Palabras de esperanza - Dia12 | Comunidad Musulmana Ahmadía
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Palabras de esperanza – Dia12

Misionero de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Argentina

Se ha decretado en varios países la cuarentena total y desde el 20.03.2020 empezó la cuarentena total también en Argentina. Seguramente muchas personas van a buscar ahora el refugio en las redes sociales y otras plataformas para no aburrirse y para que pase el tiempo. Hay también personas que están preocupadas y ansiosas por esta situación desafiante. Nosotros en estos momentos difíciles queremos ofrecer nuestra solidaridad y colaborar con la sociedad. Por lo tanto, vamos a compartir cada día durante la cuarentena total un mensaje de esperanza y de fe. Esperamos que les guste y que les resulte útil.

Transcripción:

Al-hah dice en el Sagrado Coran: “Nunca desesperen de Mi misericordia: nadie desespera de Mi misericordia excepto las personas incredulas.”    (12:88)

Mostrándonos la grandeza de esa misericordia de Al-lah el Santo Profeta Muhammad (La paz sea con el) nos comentó un relato y dijo:

Hubo una persona en los pueblos anteriores que era una muy mala persona y en toda su vida no hizo ni una buena obra, todo lo contrario hizo todas las formas de pecados y crímenes que se puedan imaginar – incluso mato a cien personas. En un momento pero se arrepintió y tenía el deseo de ser una buena persona. Entonces él busco un maestro espiritual y le comentó su deseo de reformarse. El maestro después de escuchar su historia le dijo: “Si las puertas de Al-Lah son siempre abiertas para los humanos y nunca es demasiado tarde para arrepentirse.” Le recomendó que él dejara su entorno donde él vivía e hizo todos sus pecados. Le dijo que el conocia a un grupo de gente que viven en una forma muy espiritual y hacen buenas obras en la búsqueda del amor de su creador. Le recomendó que él viviera con ellos y se mudara a su lugar. Entonces la persona agarró sus cosas y se mudo pero antes de llegar a su nuevo destino ya murió en el camino. Entonces en ese momento bajaron los dos Ángeles, el ángel del paraíso y del infierno. El ángel del infierno dijo, (obvio es una forma metafórica para explicar el relato) que este caso es muy claro: El es ciertamente un cliente del infierno y su alma va al infierno porque en toda su vida no hizo ni una buena obra. El ángel del paraíso dijo: Es cierto que en toda su vida el no hizo ninguna buena obra pero el momento que le encontro la muerte él ya se había arrepentido y tenía ahora el deseo de ser una buena persona. Por lo tanto, para decidir ahora este conflicto y desacuerdo de los Ángeles Dios mandó un tercer ángel como juez. El tercer ángel dijo que para decidir este caso lo que podemos hacer es que vamos a medir su cuerpo y las distancias entre el lugar de su origen y su nuevo destino a donde él quería ir. Si él está más cerca al lugar de su origen entonces él va al infierno; pero si su cuerpo está más cerca a su nuevo destino entonces él va al paraíso. Cuando los Ángeles midieron su cuerpo él estuvo solo un paso más cerca al lugar de su nuevo destino y por eso el ángel del paraíso llevó su alma al paraíso.

Este relato nos enseña dos puntos de aprendizaje:

1. Nunca hay que desesperar de la misericordia de Al-lah y nunca es demasiado tarde para volver a la puerta de la misericordia de Al-lah.

2. El arrepentimiento debe ser en una forma sincera y verdadera. No debe ser solo un juego de palabras o una expresión verbal y dos horas después se hace la misma cosa. Debe ser un arrepentimiento que se refleja en nuestra reformación práctica y en nuestra vida práctica.

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