El perdón y la reconciliación

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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Tras recitar el Tashahhud, Ta´uz, Tasmia y Surah al Fatiha, Hazrat Ameer-ul-Mu´mineen (aba) dijo:

El Mesías Prometido (as) dice en su libro Kashti Nuh [El arca de Noé]:

“Dios desea una completa transformación en vuestro ser, y os pide una muerte tras la cual os pueda revivir. Apresuraos para reconciliaros el uno con el otro y perdonad los pecados de vuestros hermanos. Pues aquel que no está dispuesto a reconciliarse con su hermano, es malvado y será expulsado, puesto que es la causa de la discordia”.

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“Dejad vuestro orgullo en todos los sentidos y acabad con las quejas mutuas. Sed humildes como si fueseis culpables, aunque tengáis la razón, para que podáis ser perdonados. No alimentéis vuestra vanidad, puesto que aquellos que estén saciados, no podrán entrar por la puerta a la que seréis llamados… Aquel que más perdona las trasgresiones de su hermano, es el más honorable de entre vosotros”.

Este extracto se presenta a menudo ante la mayoría de los miembros de la Yama´at en varios discursos y sermones. La frase “Sed humildes como si fueseis culpables, aunque tengáis la razón”, es tan conocida que la mayoría de los áhmadis la citan en diferentes ocasiones. Incluso cuando me escriben presentando los detalles de sus acuerdos mutuos, dicen que “nosotros sí adoptamos esa actitud, pero la otra parte sigue presentando una postura cruel contra nosotros”.

En el anterior sermón del viernes, también hablé sobre el Qazá y casos de disputa. Estas palabras del Mesías Prometido (as), que incluyó en sus enseñanzas, son una imagen de lo que espera de sus seguidores y de su dolor interno que sentía por ellos. Cuando uno lee la parte de “Nuestras enseñanzas” en “Kashti Nuh” en su totalidad, uno se queda asombrado. Como ya he mencionado antes, estas pocas palabras se presentan ante nosotros continuamente. Sin embargo, aún hay algunos entre nosotros que no están preparados para perdonar y aceptar la reconciliación cuando se les tiende la mano. Como acabo de mencionar, algunas personas dicen que “nosotros presentamos una actitud suave, aceptamos todas las condiciones para conseguir una reconciliación; y sin embargo la otra parte sigue presentando una actitud cruel”. Por lo tanto, si la otra parte presenta tal actitud como dicen, entonces deberían dejar su caso en manos de Dios el Todopoderoso.

El Mesías Prometido (as) ha dicho que tal persona “será expulsada”. Dice además que “Desafortunado es aquel que es obstinado y no perdona”.

Por lo tanto, hay una dura advertencia para aquellos que son obstinados. Deben actuar con sentido común. Por una parte, tras aceptar el Bai´at del Mesías Prometido (as), hacemos la promesa de que no crearemos desorden y nos abstendremos de pasiones egoístas, pero por otra parte evitamos incluso una reconciliación. Esto supone en un distanciamiento del pacto de Bai´at [pacto de iniciación]. Y además estamos incumpliendo la promesa del Bai´at.

El Mesías Prometido (as) dijo en una ocasión que:

“Nuestra Yama´at debería ser una que no se contente con meras palabras”.

No deberían demostrarse a sí mismos como áhmadis con meras palabras.

Dice:

“Al contrario, deben de actuar de tal manera que cumplan con el verdadero objetivo del Bai´at. Se debe producir un verdadero cambio interno. No podéis contentar a Al-lah el Todopoderoso únicamente adquiriendo una compresión de los argumentos. Si no hay cambio interno, entonces no hay diferencia entre vosotros y el resto”.

