Date: 2017-09-22

Principios para realizar reuniones e I’lltemas de buena calidad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

Ver más sobre el autor

Tras recitar el Tashahhud, Tasmia y Surat Al Fatiha, Hazrat Ameer-ul-Mu´mineen (aba) dijo:

En el mundo existen reuniones de distintas clases, o se puede decir que el propósito de las reuniones es alcanzar diferentes objetivos. Algunas sirven para buscar consejo. Se busca consejo para alcanzar objetivos mundanos. Los consejos pueden ser para el funcionamiento de un gobierno o puede ser una consulta llevada a cabo por asambleas de políticos. Puede haber reuniones de hombres de negocios o la conversación puede ser sobre deporte u ocio, puesto que también hay asociaciones dedicadas a ello. También existen algunas reuniones llamadas académicas y también tienen comités formados para las mismas. La gente también convoca y reflexiona para idear programas recreativos. La gente también se reúne para idear programas recreativos.

En breve, todas estas reuniones y comités sirven a objetivos mundanos. Estas reuniones no son para Dios el Todopoderoso, u obtener Su agrado o Su cercanía. Incluso si una reunión se organiza para la mejora de la humanidad y se reflexiona sobre algunos temas, también sirve objetivos mundanos. Su objetivo no es el de obtener el agrado de Dios el Todopoderoso.

Sin embargo, hay algunas reuniones o asambleas que sirven a los propósitos de la fe, cuyo objetivo es evocar el recuerdo de Al-lah el Todopoderoso o para crear planes para acercar a la humanidad hacia Al-lah el Todopoderoso o buscar los medios para progresar en espiritualidad. A través de ellas, los participantes de dichas reuniones tratan de obtener el agrado de Al-lah el Todopoderoso.

En resumen, el propósito de estas reuniones es [asegurar] que, sea cual sea el plan que emprendamos, cualesquiera que sean lo programas que lleva a cabo la sociedad, el objetivo de todo lo que hagamos debe ser la obtención del agrado de Al-lah el Todopoderoso y abstenerse de todo tipo de vanidad. Estas reuniones son las que agradan a Dios el Todopoderoso. Los resultados [positivos] de dichas reuniones se manifiestan en este mundo y Al-lah el Todopoderoso también recompensa a los participantes de dichas reuniones en el Más Allá.

Por ello, es el deber de un creyente, ya se trate de una reunión en casa, con su esposa e hijos, o ya sea fuera de casa, esforzarse siempre para obtener el agrado de Dios Todopoderoso, cuidar y mejorar su espiritualidad y mejorar su propia condición y la de otros creyentes. Incluso una reunión aparentemente “mundana” de un creyente no está vacía del recuerdo de Al-lah el Todopoderoso. Incluso mientras realiza tareas mundanas, se abstiene de todo lo que sea en vano. Incluso si está ocupado en tareas mundanas, no deja de recordar a Dios el Todopoderoso. Incluso en reuniones relacionadas con asuntos mundanos, un creyente no habla acerca de engañar o usurpar los derechos de otros, a pesar de que pueda estar ocupado con tareas mundanas – lo que difiere con lo que se dice en las reuniones de gente mundana y políticos. Al contrario, se tienen en consideración el temor a Al-lah el Todopoderoso y el Taqwa [justicia]. Esto es exactamente lo que se espera de un creyente; que tenga en consideración todas estas cosas.

La guía que Al-lah el Todopoderoso ha dado a los creyentes en el Sagrado Corán con respecto a las reuniones también es que las asambleas de los creyentes deben estar libre de desorden y rebeldía, libre de pecados, y deben abstenerse de desobedecer al Profeta (sa) y dirigirse hacia el Taqwa.

Por desgracia, hoy en día, la mayoría de reuniones de musulmanes son completamente contrarias a esto. Los musulmanes están ocupados tratando de destruir a otros musulmanes y conspirar contra ellos; mientras que Al-lah el Todopoderoso afirma:

 “¡Oh vosotros, los creyentes! Cuando habléis en secreto, no habléis para cometer pecado, transgresión y desobediencia al Mensajero, sino sobre la manera de alcanzar la virtud y la justicia, y temed a Al-lah, hacia Quien seréis todos reunidos”.  [58:10]

Sin embargo, como ya he mencionado, los musulmanes han olvidado este mandado de Al-lah el Todopoderoso. La división entre ellos está en su punto más alto. La distinción de un creyente, como Al-lah el Todopoderoso ha mencionado, es [texto árabe], es decir, que tienen una relación de amor y afecto entre ellos. Sin embargo, el estado que observamos en ellos es el que Al-lah el Todopoderoso, de hecho, ha descrito sobre los no creyentes, que es [texto árabe], es decir, sus corazones están divididos. Las consultas que hacen entre ellos y también con otros, e incluso los pactos secretos que hacen, los hacen desobedeciendo a Dios y a Su mensajero y alejándose de la justicia. Han perdido por completo el miedo a Al-lah el Todopoderoso. Dios el Todopoderoso dice:

“Temed a Al-lah, ante Quien seréis todos reunidos.”

