Download Audio Hello world! Other Translations Hello world!

El autentico cumplimiento con las condiciones del Bai’at

Después de recitar el Tashahhud, Ta’uz, Tasmia y Surah Fatiha Hazrat Ameer-ul-Momineen (aba) dijo:

Cualquier áhmadi que considere haber entrado en el Bai´at del Mesías Prometido (as), se compromete mediante un pacto a una mejora espiritual, moral, educacional y doctrinal. En esta época, Dios el Todopoderoso nos ha otorgado la bendición de la MTA. De esta manera, los eventos de la Comunidad, convenciones y sobretodo, sermones, -en términos de Bai´at- cientos de miles de áhmadis participan en [la ceremonia] del Bai´at internacional a través de la MTA y medios online. Así, ningún áhmadi, ya sea áhmadi de nacimiento o bien haya aceptado el Ahmadíat después de haber hecho el Bai´at, puede declarar que no es consciente de la promesa del Bai´at.

Por lo tanto, lo que es necesario tras haber hecho el Bai´at es que debemos aprender sus requisitos y siempre tener presente el pacto de Bai´at. Entre las condiciones del Bai´at, incluso si damos preferencia solo a las condiciones relacionas con el desarrollo moral, podremos experimentar una gran mejora en nuestros niveles morales, relaciones sociales, negocios y asuntos cotidianos, y asuntos domésticos y familiares en general. Sin embargo, hay muchos de entre nosotros que están alejados de estos niveles que el Mesías Prometido (as) desea ver en nosotros. En relación a esto, en las condiciones [propuestas por él], entre los asuntos a los que ha llamado nuestra atención, están por ejemplo los siguientes:

Uno no debe mentir. No debe ser cruel. Debe abstenerse de la falsedad. No debe permitir dejarse llevar por las pasiones. Bajo el impulso de cualquier pasión, uno no debe causar daño alguno a las personas en general, y a los musulmanes en particular, ni con su lengua ni con sus manos. Uno no debe ser arrogante. Debe ser humilde. Debe vivir su vida siempre de forma amigable. Uno debe esforzarse en beneficiar a la humanidad en general.

Si prestamos atención a estos asuntos, entonces, como ya he mencionado, seremos capaces de elevar nuestros niveles morales. Podemos inculcar valores morales elevados en nosotros mismos. No solo podemos obtener elevados valores morales, sino que podemos obtener el nivel más elevado posible. Sin embargo, si analizamos, [observaremos que] incluso entre nosotros hay un preocupante número de personas, que a pesar del pacto de Bai´at, no actúan conforme a ello. Mientras que no nos enfrentemos personalmente a tales situaciones en las que tengamos que sacrificar nuestros propios derechos o emprender dificultades para mostrar una moral elevada, aunque afirmemos enfáticamente que “debemos exhibir unos valores morales muy altos, y el que no hace esto es muy cruel”, cuando estamos afectados de forma directa, entonces la mayoría de nosotros olvida estos valores morales.

Si surge la necesidad, tergiversan sus palabras de una manera que se convierten en una verdad vacía y se acercan a la mentira. En ocasiones, algunas personas, con tal de aprovechar sus derechos, comenten incluso actos de crueldad. En ocasiones, algunas personas realizan actos deshonestos y presentan testigos falsos para salvarse. Si no lo hacen con sus manos, entonces muchos infligen dolor a otros mediante sus palabras con tal de conseguir sus objetivos. La arrogancia supera a la humildad. Algunas veces, la arrogancia también se muestra en diferentes grados. Cuando se presentan ante mí algunos asuntos relacionados con Qaza [asuntos de jurisprudencia], he observado que en vez de intentar establecer la verdad e identificar las mentiras, la gente presenta una actitud tan terca con tal de conseguir sus derechos, que uno se queda asombrado.

En vez de establecer sus negocios en los cimientos de la verdad, se inclinan más hacia obtener intereses personales. Además, los abogados de ambas partes realizan declaraciones falsas basadas en mentiras únicamente para demostrar sus habilidades profesionales y superioridad.

Ya sean asuntos relacionados con transacciones, o asuntos relacionados con disputas entre marido y mujer, o asuntos de cualquier otro tipo, se ven prolongados por culpa de los abogados. Así, los abogados áhmadis, así como ambas partes, deben dar preferencia a su pacto de Bai´at [Iniciación] y el temor a Al-lah el Todopoderoso, sobre sus intereses personales.

Es obvio que las disputas tienen lugar cuando se presentan querellas y quejas, y cuando se desarrollan pensamientos negativos, ya sean verdaderos o falsos, justos o injustos. En tales circunstancias, es la obligación de un creyente, con el objetivo de ganar el agrado de Al-lah el Exaltado, el desarrollar bondad en su interior y presentar sus problemas ante el sistema de jurisprudencia del Consejo de la Yama´at, en vez de prolongar estos problemas y ser terco.

