe, el honor de la fe y la causa del islam, con más celo que si se tratase de defender su propia vida, riquezas, honor, hijos y todos sus seres queridos.

IX.- Que él/ella deberá dedicarse al servicio de las criaturas de Dios, sólo por Su causa, y deberá esforzarse siempre en procurar el beneficio de la humanidad en la mayor medida de sus posibilidades.

X.- Que él/ella establecerá un lazo de hermandad con este humilde siervo de Dios, prometiéndome obediencia en todo lo justo por la causa de Dios, y permanecerá fiel a mí hasta el día de su muerte. Que él/ella se consagrará con devoción al cumplimiento de este vínculo, muy por encima del que pudiera existir en cualquier otra relación humana de este mundo que exija una obediencia devota.

¿Qué es el Bai’at?

La primera pregunta es: ¿Qué es el Bai’at? Para explicarlo, citaré algunos ahadíz (relatos) del Santo Profeta Mohammadsa y narraciones del Mesías Prometidoas.

El Mesías Prometidoas dice:

El Bai’at significa realmente venderse a sí mismo; sus bendiciones y su impacto están basados en esta condición. Es igual que lo que ocurre con una semilla que se siembra en la tierra, y cuya situación original es que sabemos que la mano del granjero la ha sembrado, pero no sabemos lo que le ocurrirá en el futuro. Si la semilla es de buena calidad, y posee la capacidad de crecer, entonces, con la bendición de Al-lah el Todopoderoso, y como consecuencia del trabajo realizado por el granjero, crecerá, hasta el punto que un grano se convertirá en un millar de granos. De la misma manera, la persona que está realizando el Bai’at, debe adoptar, en primer lugar, la sumisión y la humildad, y distanciarse de la egolatría y del personalismo. Es entonces cuando esa persona será capaz de crecer. Pero aquel que continua aferrado a su ego, al mismo tiempo que realiza el Bai’at, no recibirá ninguna bendición. (Malfuzat, vol. 6. p. 173)

Bai’at significa entregar la propia vida a Al-lah el Todopoderoso

El Mesías Prometidoas continúa diciendo:

Realizar el Bai’at significa entregar la propia vida a Al-lah el Todopoderoso. Es decir, que “hoy hemos vendido nuestra vida a Al-lah el Todopoderoso.” Es erróneo afirmar que por caminar por el sendero de Al-lah, alguien pueda sufrir, finalmente, una perdida. El que es veraz, jamás puede estar en estado de perdición. Solo el que es falso –es decir, el que para obtener una ganancia mundana, rompe su Bai’at, y la promesa que ha realizado a Al-lah el Todopoderoso– sufre dicha perdida. Quien comete tal acto por miedo al mundo, debe recordar que a la hora de su muerte, ningún gobernante o rey de este mundo acudirá para procurarle la liberación. Uno tiene que presentarse ante el Juez de todos los jueces, El cual le preguntará: “¿por qué no Me honraste?” Por ello, es esencial para todos los creyentes creer en Al-lah, que es el Rey de los cielos y de la tierra, y arrepentirse de forma verdadera. (Malfuzat, vol. 7. p. 29-30).

Estos relatos del Mesías Prometidoas dejan muy claro lo que es el Bai’at. Si cada uno de nosotros reconociera que “mi persona ahora ya no me pertenece; que ahora tengo que acatar todos los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso en todas las circunstancias y seguirlos fielmente; y hacer que todos mis actos estén subordinados al agrado de Al-lah”, ese sería el resumen de las diez condiciones de Bai’at.

Ahora presentare algunos ahadíz en los cuales el tema del Bai’at ha sido tratado de distintas maneras.

A’idhullah Bin Abdullahra relata que: Ubadah Bin Samitra estaba entre los Compañerosra que se incorporaron a la batalla de Badr, y que también participaron en el Bai’at de Aqabah. Ubadah Bin Samitra contó a A’idhullah Bin Abdullahra que el Santo Profeta Mohammadsa dijo en el momento en que un grupo de sus Compañerosra estaban alrededor suyo: Venid y realizad un Bai’at sobre la siguiente condición:

Que no asociareis nada con Al-lah, ni robareis, ni cometeréis adulterio[1], ni matareis a vuestros hijos, ni difamareis, ni me desobedeceréis en cualquier cosa buena que os pida hacer. Pues cualquiera de vosotros que demuestre ser fiel a esta promesa del Bai’at, sepa que su recompensa estará con Al-lah el Todopoderoso. Quienquiera no llegara a cumplir esta promesa y sufriese una perdida en este mundo, su perdida se convertirá en su expiación. Y aquel que fracasara en cumplir esta promesa de Bai’at, pero a quien Al-lah el Todopoderoso cubriera sus defectos con un velo, su cuestión quedará ante Al-lah el Todopoderoso: si Él lo desea, puede castigarle, y si Él lo desea, puede perdonarle.” )Sahih Al-Bukhari, Kitabu Munaqibil Ansari, Babu Wafudil Ansari Ilan Nabiyyi Bi Makkata Wa Bai’atil ‘Aqabah)