En ese momento, los gobiernos, los reinos, las riquezas y el apoyo de potencias occidentales serán en vano. Ningún poder será capaz de desviar el castigo por la desobediencia hacia los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso y Su mensajero. De hecho, la condición de aquellos que se hacen llamar musulmanes y, sin embargo, hacen del mundo el objetivo de sus vidas y dedican sus vidas a ello, es completamente absurda por su parte y una demostración práctica del hecho de que no tienen fe ni creencia en Dios el Todopoderoso. De otra manera, si tuvieran la más mínima fe y creencia en Al-lah el Todopoderoso, ni la condición de los políticos y líderes musulmanes sería la actual, ni la condición de los llamados sabios musulmanes sería la que observamos actualmente.

Sin embargo, en esta época es también responsabilidad nuestra no solo purificarnos de tales pensamientos y aumentar nuestro temor hacia Al-lah el Todopoderoso y la justicia en nosotros mismos, sino que, además, aquellos que se relacionan con esta gente, es decir, con musulmanes no áhmadis, deben explicar a los musulmanes de su entorno, tan bien como puedan, que este estado vuestro no solo os llevará a una total esclavitud por parte de los no musulmanes, sino que también hará que recibáis el castigo de Dios el Todopoderoso. El mundo que estáis persiguiendo se escapará de vuestras manos y ya habéis olvidado la religión. Por tanto, ahora es el momento de desarrollar el temor hacia Al-lah el Todopoderoso y la piedad en nuestros corazones. De lo contrario, perderéis todo.

Una de las reuniones de consejo sobre asuntos del mundo, es la de la ONU; cuya reunión se llevó a cabo hace algunos días y en la que el Presidente de Estados Unidos pronunció un discurso. Los críticos y columnistas occidentales también escribieron sobre él, diciendo que en lugar de hablar sobre el desarrollo de la paz, el discurso se inclinaba más hacia el desorden y caos. De hecho, también escribieron abiertamente que quizás Arabia Saudí y otros países musulmanes habrán disfrutado de este discurso; ya que era un discurso completamente perturbador que incitaba a la guerra y desorden.

Por tanto, los gobiernos musulmanes deben actuar según los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso y deben abstenerse de todo tipo de desorden y caos.

A pesar de que he mencionado la condición general del mundo musulmán, sin embargo, debemos reflexionar y evaluar también acerca de nuestra propia condición y recordar siempre que Satanás nunca va a tolerar que la Yama´at progrese. Acorde a su naturaleza, va a continuar sus planes para provocar el desorden entre nosotros y dividirnos. Por tanto, aquellas personas que en ocasiones se reúnen y discuten sobre el Nizam-e-Yama´at (organización de la Yama´at) de su zona local, ciudad o incluso del país; al hacer tal actividad, de hecho, actúan bajo la influencia de Satanás. Esto es debido a que el trabajo de Satanás es atacar oculto bajo las vestimentas de la simpatía, y la gente que no está en contra de la administración de la Yama´at, también participa en dichas reuniones. De hecho, como sienten dolor por la Yama’at, por eso no consideran que tal persona esté creando el desorden, más bien dicen que, puesto que es necesaria la reforma, tal persona tiene razón en expresar su opinión por el amor que siente hacia a la Yama’at. Sin embargo, si hay alguna necesidad de reforma, debe ser puesto en conocimiento del sistema administrativo superior del país y al Jalifa de la época. Además, es absolutamente incorrecto que luego se reúnan aquí y allá y discutan esos asuntos con tanto secretismo, como si se estuvieran discutiendo asuntos muy importantes y como si se hiciera por el bien hacia la Yama’at. Estos son indicios de pecado, rebelión, desobediencia al Santo Profeta (sa) y están lejos de la rectitud. Por lo tanto, Al-lah el Todopoderoso también ha advertido a los creyentes de tales reuniones y les ha dicho que deben abstenerse de ellas. Si hay una queja contra un trabajador o en contra de un Amir [presidente nacional], se debe informar al Markaz [sede] y se debe informar al Jalifa de la época. Después de esto, el deber de los miembros de la Yama’at ha finalizao. Luego es deber del Jalifa de la época investigar estos asuntos y resolverlos como corresponda. En efecto, todos deben seguir suplicando. Cada áhmadi debe suplicar fervientemente para que Al-lah el Todopoderoso elimine todo aspecto negativo de la Yama’at y para que Él continúe bendiciendo a la Yama’at con personas que caminen por el camino de la justicia y cumplan sus deberes con rectitud.