Por tanto, el Mesías Prometido (as) ha dicho de forma clara que no se puede contentar a Al-lah el Todopoderoso sin cumplir el objetivo del Bai´at. Y con el fin de contentar a Al-lah el Todopoderoso, también es importante el cumplimiento de los derechos de Sus siervos y estar en completa armonía con ellos.
Describiendo su estado y expresando [su cualidad de] inmensa paciencia y perdón, el Mesías Prometido (as) dice:

“Juro por Dios que, si una persona que me ha llamado el Anticristo y mentiroso incluso mil veces, y además ha gastado todos sus recursos para mostrar oposición ante mí, me tiende la mano como signo de amistad, entonces nunca pensaría ni sería posible para mí el pensar sobre lo que me dijo o la forma en la que me trató [en el pasado]”.

El Mesías Prometido (as) nos aconseja diciendo:

“Mi consejo es que [deberíais] tener dos cosas en mente. En primer lugar, el temor a un Dios Único. En segundo lugar, mostrad clemencia hacia vuestros hermanos, de la misma manera que la mostráis ante vosotros mismos”.

Todo lo que queráis para vosotros mismos o el deseo de que seáis tratados con clemencia, ofrecédselo a vuestros hermanos.

El Mesías Prometido (as) dice que,

“Si alguien comete un fallo o error, deben ser perdonados. No se deben recordar sus faltas o errores en el futuro. Uno debe acostumbrarse a no guardar rencor [hacia estas personas]”.

Por tanto, debemos tener siempre en cuenta que, en el mundo en el que vivimos hoy, hay caos y desorden en todas partes. Por ello, al haber aceptado la promesa del Mesías Prometido (as), nos consideramos parte de una fortaleza –a la vez que agradecemos al mismo tiempo a Dios el Todopoderoso por el hecho de que Al-lah nos ha salvado del desorden general del mundo- únicamente podemos estar verdaderamente protegidos si continuamente pensamos en tratar a los demás con compasión en nuestros asuntos [diarios] normales. Debemos establecer las bases de la amistad, de lo contrario, nuestras acciones se limitarán a meras palabras y nuestro proclamo se limitará a una simple afirmación de la cual nos hemos beneficiado al formar parte de la Yama´at del Mesías Prometido (as). Podemos hacer esta afirmación. Sin embargo, puede que no sea verdad. Nos beneficiaremos en verdad únicamente si todos los buenos valores morales se reflejan en nosotros.

El Mesías Prometido (as) nos ha enseñado de forma continua el adoptar las cualidades de ser clemente hacia la humanidad y establecer una amistad mutua. Por tanto, todo áhmadi debería prestar mucha atención a esto. Hay otros extractos del Mesía Prometido (as). El Mesías Prometido (as) ha tratado este tema una y otra vez en algunos de sus libros y también en los Malfuzat.

Un hadiz relata que el Santo Profeta (sa) dijo que,

“Una persona fuerte no es aquella que lucha y vence al otro, sino aquella que controla su temperamento en un momento de rabia o enfado”.

Por tanto, es la señal de un creyente el demostrar tales valores morales elevados. Debemos tener un auto control en momentos de enfado. Un no creyente nunca puede actuar de esta manera. De hecho, se debería asombrar ante esto. Hay una anécdota de Hazrat Ali (ra) en la que en una ocasión superó a un enemigo y tenía control absoluto sobre él. Estaba bastante claro que lo mataría cuando de repente el oponente escupió en la cara de Hazrat Ali (ra). Entonces Hazrat Ali (ra) lo dejó ir. Éste le preguntó:

“¿Por qué me has soltado?”

Hazrat Ali (ra) respondió:

“Al principio estaba a punto de matarte porque eras un enemigo del islam. Estabas luchando contra ello. “

Ahora que me has escupido en la cara, esto se ha convertido en algo personal y no deseo matar a nadie debido a una [enemistad] personal.

“Estos son los altos estándares presentados por nuestros mayores. Los presenciamos en nuestra historia. La insignia de un creyente es controlar su ira y estar inclinado hacia la reconciliación. Pero un no-creyente no es capaz de pensar de esta manera. Esta es la grandeza de un creyente la cual El Mesías Prometido (as) deseó establecer en nosotros para que cada una de nuestras acciones sea una muestra de las verdaderas enseñanzas del islam. Las verdaderas enseñanzas islámicas que difunden el conocimiento del perdón y la paciencia.