A continuación hay otros ahadíz:

Hadhrat Ubadah Bin As-Samit relata:

“Nosotros nos comprometimos sobre la mano del Santo Profetasa y aceptamos la condición de que le escucharíamos y le obedeceríamos, tanto en los periodos de comodidad como durante los periodos de dificultad; tanto en los periodos de placer, como también durante los periodos de dolor; y que no discutiríamos con aquellos que tienen la autoridad; y dónde fuera que estuviéramos, nos aferraríamos a la verdad y no tendríamos miedo de las objeciones de los críticos” (Sunan Al-Nasaí, Kitab-ul-Bai’ati ‘Alas Sam’i Wat Ta’ah)

La madre de los fieles, Hadhrat Aishahra relata que, “El Santo Profetasa solía aceptar el juramento de las mujeres de acuerdo con el versículo del Sagrado Corán. (Al-Mumtahenah, 60:13)

“¡Oh, Profeta! Cuando las mujeres creyentes se presenten ante ti, jurando lealtad en tus manos, de que no asociarán nada a Al-lah, y que no robarán, no cometerán adulterio, no matarán a sus hijos, no presentarán una acusación escandalosa que hayan inventado deliberadamente ellas mismas, ni te desobedecerán en lo que es justo, acepta su compromiso y pide a Al-lah que les perdone. En verdad Al-lah es el Sumo Indulgente, Misericordioso.”

Hadhrat Aishahra continúa diciendo que:

A la hora de tomar el juramento, la mano del Santo Profetasa nunca tocaba la mano de ninguna mujer, excepto las de aquellas que pertenecían a su grupo familiar (Sahih Al Bukhari, Kitab-ul-Ahkami, Babu Bai’atin Nisa’i)

Incluso antes de que El Mesías Prometidoas comenzara a tomar los juramentos del Bai’at, algunos musulmanes piadosos se sentían atormentados por la situación e que se encontraba el Islam, y consideraban que la única persona que podía evitar el hundimiento del arca del Islam, y que poseía una verdadera simpatía por esta religión era Hadhrat Mirza Ghulam Ahmad Qadianias, y que él era el al-Imam y al-Mahdi. Por consiguiente, la gente solía pedirle que les tomara el juramento de alianza, pero él siempre respondía:

“No me ha sido encomendada tal cosa”. En una ocasión escribió a Maulavi Abdul Qadir Sahibra, a través de Mir Abbas Ali Sahib:

La naturaleza de este ser humilde está dominada por la Unidad de Dios, y somete todos los asuntos a Al-lah, y… puesto que Al-lah el Todopoderoso no me ha comunicado nada respecto al tema del Bai’at, no sería apropiado que lo hiciera por mi propia iniciativa.[2]

Maulvi Sahib debería continuar esforzándose para fomentar la hermandad en la fe, y nutrir este árbol con la pureza del agua de la sinceridad y del amor. Este método habrá de resultar beneficioso, Dios mediante. (Hayat-e-Ahmad, vol. 2, nº 2, p.12-13)

El Mandamiento Divino de tomar el Bai’at

Entre seis y siete años después, en el primer cuatrimestre del año 1888, Al-lah el Todopoderoso ordenó al Mesías Prometidoas tomar el juramento del Bai’at. El mandato divino fue comunicado con las siguientes palabras:

(Ishtihar, 1 de diciembre, 1888, pina 2)

Y cuando te decidas, confía entonces en Al-lah. Y, haz un arca ante Nuestros ojos y según Nuestra revelación. Aquellos que tomen el juramento en tu mano toman el juramento con Al-lah. La mano de Al-lah está encima de sus manos.

Al Mesías Prometidoas, por su naturaleza, le desagradaba que todo tipo de personas se unieran a su Bai’at. Su deseo sincero era que sólo aquellas personas benditas, cuya naturaleza estuviera firmemente anclada en la fidelidad, se adhirieran a esta noble Yama’at. Por consiguiente, esperaba que tuviera lugar un acontecimiento que distinguiera a aquellos que eran leales de aquellos que eran hipócritas. Así, Al-lah el Más Glorioso, a través de Su perfecta sabiduría y misericordia, creo tal ocasión en el mismo año, en noviembre de 1888, con motivo de la muerte de Bashir I (que era hijo del Mesías Prometidoas). Como consecuencia de este fallecimiento, se levantó una gran agitación en contra suya. Mucha gente de fe débil se separó de él. El Mesías Prometidoas consideró este momento como la ocasión apropiada para dar comienzo a la Yama’at Ahmadía del Islam. El 1 de diciembre de 1888, realizo un anuncio general para el Bai’at. El Mesías Prometidoas exigió que aquéllos que acudieran a realizar el Bai’at, debían además, hacer istijarah[3], según las tradiciones del Santo Profeta Mohammadsa. (Ishtihar Takmíl-e-Tabligh, 12 de enero de 1889)

Es decir, que primero debían rezar, después hacer el istijarah, y, a continuación, realizar el Bai’at.