Por lo tanto, todos deben recordar este asunto importante: a la vez que Al-lah el Todopoderoso continúa haciendo que la Yama’at progrese, Satanás también continuará su trabajo. Desde el primer día, Satanás dijo claramente a Al-lah el Todopoderoso y pidió Su permiso para extraviar a la humanidad y a los creyentes. Allá donde los oponentes de la Yama’at se oponen abiertamente a la Yama’at y hacen planes continuamente, allí también intentan, en nombre de la compasión, utilizar a personas ingenuas y a aquellos que son débiles en su fe como herramientas para crear el desorden. Por lo tanto, cada áhmadi debe ser cauteloso al respecto. Que Al-lah el Todopoderoso proteja a la Yama’at de todo tipo de desorden, ya sea interno o externo. Que Él nos permita participar siempre en reuniones de virtud y justicia, en lugar de reuniones de pecado, rebelión, y desobediencia al Santo Profeta (sa) y las que conducen hacia la injusticia.

Hay muchos dichos del Santo Profeta (sa) sobre diferentes tipos de reuniones y sus ambientes. También hay varios dichos de su verdadero siervo, el Mesías Prometido (as), que presentaré a continuación. Al mencionar la naturaleza de las reuniones de un creyente y cuál debe ser la respuesta de un creyente si los estándares no son los apropiados, el Mesías Prometido (as) dice:

“Nosotros creemos, y debe ser también la práctica de un creyente, que si una persona habla entonces debe hacerlo clara y abiertamente. De lo contrario, debe permanecer en silencio. Si observáis que se burlan de Al-lah y Su Mensajero en una reunión, debéis dejar esa reunión para que no seáis contados entre ellos. O debéis responderles abiertamente.”

Sólo hay dos opciones. No hay opción intermedia. Si una persona es un verdadero creyente, él debe responderles o permanecer en silencio y salir de allí.

El Mesías Prometido (as) dice:

“La tercera opción es la hipocresía, según la cual uno se sienta en una reunión y está de acuerdo con la otra persona y aunque exprese su propia opinión lo hace sutilmente.” (Malfoozat Vol. 10 Pag. 30. Edicion 1985. Impreso en Inglaterra)

En otras palabras, se refiere alguien que permanece sentado en la reunión y muestra flexibilidad o está de acuerdo con los demás por miedo y, al mismo tiempo, de una manera muy moderada dice que están en lo incorrecto y esto no debe hacerse de tal o cual manera, pero aun así no lo dice abiertamente.

El Mesías Prometido (as) dice que esto es hipocresía y no se corresponde con la práctica de un creyente. Por lo tanto, en una reunión donde se ridiculiza la fe de alguien o si alguien planea una estratagema contra la fe o si alguien está hablando de una manera tan manipuladora que podría sembrar semillas de duda en los corazones, entonces la acción de un creyente debe ser prohibir estrictamente cualquier plan que se elabore contra Al-lah, Su Mensajero o el sistema de administración de una Yama’at que Él ha establecido. Un creyente debe decir a aquellos que dicen tales cosas que,

“Si consideráis que todas esas cosas son ciertas entonces debéis informar al Jalifa de la época y a la administración de la Yama’at pero no es permisible hablar [abiertamente] de esta manera.”

Si alguien continúa sentándose en tales reuniones y discrepa sutilmente y no expresa sus opiniones abiertamente, entonces el Mesías Prometido (as) dijo que,

“Esto se convierte en hipocresía y un creyente debe protegerse de ella y no debe exhibir una falta de honor y dignidad en asuntos de fe y de la administración de la Yama’at. Uno puede expresar dignidad y sentido de honor de dos maneras, ya sea respondiendo abiertamente o dejando tal reunión. Esa es la manera que Al-lah el Todopoderoso nos ha aconsejado adoptar y el Santo Profeta (sa) ha profundizado en este tema.