Por eso en una ocasión, durante una de sus sesiones, el Mesías Prometido (as) dijo:

“Nuestra comunidad no requiere la fuerza de hombres poderosos y guerreros, (no necesitamos personas fuertes o luchadoras), sino que necesitamos personas que tengan el poder de cambiar su moralidad y alcanzar los niveles más altos de moralidad. Es un hecho probado que la persona fuerte no es aquella que puede mover montañas. Por supuesto que no. La verdadera persona valiente es aquella que tiene la capacidad de cambiar sus modales, controlarse a sí misma y adoptar altas cualidades morales. Así que tened en cuenta que debéis ejercer todos vuestros esfuerzos y empeño en cambiar vuestra moralidad ya que esa es la verdadera fuerza y ​​valentía”. 

Por lo tanto, ese debe ser nuestro objetivo.

Luego en otra sesión, el Mesías Prometido (as) afirma:

“Para mí, cualquiera que abandona sus malos hábitos y malos caminos y adopta buenos hábitos (se esfuerza por abandonar las malas costumbres y los malos caminos y adopta una elevada moralidad y los buenos hábitos) entonces eso en sí mismo es un milagro para él.”

Abandonar el mal y adoptar buenos hábitos es un milagro y un fenómeno extraordinario. La realización de este cambio, es decir, alcanzar una elevada moralidad, es un milagro para todos. Algunas personas se oponen diciendo, ¿qué milagro ha ocurrido o se ha manifestado después de prestar el juramento de lealtad? Después de hacer el juramento de lealtad, adoptar una elevada moralidad y abandonar el mal eso en sí mismo ya es un milagro.

Continúa diciendo:

“Por ejemplo, si una persona de mal genio y enojada abandona esos malos hábitos y en cambio adopta la bondad y el perdón, o abandona la mezquindad por la generosidad, o incluso adopta la simpatía en lugar de los celos entonces eso en verdad es un milagro. Adoptar buenas cualidades morales, abandonar los males, adoptar buenos modales, renunciar a la ira, instilar el hábito del perdón y la bondad, abandonar la mezquindad y ser generoso, mantener sentimientos de simpatía por los demás en lugar de envidia ciertamente es un milagro y una revolución que ha tenido lugar en vuestro interior. De la misma manera, quienquiera que abandona la auto-alabanza y la vanidad, y adopta la humildad y la mansedumbre, entonces esa humildad en sí misma es un milagro. Por lo tanto ¿Quién de vosotros no quiere ser maravilloso? Sé muy bien que todo el mundo lo quiere ser, así que debéis saber que este es un milagro vivo y eterno. Si existe algún milagro eterno, entonces este es el milagro, fenómeno y revolución que debéis inculcar en vosotros mismos (es decir, abandonar el pecado y los malos hábitos y adoptar altos valores morales). El hombre debe rectificar su estado moral porque este es un milagro cuyo efecto nunca disminuirá, sino que continuará beneficiándose de él durante mucho tiempo. Conviene a un creyente ser maravilloso a la vista de la creación y del Creador (ser maravilloso a la vista de Dios el Todopoderoso y Su creación). Conviértanse en aquellos que cumplen con los derechos de Dios el Todopoderoso y también con los derechos de Su creación. Muchos fraudulentos y charlatanes han pasado quienes no reconocieron ningún signo extraordinario, pero después de ser testigos de un estado de elevada moralidad se postraron en sumisión (muchos criminales, personas perversas y charlatanes fueron testigos de señales, pero no cambiaron su estado, pero cuando presenciaron un elevado estado de moralidad, inclinaron la cabeza y se sometieron y no tuvieron más elección que admitir y confesar). Encontrarán en las vidas de mucha gente que ellos aceptaron la verdadera fe al ser testigos del milagro de las elevadas cualidades morales”.