Después de publicar este anuncio, el Mesías Prometidoas se desplazó de Qadian a Ludhiana y se quedó en la casa de Hadhrat Sufi Ahmad Jan en Mohal-la Jadid (Hayat-e-Ahmad, vol. 3, Parte I, p. 15).

La Finalidad e Objetivos del Bai’at

Desde Ludhiana, el Mesías Prometidoas publicó otro anuncio, el 4 de marzo de 1889, explicando la finalidad e objetivos del Bai’at. Dijo:

Este sistema del Bai’at ha sido establecido con la única finalidad de reunir a un grupo de gente justa y piadosa en una Yama’at, de forma que un grupo influyente de gente virtuosa genere un impacto sagrado sobre el mundo. La unidad de esta gente justa debe ser una fuente de bendiciones, grandeza, y resultados positivos para el Islam. Que las bendiciones de estar unidos en un credo les capaciten a realizar servicios nobles y justos para la causa del Islam. No deben ser perezosos, tacaños, o musulmanes inútiles; ni tampoco actuar como los carentes de dignidad que han causado un gran daño al Islam debido a su discordia y desunión; ni tampoco como los que han viciado el hermoso talante del Islam con sus condiciones perversas; ni tampoco como los incautos derviches y ermitaños que no tienen conciencia alguna de lo que necesita el Islam, ni tienen simpatía para sus hermanos, ni entusiasmo alguno para realizar buenas iniciativas para la humanidad. Al contrario, deben simpatizar por la nación, hasta tal punto, que se conviertan en refugio para los pobres, y en padres para los huérfanos. Para el servicio del Islam, deben estar dispuestos a sacrificarse como el que está subyugado por el amor. Todos sus esfuerzos deben estar consagrados a propar las bendiciones del Islam por todo el mundo, para que el manantial puro del amor de Al-lah, y la simpatía para la humanidad pueda fluir de cada corazón y, combinados en un lugar, asemejarse a un río caudaloso…. El Todopoderoso Al-lah desea manifestar Su Gloria, y mostrar Su Omnipotencia a través de este grupo, y luego concederle el progreso, para que el mundo pueda llenarse con el amor de Al-lah, el verdadero arrepentimiento, la pureza, la auténtica benevolencia, la paz, la reconciliación, y la simpatía para el género humano. Este grupo será un grupo especial de Al-lah, y Él les concederá fuerza a través de Su Propio Espíritu, y les salvaguardará de una vida perversa. Tal como Él ha prometido a través de Sus Buenas Nuevas, Él hará aumentar enormemente este grupo, y millares de veraces se unirán a ellos. Él mismo lo regará, y lo hará prosperar hasta tal punto, que su número y bendiciones se conviertan en fuente de admiración para todos los que lo observen. Como una lámpara colocada en lo alto, proparán la luz a todos los lados del mundo, y serán considerados un ejemplo de las bendiciones del Islam. Al-lah concederá toda clase de bendiciones a los fieles seguidores de este Movimiento, y Él les concederá la victoria sobre todos los demás. Hasta que llegue el Día de Juicio Final, habrá entre ellos gentes a los que se les concederá la aceptación y el socorro divino. Esto es lo que el Dios Glorioso ha deseado; Él es Todopoderoso y hace lo que desea. Toda fuerza y poder le pertenecen a Él. (Majmu’ah Ishtiharat, vol. 1, p. 196-198)

En el mismo anuncio, el Mesías Prometidoas dijo que aquellos que deseaban realizar el Bai’at deberían llegar a Ludhiana después del 20 de marzo de 1889.

Comienzo del Sistema del Bai’at

En conformidad con el anuncio anterior, el Mesías Prometidoas tomó el juramento de lealtad el 23 de marzo de 1889 en la casa de Hadhrat Sufi Ahmad Jan Sahib situada en Mohal-la Jadid. Tal como es narrado por Hadhrat Munshi Abdul-lah de Sanour, fue preparado un registro para tomar nota de este evento histórico, que fue denominado Bai’at para el arrepentimiento, la búsqueda de virtud y la purificación.