“Se narra que un Compañero (ra) fue al Santo Profeta (sa) y dijo, ‘¡Oh Mensajero de Al-lah! Por favor, deme algún consejo.’ El Santo Profeta (sa) respondió: ‘Adhiérete a la justicia y cuando asistas a una reunión de un grupo de personas y escuches cosas que están en línea con tu naturaleza, entonces permanece ahí.’”

Esto significa que si hay una reunión piadosa y no es una que pueda causar conflicto y discordia, entonces podéis participar en ella.

Sin embargo, si pasáis por una reunión en la que hay una discusión que no os guste, entonces abandonad esa reunión (Masnad e Ahmad bin Hanbal Vol.6 Pag.368 Hadis 18927 Impreso en Alam ul Kutub Beirut 1998). En relación a esto, el Santo Profeta (sa) ha explicado qué clase de reunión es aquella de la que debe abstenerse un creyente. El Santo Profeta (sa) no se refiere cosas que le disgusten personalmente, sino que ordenó abandonar las reuniones en las que se hable en contra de la administración y de la Yama’at.

He mencionado anteriormente de qué manera uno debe expresar su desaprobación para esas reuniones. En cuanto a esto hay un Hadiz [tradición] en el que,

“Hazrat ‘Abdullah bin’ Abbas narra que una persona le preguntó al Santo Profeta (sa) ‘¿A qué reuniones debemos asistir?’ El Santo Profeta (sa) respondió: ‘Debéis asistir a las reuniones de aquellas personas que cuando las veáis os recuerden a Dios Todopoderoso, y su conversación aumente vuestro conocimiento religioso y sus hechos os recuerden del Día del Juicio.’” (Kinzul Amal Vol.9 Pag.77 Hadiz 25582 Kitab ul Suhbat Qismul Af’al. Impreso en Darul Kutub Al-Almia Beirut 2004)

Por lo tanto, este es el principio rector que un creyente debe tener en cuenta al decidir el tipo de reunión donde va a asistir. Uno debe preferir las reuniones donde se recuerde a Dios el Todopoderoso y donde tengan lugar discusiones sobre la magnificencia de la religión de Al-lah el Todopoderoso y que sean una fuente continua de conocimiento religioso.

En la actualidad, es fundamental que cada áhmadi mejore su conocimiento religioso. Estas cosas son necesarias para llevar a cabo el Tabligh, atraer a la gente hacia Al-lah y para la formación moral. Estas cosas son las que también sirven como un recordatorio sobre el Más Allá y centran nuestra atención hacia el hecho de que lo más importante no es el glamour y la grandeza del mundo, lo más importante no son las fortunas y las comodidades mundanas, sino que el verdadero objetivo de un creyente debe ser obtener el placer de Dios el Todopoderoso. Anteriormente he explicado un primer hadiz que dice que un creyente no debe preferir las reuniones de gente mundana y debe abandonar tales reuniones inmediatamente. Si podemos dirigir nuestra atención hacia esto, entonces nuestros adultos, así como nuestros jóvenes, pueden salvarse de muchos males.

Hay otro tipo de reunión en la que participan los jóvenes. Asisten a reuniones cuyo propósito es simplemente divertirse y para sus actividades de ocio. De hecho, debido a la influencia de la cultura occidental, algunos de nuestros jóvenes también piensan que es permisible asistir a tales reuniones. Un joven creyente debe recordar siempre que debe protegerse de este tipo de reuniones y hay ciertos límites a los que debe adherirse.

También hay algunos casos en la Yama’at donde la mala compañía y la influencia de reuniones inmorales han provocado que algunos de nuestros miembros jóvenes, al entrar en sus años de adolescencia, cometan actividades que causan daño a otros. Causan daño a sus vecinos o a gente que camine por la calle o dañan a alguien traviesamente de camino a algún lugar determinado. Tales acciones se convierten en una fuente de desgracia para la Yama’at cuando se descubre que el culpable es un miembro de la Comunidad Ahmadía. Por lo tanto, los padres deben ser vigilantes del círculo social y amistades de sus hijos con el fin de salvaguardar a nuestros jóvenes de estar en malas compañías y en este tipo de reuniones cuando entran en sus años de juventud. Debemos celebrar reuniones tan puras en nuestros hogares que sean las mejores en términos de entrenamiento moral. En una ocasión, el Santo Profeta (sa) dijo:

“Cuando un grupo de personas está sentado en la mezquita para la recitación del Sagrado Corán y con el objetivo de aprender y progresar en su educación, Al-lah les otorga tranquilidad y están cubiertos por Su Misericordia y los ángeles los toman bajo sus alas.” (Sahih Muslim Kitab Al-zikrud Dua… Alaj bab Fazl al Ijtima ala’a tilawat ul Quran wa ala’a zikre Hadiz 6853)

Es gracias a la inmensa Gracia de Al-lah el Todopoderoso que dondequiera que la Yama’at se establezca en el mundo tiene la oportunidad de organizar reuniones como Yalsas e Iytemas. Los propósitos de tales eventos son para la formación moral, así como para aumentar el conocimiento y para recordar a Al-lah el Todopoderoso y orarle. Deben entablar conversaciones constructivas y deben abstenerse siempre de discursos vanos y no perder su tiempo.

En una ocasión el Santo Profeta (sa) dijo que las personas que se sientan en reuniones en las que no hay recuerdo de Dios el Todopoderoso, en el Día del Juicio, se arrepentirán de esas reuniones  (Masnad e Ahmad bin Hanbal Vol.2 Pag.724 Hadiz 7093 Masnad Abdul-lah bin Amru bin Al-Aaz. Impreso en Alamul Kutub Beirut 1998). Por lo tanto, los asistentes al Iytema deben recordar el propósito para el que están asistiendo y cumplir ese propósito. En vez de dedicar tiempo a la diversión y hablar ociosamente, deben dedicar su tiempo al recuerdo de Dios y al hablar de acciones virtuosas, de modo que, en el Día del Juicio, nuestras reuniones no serán como las que están llenan de arrepentimiento. ¿Qué ha mencionado el Santo Profeta (sa) con respecto a adoptar la justicia y permanecer en la compañía de los justos? En una narración, el Santo Profeta (sa) dijo que no debemos sentarnos con nadie más que con un creyente y que solo los justos deben comer en nuestra mesa (Sunan Abi Daud kitab al Adb Manyumaru anyullalis Hadiz 4832).

En el mundo de hoy nos reunimos y tenemos que interactuar con un número de personas diferentes. Tenemos que vivir e interactuar con los no musulmanes también. No puede darse el caso que dejemos de reunirnos e interactuar con los no musulmanes. En su declaración, el Santo Profeta (sa) estaba haciendo alusión a que, en nuestro círculo de amistades más cercanas, la gente con la que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo y cuya compañía disfrutamos deben ser personas que tengan una fe firme y se adhieren a la rectitud, para que cada uno de nosotros también podamos aumentar en la rectitud y piedad.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Para poder reformarnos, Dios el Todopoderoso nos ha aconsejado diciendo: [árabe], que significa: mantener la compañía de aquellas personas de cuyas palabras y acciones resuena la veracidad.”

En otras palabras, las personas cuyo discurso es veraz y sus acciones se basan en la honestidad. Esencialmente, todas sus acciones deben reverberar con veracidad, es decir, son individuos piadosos.

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“[Dios el Todopoderoso] dice primero: ‘¡Oh vosotros que creéis! Temed a Al-lah’. Esto significa que en primer lugar se debe profesar la creencia y después de esto, uno debe abandonar las prácticas pecaminosas y mantenerse en compañía de los veraces. La compañía que uno mantiene tiene un profundo efecto subyacente en la personalidad de ese individuo.”

El Mesías Prometido (as) a continuación, dice:

“Por ejemplo: si un individuo pasa todo su tiempo en compañía de prostitutas, pero luego dice que no las visita para cometer adulterio, la respuesta a tal individuo es que finalmente acabaran cometiendo este acto, puesto que sucumbirán a ello un día u otro. La razón de esto es que mantener la compañía de gente malvada sólo puede producir un resultado perjudicial puesto que la compañía de alguien influye en una persona. Del mismo modo, si uno visita regularmente lugares donde se consume alcohol, no importa cuánto se abstengan de él, con el tiempo, sin duda beberá alcohol.” (Malfoozat Vol. 6 Pag.247 Edicion 1985 Impreso en Inglaterra).