En esta ocasión, cuando el Mesías Prometido (as) estaba afirmando que, cuando se refería a este incidente, su carácter era un ejemplo práctico de ello, como he mencionado varias veces antes. En ese momento vinieron dos sikhs y se sentaron en esa sesión. Ellos comenzaron a hablar innecesariamente, maldiciendo y pronunciando cosas irrelevantes. Siguieron hablando en esta manera en su sesión y en su mezquita, sin embargo, el Mesías Prometido (as) no dijo nada y escuchó tranquilamente. En ese momento los sentimientos del pueblo fueron de asombro sobre cómo el Mesías Prometido (as) era capaz de mostrar tan elevadas cualidades morales cuando estaba sucediendo en su lugar, en su sesión y con los áhmadis a su alrededor. Sin embargo, no le dio a nadie permiso para responder y dijeron y profanaron lo que pudieron y se fueron, después de lo cual la policía los atrapó. Por lo tanto, ese es el alto nivel y el ejemplo que el Mesías Prometido (as) mostró ante sus seguidores.

El Mesías Prometido (as) explicó que mientras que el gusano del egoísmo no deje al hombre, este no será capaz de creer en la unidad de Dios, afirma:

“En realidad, estos gusanos del egoísmo no pueden ser abandonados sin la gracia de Dios el Todopoderoso. Así que debemos esforzarnos por alcanzar la gracia de Dios el Todopoderoso. Estos gusanos son muy sutiles, muy peligrosos y perjudiciales. Los que transgreden los límites y los derechos de Dios el Todopoderoso por ser afectados por sus deseos egoístas, y a su vez violan los derechos de la creación, no necesariamente son analfabetos, al contrario, encontrarán que miles de ellos son clérigos y eruditos. Muchos de ellos son los llamados juristas y místicos, pero a pesar de todo ello también están afligidos por estas enfermedades. No sólo los ignorantes incumplen con los derechos de Dios el Todopoderoso y de la humanidad, si tienen la oportunidad, tratan de violar los derechos de los demás. En verdad muchas personas educadas y eruditos son así, además, aquellos que tienen conocimiento religioso y, a los ojos del mundo se consideran grandes juristas, místicos y hombres justos, también están afligidos por esta misma enfermedad, es decir, cuando tienen la oportunidad, se olvidan de todo y tampoco recuerdan los derechos de Dios el Todopoderoso y de la humanidad, ni recuerdan su elevada moralidad.”

El verdadero coraje es abstenerse de esos ídolos. Y reconocerlos es la sabiduría y sagacidad real. Como resultado de esos ídolos existe hipocresía entre las personas y miles son sacrificadas y asesinadas. Un hermano viola el derecho de otro y, a partir de ese momento, se producen miles y miles de males. Esto ocurre todos los días y todo el tiempo. Se tiene tanta fe en los recursos materiales que Dios el Todopoderoso ha sido considerado una parte inútil. Muy pocas personas han comprendido el verdadero significado de la Unidad de Dios y si los demás les hablan sobre ello responden de inmediato ‘¿no somos musulmanes y no hemos proclamado el Kalima?’ ¡Ay! Sólo han comprendido que es suficiente pronunciar el Kalima con sus lenguas, pero no comprenden el verdadero propósito y significado de la unidad de Dios”.

Ellos piensan que recitar La Ilaaha Ilalaaho [No hay nadie digno de adoración excepto Al-lah] es suficiente. A continuación, afirma:

“Digo con toda seguridad que si el hombre reconoce la verdad sobre el Kalima Tayyiba y lo pone en práctica entonces él puede progresar en gran medida y ser testigo de los poderes más maravillosos de Dios el Todopoderoso”.

El Mesías Prometido (as) afirma, además:

“He aquí, no estoy en este lugar como un mero asesor o para contar historias, sino para dar testimonio. Tengo que transmitir ese mensaje que Dios el Todopoderoso me ha dado. No me preocupa si sea escuchado o no, o creído o no. Vosotros tendréis que responder sobre esto. Debo cumplir con mi deber. Entiendo que muchas personas han entrado en mi comunidad y profesan la unidad de Dios, pero digo con pesar que no creen en ella. En relación a quien viola el derecho de su hermano y no se abstiene de otros males, no puedo confiar en que él sea un creyente de la Unidad de Dios. Para creer que Dios el Todopoderoso es el Dios Único, también es necesario que los derechos de Su creación no sean violados. El que viola los derechos de su hermano y lo traiciona, no es creyente de La Ilaaha Ilalaaho.”