En aquellos días, el Mesías Prometidoas solía invitar a las personas de una en una, para realizar el Bai’at en una habitación, y así tomaba el Bai’at de cada persona de forma individual. La primera persona cuyo Bai’at fue aceptada fue Hadhrat Maulana Nur-ud-Dinra. Aconsejando a los que tomaron este Bai’at, el Mesías Prometidoas dijo:

Al unirse a este Yama’at debéis llevar a cabo una completa transformación de vuestra vida anterior, de tal forma que tengáis una verdadera fe en Al-lah, y Él se convierta en vuestro Ayudante en todas las calamidades. No debéis tomar a la ligera Sus ordenanzas, sino que, al contrario, debéis honrar cada uno de Sus mandamientos, y mostrar tal honor en vuestras acciones.

Si por diversas razones os volvierais hacia los medios mundanos, y ponéis en ellos vuestra confianza, en vez de confiar en Al-lah, ello sería equivalente a que asociarais partícipes a Al-lah, como si estuvierais denegando la misma existencia de Dios. Debéis tener en consideración los medios materiales, pero solo hasta el punto de que tales medios no sean equiparables a la asociación de participes con Al-lah. Mi enseñanza no os prohíbe que empleéis los medios materiales, pero sí os prohíbo depositar vuestra confianza en ellos. Vuestra mano debe estar involucrada en el trabajo, pero vuestro corazón debe estar unido al Verdadero Amado.

También dijo:

A todos vosotros que habéis tomado el Bai’at y habéis establecido el compromiso, ¡escuchad! Formular las palabras es fácil, pero hacerles justicia es difícil, porque Satanás está siempre ocupado, intentando descuidar al hombre de su fe. Satanás os muestra al mundo y a sus beneficios como algo de fácil alcance, y a la fe como algo distante. De esta manera, el corazón se endurece y cada condición subsiguiente es peor que la anterior. Si queréis complacer a Al-lah, poned toda vuestra fuerza y esfuerzo en acatar fielmente este compromiso de liberaros de los pecados.

También dijo:

No pronunciéis palabras malvadas, no difundáis el mal, aguantad los reproches con paciencia, no os enfrentéis a nadie, incluso si alguien os afronta, sino, al contrario, tratadle con amabilidad y benevolencia. Mostrad un excelente ejemplo de dulzura en la conversación. Acatad todos los mandamientos de corazón, para que Al-lah esté complacido con vosotros, e incluso el enemigo pueda reconocer el cambio operado en vosotros después del Bai’at. Dad la verdadera evidencia ante los tribunales. Todos aquellos que se unen a este Movimiento deben establecerse en la sinceridad, de todo corazón, con todo empeño, y por la totalidad de su vida. (Dikhr-e-Habib, p. 436-438)

En marzo de 1903, en el día de Eid, algunos compañerosra se hallaban sentados juntos, y el Mesías Prometidoas dijo:

Escuchad todos vosotros, los que habéis realizado hoy[4] el Bai’at, y aquellos que habéis realizado el Bai’at con anterioridad: me gustaría ofreceros algunas palabras como consejo. Escuchadlas atentamente. El Bai’at que habéis realizado hoy, es el Bai’at de arrepentimiento. El arrepentimiento es de dos tipos. El primero, el de los pecados anteriores. Es decir, reformarse de las equivocaciones cometidas con anterioridad, y la compensación, hasta donde sea posible, para reparar el daño causado. El segundo consiste en salvaguardarse de los pecados posteriores y protegerse del fuego.

El Todopoderoso Al-lah ha prometido que mediante el arrepentimiento se perdonan todos los pecados anteriores, a condición de que el arrepentimiento se realice de corazón, con intención pura, y sin ninguna intención oculta en ningún rincón del corazón. Al-lah conoce los secretos ocultos de los corazones. Él no puede ser engañado por nadie. No intentéis, por tanto, engañarle. Arrepentíos en Su presencia con sinceridad y sin hipocresía. El arrepentimiento no es algo adicional o inútil para el hombre. Su impacto no se limita al Día de Juicio; al contrario, endereza tanto los asuntos mundanos como la fe. El arrepentido consigue la paz y la prosperidad, tanto en esta vida como en la vida próxima (Malfuzat, vol. 5. p. 187-188)

[1] La palabra adulterio tal como se ha utilizado en este libro cubre todas las relaciones sexuales fuera del sistema legítimo del matrimonio.

[2] Es posible que Al-lah el Todopoderoso pueda revelar algo con posterioridad.

[3] Una oración especial que se hace para solicitar a Al-lah que nos oriente antes de tomar una decisión importante.

[4] Al parecer la gente se había reunido para realizar el Bai’at.

 

Fuente: “Las condiciones del Bai’at y las responsabilidades de un Áhmadi”; Mirza Masrur Ahmad

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