Por lo tanto, siempre hay que protegerse de la compañía de las malas personas. Como he mencionado anteriormente, en nuestra vida cotidiana vivimos e interactuamos con otros, sin embargo, debe haber un límite en esta interacción. No debe darse el caso de que uno se una a sus reuniones vanas e inapropiadas. Muchos males surgen debido a asistir a tales reuniones. De hecho, la gente aquí [en el Reino Unido] ha tenido experiencia en esto y muchas mujeres británicas han declarado que sus maridos eran muy educados y civilizados. Sin embargo, debido a ciertas amistades han desarrollado malos hábitos y ahora van a varias reuniones inmorales. Incluso los no musulmanes están comprendiendo este hecho, por lo tanto, debemos ser más conscientes de esto. Para evitar esto, el Santo Profeta (sa) dijo que, si uno pasa tiempo en compañía de aquellos que no tienen fe, y come con ellos de manera regular, entonces finalmente harán que se aleje de su fe y justicia. Sin embargo, para predicar el mensaje es importante establecer relaciones, sin las cuales, uno es incapaz de realizar Tabligh. Sin embargo, para esto uno debe llevarlos a nuestras reuniones, porque nuestras reuniones virtuosas tendrán un impacto y dejarán una impresión en ellos. Un  gran número de personas que han asistido a nuestros Yalsas [convenciones anuales] u otras reuniones han admitido el hecho de que asistir a nuestros eventos ha tenido un impacto sobresaliente en ellos y los ha cambiado.

Mientras explica más detalladamente el impacto que la amistad y la compañía tienen sobre un individuo, el Mesías Prometido (as) dice:

“Cuando un individuo se sienta en compañía de alguien que es piadoso y veraz, ese individuo participa de esa veracidad. Sin embargo, si uno abandona la compañía de los piadosos y se asocia con los pecadores y los inicuos, entonces ese individuo es influenciado por pensamientos malos. Es por eso que el Sagrado Corán y los hadices han subrayado el hecho de que uno debe abstenerse de la compañía de la gente malvada e inmoral. Se hace hincapié en que si Dios el Todopoderoso o el Santo Profeta (sa) son ridiculizado en una cierta reunión, entonces uno debe dejar inmediatamente esas reuniones. De lo contrario, también serán contados entre los que son culpables de blasfemia.”

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“El que se halla en la compañía de la gente veraz y piadosa se cuenta como uno de ellos. Por eso el hombre tiene una gran necesidad de Kunoo Ma’as Saadiqin [estar en la compañía de la gente veraz]”.

El Mesías Prometido (as) dice:

“se menciona en un Hadiz que Dios el Todopoderoso envía ángeles a este mundo que visitan las congregaciones puras y virtuosas. Cuando regresan, Dios el Todopoderoso les pregunta ‘¿Qué visteis [en esas reuniones]?’ Responden: ‘ fuimos testigos de una reunión en la que se Te veneraba y se Te honraba. Sin embargo, en la reunión había un hombre que, aunque estaba sentado, no formaba parte oficial de esa reunión.’ Dios el Todopoderoso respondió: ‘¡No! Él también formaba parte de esa reunión, por la razón de: ‘ [árabe], que significa ‘son una nación en la que incluso los que se sientan en su compañía no se pierden.’”

El Mesías Prometido (as) explica:

“es evidente que lo importante es estar en la compañía de la gente veraz. Quien no se asocia con estas personas es extremadamente desafortunado y digno de lástima.” (Malfoozat Vol.6 Pag.249 Edicion 1985 Impreso en Inglaterra).

Así pues, las personas que se sientan en compañía de los creyentes se convierten en aquellos que obtienen las bendiciones de Dios el Todopoderoso, a condición de que se trate de reuniones en las que se recuerde a Dios. El Mesías Prometido (as) dice:

“hay muchas personas que aseguran verbalmente que creen en Dios. Sin embargo, cuando se les investiga, se hace evidente que en realidad son ateos. La razón es que cuando están ocupados en sus actividades mundanas pasan por alto la ira y la grandeza de Dios. Por esta razón es vital que cada uno de vosotros busque la sabiduría procedente de Dios el Todopoderoso a través de las oraciones. Sin ello no se puede alcanzar nunca la convicción verdadera. A su vez, esto no se puede lograr hasta que nos demos cuenta del hecho de que abandonar a Dios equivale a morir.”

El Mesías Prometido (as) dice también:

“Cuando uno reza para abstenerse de pecar, al mismo tiempo no debe abandonar nunca las medidas necesarias para lograrlo. Debéis evitar todas las asambleas y reuniones que inciten a cometer pecados, y también debéis rezar para este propósito. ¡Escuchad! A menos que uno posea la ayuda de Dios el Todopoderoso, no podrá eludir nunca las pruebas que le son destinadas.”