Quien cree en La Ilaaha Ilalaaho o en la unidad de Dios el Todopoderoso no infringe los derechos de la humanidad.

“Porque esta es una bendición que causa un cambio extraordinario en el hombre justo después de alcanzarlo. Si realmente entendéis el significado de La Ilaaha Ilalaaho un asombroso cambio nacerá en vosotros.”

El Mesías Prometido (as) dice:

“Para acercarse a Dios el Todopoderoso uno debe librarse de los ídolos, es decir, el odio, amargura, celos, vanidad, etc. Esta transformación y también la verdadera creencia en la unicidad de Dios sólo pueden suceder cuando se eliminen los ídolos internos, es decir, la arrogancia, vanidad, malicia, enemistad, celos, avaricia, hipocresía, deslealtad, etc.”

Si una persona realmente quiere creer en la unidad de Dios entonces debe abandonar la arrogancia, la egolatría, la pretensión, la vanidad, la malicia y el odio. Si uno viene con el fin de buscar la reconciliación y el perdón entonces uno debe perdonar. Uno no debe cosechar malicia y enemistad en su corazón. Uno debe abstenerse de la envidia, la avaricia, la hipocresía y la infidelidad. El Mesías Prometido (as) afirma que uno debe deshacerse de todos estos malos hábitos, y solo entonces podrá creer realmente en la unidad de Dios el Todopoderoso y desarrollar una verdadera comprensión de la creencia: “No hay digno de ser adorado sino Al-lah”.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Mientras estos ídolos existan entre nosotros, uno no puede ser sincero en su declaración de la creencia: ‘No hay digno de ser adorado sino Al-lah’ porque (la presencia de dichos malos hábitos) repudian la creencia de uno en Dios. Por tanto, es un hecho innegable que simplemente pronunciar la creencia en la unidad de Dios no atrae ningún beneficio. Algunos recitan el Kalima (creencia islámica) y en el momento en el que se hace algo contra ellos, el enfado y la furia se convierte en su ídolo”.

En resumen, sin la gracia de Dios el Todopoderoso, uno no puede librarse de la enfermedad interna y del ego, ni puede sin Su Gracia afirmarse verdaderamente en el Tauhid (la unidad de Dios). Simplemente diciendo: “No hay digno de ser adorado sino Al-lah” no puede hacer a uno creyente de la unidad de Dios. Es esencial considerar a Al-lah el Todopoderoso como el ser Único y Más Poderoso que es únicamente digno de adoración, solo entonces uno puede abstenerse de emplear diferentes tácticas y medios con el fin de usurpar los derechos de los demás. Por tanto, la esencia de este extracto del Mesías Prometido (as) es que uno que no cumple con los derechos de los demás, no hace un esfuerzo en buscar la reconciliación y no pone final a su enemistad con los demás no profesa ciertamente su creencia en el Tauhid (unidad de Dios). Es un punto tan sutil que si uno es capaz de entenderlo entonces nos habremos convertido en aquellos que siempre sentarán las bases de la reconciliación, la paz y también nos permitirán cumplir con los derechos de los demás.

Por tanto, cada uno de nosotros necesita entender esto y evaluarse a sí mismo, de lo contrario esto se convertirá en un estado de gran preocupación para nosotros si somos capaces de profesar nuestra creencia en el Tauhid (unidad de Dios) pero nuestra práctica es completamente contraria a ello.

El Mesías Prometido (as) ha descrito algunos métodos para evitar el Shirk (asociar participes con Dios) en su libro, La Filosofía de las Enseñanzas del islam. Hay varios métodos sobre como uno puede, y debe, abstenerse del Shirk. En relación a uno de ellos, afirma:

“Abstenerse de infligir daño físico sobre alguien y volverse inofensivo, así como comportarse de forma pacífica.”

Uno de los métodos de descartar el Shirk consiste en que uno debe llevar una vida en la cual uno no perpetúe ningún tipo de injusticia sobre nadie, ni les cause daño alguno. De hecho, uno debe volverse completamente inofensivo y debe sentar las bases para establecer la paz y la reconciliación, y es muy importante incrementar el amor y el afecto entre los unos y los otros. El Mesías Prometido (as) dice más adelante:

“Sin duda alguna, la paz es un gran estado moral y es esencial para la humanidad. El impulso natural que corresponde a esta cualidad moral, el control que lo convierte en una cualidad moral, que es poseído por un niño, es el apego. Es obvio que en su estado natural (es decir, cuando uno no es completamente consciente) el hombre es incapaz de concebir la paz o la discordia.”

Esta cualidad moral de paz y la búsqueda de la reconciliación se desarrolla desde un impulso natural que es poseído por un niño, dado que los niños inmediatamente olvidan y buscan hacer las paces.  Y, por tanto, el Mesías Prometido (as) afirma que el hombre únicamente puede entender este estado natural si uno posee intelecto. Si uno carece de razonamiento entonces no será capaz de concebir la paz o la discordia. Fallará a la hora de identificar cuando uno tiene que hacer las paces, o cuando en dichas circunstancias uno tiene que enzarzarse en combate. El Mesías Prometido (as) a continuación dice:

“En esa condición el impulso de apego que exhibe es la raíz de la paz, pero dado que no está ejercitado bajo el control del razonamiento o de la reflexión, y con deliberación, no cuenta como una cualidad moral. Se convierte en cualidad moral cuando una persona deliberadamente se hace inocua y ejercita la cualidad del pacifismo en la ocasión debida.”

Si uno no posee el intelecto o la fuerza en el momento, o quizás se encuentra en una edad infantil, entonces dicha acción no puede contar como una gran cualidad moral. Solo contará como cualidad moral cuando uno pueda realizar una cuidadosa evaluación de todas las circunstancias, y con completa intención y con un esfuerzo concentrado, persigue establecer la paz y ejercita (esta cualidad) en su debida ocasión. Por ejemplo, si las circunstancias son tales que un país o nación debe entrar en guerra, entonces dichas decisiones deben estar hechas sin renunciar a la justicia y la razón, sino teniendo en consideración el debido momento y lugar después de cuidadosa deliberación. Las bases de la paz deben construirse en su debida ocasión y lugar, dado que únicamente entonces serán consideradas como una gran cualidad moral. El Mesías Prometido (as) seguidamente dice:

“Se convierte en una cualidad moral cuando una persona deliberadamente se convierte en inocua y ejercita la cualidad del pacifismo en su debida ocasión y se abstiene de usarla cuando no debe. En este contexto la enseñanza Divina es:

Arreglad bien las cosas entre vosotros (8:2)

Pues la reconciliación es lo mejor (4:129)

Pero si se inclinan hacia la paz, inclínate tú también hacia ella. (8:62)

Al-lah el Todopoderoso dice a continuación:

Y los siervos de Dios el Clemente son quienes caminan en la tierra con humildad (25:64)

Al-lah el Todopoderoso también dice:

Y cuando pasan junto a algo frívolo, pasan con dignidad (25:73)

Después, el Mesías Prometido (as) cita la siguiente parte del versículo:

Rechaza el mal con lo que es mejor y observa como aquel entre cuya persona y tú existía la enemistad, se vuelve como si fuera un amigo entrañable. (41:35).

El Mesías Prometido (as) dice:

“Es decir, intentad mejorar el entendimiento entre vosotros. La paz es lo mejor, y cuando se inclinen hacia la paz, también debéis inclinaros hacia ella. Los verdaderos sirvientes de El Clemente caminan por la tierra con humildad, y cuando se encuentran con algo vano, que pueda convertirse en conflicto, deben ignorarlo con dignidad.”