El Mesías Prometido (as) Dice:

“La oración que se ofrece cinco veces en el día alude a esta misma verdad, de que mientras no se halle protegida de las pasiones internas y los pensamientos, no será considerada de ninguna manera una verdadera oración. La oración no consiste simplemente en una sucesión de movimientos mecánicos, o en ofrecerla como un ritual o práctica rutinaria. La oración es el lugar donde el corazón siente como el alma se funde, y, en un estado de temor extremo, cae ante el umbral de Dios.”

El Mesías Prometido (as) también dice:

“Cada uno debe intentar suscitar dentro de sí, en la mayor medida de lo posible, un estado de intensa emoción de fervor y suplicas, de completa humildad, y libre de la insolencia y del pecado que se encuentra en la propia naturaleza. Esta es la oración que está llena de bendiciones. Si uno persevera de esta forma, entonces, de día o de noche, presenciará en breve plazo como desciende una luz espiritual en su corazón, y se reduce el carácter insolente del Nafse Amara [el alma que incita al mal]. Al igual que la serpiente lleva una toxina venenosa también lo hace el Nafse Amara [el alma que incita al mal] de forma que Quien lo creó también creó su remedio.” (Malfoozat Vol. 7 Pag.123 Edicion 1985 Impreso en Inglaterra).

En otras palabras, sólo Dios el Todopoderoso tiene el remedio para curar el pecado. Por lo tanto, uno debe postrarse ante Él y buscar Su ayuda para que siempre nos proteja de las malas influencias de este mundo y las influencias de las congregaciones nocivas. Se menciona en una de las narraciones que el Santo Profeta (sa) solía recitar la siguiente oración en el momento de abandonar una reunión:

“¡Oh Al-lah! Santo eres Tú y juro en el nombre de Tus oraciones que no hay nadie digno de ser adorado excepto Tú. Busco Tu perdón y me dirijo hacia Ti.” (Sunan Abi Daud Kitab al Adb Bab fi kafaratul Maylis Hadiz 4859).

En otra ocasión, el Santo Profeta (sa) dijo que hay unas palabras que si se leen tres veces tras abandonar una reunión, entonces como resultado de esto Al-lah el Todopoderoso cubrirá los pecados que haya cometido en aquella reunión. Similarmente, quien los lee en alguna reunión virtuosa en la que se haya recordado a Dios, entonces esta [oración] quedará sellada junto con ella. Estas palabras son las siguientes:

‘¡Oh Al-lah! Santo eres Tú con Tu alabanza y no hay nadie digno de ser adorado excepto Tú. Busco Tu perdón y me dirijo hacia Ti. Por tanto, protégeme de los efectos negativos de todo lo que diga que sea inapropiado.’ (Sunan Abi Daud Kitab al Adb Bab fi kafaratul Maylis Hadiz 4857).

Por lo tanto, esta oración nos protege de los efectos nocivos de cualquier afirmación inapropiada que se diga y nos permite obtener el máximo beneficio de las reuniones sagradas. Tal y como el Mesías Prometido (as) dijo, hasta que uno no tenga la ayuda de Dios el Todopoderoso, no puede ser liberado. Por lo tanto, siempre debemos buscar la ayuda de Dios el Todopoderoso. Que Dios el Todopoderoso nos conceda la capacidad de abstenernos siempre de las reuniones malignas y si, alguna vez sin saberlo, formamos parte de una, entonces que Él nos proteja de sus efectos nocivos. Que siempre busquéis formar parte de reuniones piadosas y recibáis las virtudes de estas reuniones piadosas y también de las bendiciones del Dios el Todopoderoso. Que Al-lah el Todopoderoso siempre nos proteja de los ataques de Satanás y nos trate con Su misericordia y perdón. Que siempre nos mantenga unidos con el Jalifato y el Nizam-e-Yama’at [estructura administrativa de la Yama’at]. Que nos proteja todos los causantes de desorden y males.