El Mesías Prometido (as) afirma, además:

“no comienzan a pelear por las bagatelas y no crean una ocasión de discordia a partir de pequeños asuntos que no causan mucho daño.”

Esto significa que, a menos que estén sufriendo mucho, consideran que el conflicto y la contienda son perjudiciales. El principio clave de la reconciliación es ignorar los asuntos pequeños y triviales y pasarlas por alto.

“En árabe la expresión ‘frívola’ que se emplea en este versículo significa pronunciar maliciosamente las palabras o hacer algo que causa poco daño y hace poco daño. Si alguien está hablando innecesariamente y a través de profanidades quieren causar poco daño, entonces el método de reconciliación es que uno debe ignorar estos actos vanos. La tranquilidad de la paz implica que uno debe pasar por alto esa conducta y actuar con dignidad; Pero si la conducta de una persona hace daño real a la vida o la propiedad o el honor, la cualidad moral que debe entrar en juego en esta circunstancia no es la paz, sino la tolerancia.”

Si alguien intenta causar un daño, entonces uno debe pasar por alto este hecho. Uno debe evitarlo con una acción sabia. El Mesías Prometido (as) afirma, además:

“Si alguien se comporta mal con vosotros, tratad de repelerlo con paz, y de esta forma vuestros enemigos se convertirán en amigos sinceros”.

En otro lugar, el Mesías Prometido (as) declaró:

“La razón para establecer esta comunidad es que la lengua, los ojos y, de hecho, cada parte de nuestro cuerpo debe ser infundido con justicia. El resplandor de la justicia debe ser visible en su interior y prominente en su exterior. Deben convertirse en un modelo sobresaliente de virtudes y cualidades morales prístinas. Además, no debemos enfurecernos o perder fácilmente nuestro temperamento.”

El Mesías Prometido (as) dice entonces:

“He visto que la mayoría de la Yama’at todavía tiene este mal hábito de perder su temperamento. Albergan malicia y rencor los unos a los otros en lo más trivial de los asuntos y pelean entre sí. Las personas de este temperamento no tienen ninguna asociación con nuestra comunidad. No entiendo la razón por la cual, si una persona usa lenguaje abusivo hacia otro, la otra persona es incapaz de permanecer en silencio y no responder de nuevo. Cada reforma para nuestra comunidad comienza con [la reforma] la moral y la conducta. Inicialmente, uno debe mostrar paciencia y esforzarse para mejorar su moralidad.”

El Mesías Prometido (as) dice, además:

“El mejor método de reforma es que si, por ejemplo, alguien usa un lenguaje abusivo hacia otro, dicha persona debe rezar a Dios el Todopoderoso con un corazón sincero para que Él reforme a ese individuo. Al mismo tiempo, no debe albergar ninguna malicia hacia esa persona.”

El Mesías Prometido (as) dice entonces:

“Así como existen leyes en las instituciones mundanas, de manera similar, las leyes divinas también existen. Si uno está obligado a actuar según las leyes mundanas, ¿cómo puede ser que Dios el Todopoderoso permita que Sus leyes sean violadas?”

El Mesías Prometido (as) afirma, además:

“Dios el Todopoderoso nunca desea que se abandonen las cualidades morales sobresalientes tales como: la humildad, paciencia y tolerancia y que se reemplacen por la brutalidad. Si progresáis en relación a vuestras virtudes morales, entonces encontraréis rápidamente el camino que lleva a Dios el Todopoderoso.”

Por lo tanto, el propósito de formar parte de la comunidad del Mesías Prometido (as) es buscar el placer de Dios, y establecer firmemente la unidad de Dios en nuestros corazones. Como ha dicho el Mesías Prometido (as), para ello se deben adoptar aquellos atributos que están directamente relacionados con el Huqooq-ul-I’bad, que uno puede adquirir cumpliendo con los derechos de los demás.

En una ocasión, mientras nos aconsejaba, el Mesías Prometido (as) dijo:

“Aquel que ha forjado una relación conmigo y afirma que se ha convertido en parte de mi ejército, debe adoptar la moralidad más alta y abandonar el hábito de la rebelión y la agitación.”

En cuanto a los que han formado una conexión con él, el Mesías Prometido (as) declaró:

“Debéis limpiar vuestros corazones, aumentar vuestra simpatía y la empatía con los que están en necesidad. Debéis aseguraros de que se establezca en el mundo la paz y la armonía. A su vez esto permitirá que vuestra fe florezca y el islam se difunda a la vez se abran nuevas vías de propagación del mensaje.”

El Mesías Prometido (as) entonces dice:

“Por lo tanto, levantad, buscad el arrepentimiento y aseguraros que vuestro verdadero Creador esté contento con vosotros.”

En otro momento, mientras nos aconsejaba que elimináramos toda malicia y rencor de nuestros corazones, y que nos pusiéramos en paz con los demás, y estableciéramos los cimientos de la paz, el Mesías Prometido (as) dijo:

“En este momento, quisiera aconsejar a mi comunidad – quienes me aceptan como el Mesías Prometido – que siempre deben mantenerse alejados de estas costumbres inmorales. Dios me ha enviado como el Mesías Prometido y me ha adornado con el manto del Mesías, hijo de María. Por lo tanto, os exhorto: absteneros del mal y ser verdaderamente compasivos con la humanidad. Limpiad vuestros corazones de malicia y rencor, puesto que os convertiréis en ángeles a través de este hábito. Es una religión sucia y profana la que carece de simpatía por la humanidad, y contaminado es el camino que está plagado de las espinas del rencor basado en deseos egoístas. Oh vosotros que estáis conmigo, no seáis como tales personas. Pensar sobre lo que buscamos alcanzar a través de la religión. ¿Es constantemente oprimir a los demás? ¡No! De hecho, la religión existe para que podamos obtener la vida que yace en Dios. Nunca alcanzaremos tal vida a menos que los atributos divinos lleguen a permanecer en vosotros. Sed compasivos con todos por el bien de Dios, para que seáis misericordiosos en los cielos. Venid, y yo os enseñaré un camino que hará que vuestra luz prevalezca sobre todas las otras luces. Abandonad todas las penas y los celos, sed compasivos con la humanidad, y perderos en el amor de Dios. Estando con Dios, alcanzad los niveles más altos de purificación. Este es el camino por el cual se hacen los milagros, se aceptan las oraciones, y los ángeles descienden a ayudaros. Pero esto no se consigue en un solo día de trabajo. Avanzad y continuad avanzando. Aprended del ejemplo de un individuo que lava la ropa. Él la coloca en agua caliente hirviendo hasta que el calor hace que la suciedad se separe de ella.

Luego, levantándose por la mañana, empapa la carga en agua, y golpea la ropa en los alféizares de piedra. La suciedad que se había impregnado en la ropa se quita así lentamente. Este proceso de calentar la ropa y golpearla continúa hasta que esta tan limpia como cuando era nueva. Esta es la única estrategia para limpiar el alma humana. Toda vuestra salvación depende únicamente de esta limpieza. Esto es precisamente lo que Al-lah el Altísimo ha dicho en el Sagrado Corán.

Esto significa que sólo el alma que esté limpia de todo tipo de suciedad alcanzará la salvación.”

Por lo tanto, debemos esforzarnos por limpiar nuestras almas como se menciona en el ejemplo [de arriba] de lavar la ropa. Que Al-lah el Todopoderoso nos conceda la oportunidad de actuar según las enseñanzas del Mesías Prometido (as) y con esto podamos mostrar compasión a nuestros semejantes. Que podamos sentar las bases de la paz, al tiempo que entendemos el verdadero significado de la unidad de Dios. Que podamos extender el amor y la compasión en la sociedad en que vivimos. Que podamos evitar que nosotros mismos sucumbamos a nuestros deseos mundanos, de hecho, que podamos siempre buscar el camino que nos conduzca a alcanzar el placer de Dios y que este sea nuestro objetivo principal.