Después de las oraciones, ofreceré una oración fúnebre en ausencia por uno de nuestros áhmadis africanos, el respetado Bilal Abdus Salam Sahib. Vivió en Filadelfia, Estados Unidos y falleció el día 13 septiembre – a Al-lah pertenecemos y hacia Él regresamos. También vino este año (al Reino Unido) y en la primera noche [del Yalsa] cuando tuvo lugar el programa de la Asociación Pan Africana, de repente tuvo un derrame cerebral y se puso muy enfermo, le llevaron inmediatamente al hospital y permaneció allí durante unos días durante su tratamiento. Su salud pareció mejorar después e incluso llegó a verme y le vi dos veces después de su enfermedad. Por lo general parecía tener buen aspecto y luego viajó de regreso a América.

Nació en 1934 en Florida y, a la edad de 6 años sus padres fallecieron. A la edad de 8 fue a un internado donde recibió una educación en estudios bíblicos. Él trabajó en varios roles y también sirvió en el ejército. En 1957 se convirtió en ministro del Evangelio, sin embargo, tenía algunas reservas con respecto a ciertas doctrinas del cristianismo. En 1960 conoció a un musulmán suní que le dio una copia del Sagrado Corán que había sido publicado por la Yama’at [Ahmadía]. Le preguntó a este amigo sobre la gente de esta Yama’at que habían publicado este Corán y él respondió que, a pesar de que no eran musulmanes, sus libros son buenos. De esta manera, a través de su amigo, consiguió los datos de contacto de un amigo áhmadi. Llegó a la tienda de este áhmadi y vio la foto del Mesías Prometido (as). Al preguntarle le dijo que este es el Mesías Prometido (as) y el Imam Mahdi. En cualquier caso, más tarde aceptó el Ahmadíat y empezó a trabajar en el campo de Tabligh [predicación] en Filadelfia junto con otros áhmadis. Bilal Abdus Salaam Sahib, también tenía mucha pasión por aprender sobre el Sagrado Corán y realizaba un viaje de 4 horas a Petersburg cada domingo para que poder ampliar su conocimiento. También sirvió como presidente de la Yama’at de Filadelfia y como secretario de Waqfe Jadid y de los nuevos conversos en la Amla nacional. También dedicó su vida durante algún tiempo a la Comunidad y ejerció como un honorable misionero en Baltimore y después continuó haciendo trabajo de Tabligh.  Sentía un gran afecto hacia el Jalifa. Se sometió a la organización de la Comunidad y su obediencia fue del más alto nivel. Siempre que se tocaba el tema del Jalifato, se emocionaba. También tuvo la oportunidad de asistir a la Reunión Anual de Qadian en 1975. En la actualidad, la mezquita de Filadelfia está en construcción y tuvo un gran deseo de que se sus obras se completaran, y también hizo muchos esfuerzos en este sentido. Iba a las obras y pasaba todo el día en la cabina donde permanecería ocupado en la oración y quería que la mezquita se construyera lo más rápidamente posible. Espero que esta mezquita, insha’lah, se construya pronto. Su esposa, la Sra. Asinston, es pastora y no es áhmadi, pero siempre le trató con amabilidad. Deja detrás dos hijos y dos hijas. Uno de sus hijos, Umar Abdus Salam Sahib, hizo el Bai’at y entró en la Comunidad en 1993. Él es áhmadi, aunque el resto no lo son. El Sr. Abdullah Dibba, que actualmente está sirviendo como misionero en América, escribe:

“Fue un miembro muy activo de la Comunidad en América. Era muy amable, amistoso y cariñoso. Siempre ayudaba a los demás y siempre estaba al frente de las actividades de la Comunidad. Tenía un vínculo muy especial con la juventud y siempre se esforzaba por su formación moral y por salvaguardarles de los males que prevalecen en la sociedad. Él logró un cambio positivo en la vida de muchos jóvenes y les guio para que permanecieran en el camino recto.”

Afirma, además:

“Un número significativo de jóvenes se han convertido en miembros activos de la Comunidad y de la sociedad debido a su formación”.

Cuando estaba enfermo en el hospital, había ordenado siempre tener una copia del Sagrado Corán cerca de su almohada.

Incluso cuando estaba enfermo aquí (en el Reino Unido), dijo que Dios el Todopoderoso le había otorgado otra vida porque le quedaban algunos trabajos sin completar y que deseaba terminarlos. Como ya he mencionado antes, era extremadamente devoto en su apego con el Jalifa. Siempre que se reunía conmigo, tenía una sonrisa muy distintiva en su rostro y su sinceridad y devoción eran evidentes en sus ojos.

Que Al-lah el Todopoderoso eleve su estatus y le conceda el perdón y permita que el resto de los miembros de su familia acepten también el Ahmadíat.

 

Send this to a friend