Además, el objetivo debería ser que todos somos hermanos y debemos vivir juntos en amor y afecto, eliminando estos malentendidos y quejas justas o injustas. Sin embargo, si la persona que debe ofrecer el debido derecho al otro individuo, y la persona que debe recibir tal derecho, si ambos presentan una personalidad difícil o terca; ya sea el sistema de la Yama´at, el judiciario o incluso la corte del gobierno, el asunto nunca se resolverá, independientemente de la decisión a la que se llegue. Continuamente se llevan a cabo apelaciones de una corte a otra. Además, si el panel de cinco del Consejo de Jurisprudencia comunica su decisión en contra de una de las partes, en ocasiones, aquel que debe ofrecer los debidos derechos a la otra parte, usurpa el derecho y no lo cumple o bien no acepta la decisión. En ocasiones me escriben diciendo que han cometido un gran error y que yo personalmente debería tomar cartas en el asunto. Estas quejas nunca terminan. En verdad, como ya he mencionado, esto se manifiesta debido a su egocentrismo y actitud terca.

Por lo tanto, si deseamos resolver estos problemas de la mejor manera posible, entonces debemos evitar estas actitudes difíciles. De hecho, en ocasiones, con el fin de terminar disputas, incluso si uno tiene la razón, debe mostrarse tolerante hacia la otra parte cuando obtiene sus derechos. Además, en ocasiones, también debe sacrificar parcialmente sus derechos. ¿Qué nos enseña Al-lah el Exaltado con respecto a este asunto? Al-lah el Exaltado dice:

“Y si cualquier deudor se encuentra en dificultades, concededle un plazo hasta que vengan tiempos mejores. Y si se lo perdonáis como limosna será mejor para vosotros, ¡si lo supierais! [2:281]

Debéis de pensar que tales situaciones de dificultad también se pueden presentar ante vosotros. Además, y por encima de todo, debéis de pensar que Al-lah el Exaltado nos otorga concesiones en muchos de nuestros asuntos. Si Al-lah el Exaltado, quien es Omnipotente, nos empieza a castigar por nuestros tratos, asuntos, no tendremos lugar para refugiarnos. Por tanto, es necesario que tratemos a los demás con amabilidad y tolerancia. Esta es una guía general para nuestros asuntos cotidianos, negocios y préstamos y pagos. Y esto debería estar siempre en mente.

El Santo Profeta (sa) también llamó la atención de los creyentes una y otra vez sobre el hecho de que uno debería actuar con merced y amabilidad en este mundo, y así Dios el Exaltado también tendrá merced sobre vosotros en el cielo.

Debemos recordar siempre que también seremos responsables de nuestros actos un día. Si Al-lah el Exaltado empieza a juzgarnos únicamente por la realidad de nuestros asuntos, la salvación será muy difícil. Así, para obtener la gracia y perdón de Al-lah el Exaltado, debemos demostrar merced y amabilidad en nuestros tratos recíprocamente en este mundo, en vez de mostrar únicamente hostilidad, castigo y la preocupación por nuestros derechos personales. El Santo Profeta (sa) ha dado buenas noticias de recompensas a aquellos que reciben el pago de un préstamo y que tratan con amabilidad a quien les pagan. En una narración se menciona que el Santo Profeta Muhammad (sa) dijo que si una persona desea recibir el reembolso del préstamo de un individuo y aumenta el plazo del tiempo acordado [de devolver el préstamo], cada día del plazo se contará como caridad para él. En otra ocasión el Santo Profeta (sa) dijo que la caridad y la limosna eliminan sus pruebas y dificultades. Por lo tanto, qué gran transacción es dar tiempo a vuestro hermano y convertirte en el destinatario de de las recompensas, que también nos protegen de las pruebas y dificultades. Por lo tanto, Al-lah, el Glorioso, no deja ni la menor virtud sin recompensa. Si recordamos este consejo de oro del Sagrado Corán y los dichos del Santo Profeta Muhammad (sa), podremos establecer una sociedad pacífica.

Como consecuencia, no se extenderán las perturbaciones, tampoco se prolongarán las disputas y tampoco las organizaciones responsables de la aplicación de estas decisiones serán afectados negativamente. En vez de resolver estos conflictos, pueden hacer planes para trabajos más constructivos. El consejo de Jurisprudencia tampoco incurrirá en una pérdida innecesaria de recursos. Si bien este consejo se ha constituido únicamente con el fin de adoptar decisiones, sin embargo, si ambas partes adoptan una actitud suave hacia la aceptación de la decisión, no causará ninguna pérdida innecesaria de recursos. A veces, otras cuestiones se ven afectadas debido a la prolongación de una cuestión y, por tanto, tampoco se verán afectados.

Además, también se podrá evitar que ambas partes tengan que acudir al poder judicial o a los tribunales y tener que sufragar los gastos de los abogados. Sin embargo, a veces, son tan ignorantes que toleran la pérdida de su riqueza, pero su deseo es que la decisión sea a su favor y todos sus esfuerzos giran en torno a hacer posible esa decisión.  Además, como ya he mencionado, algunas personas y algunos partidos también me escriben que ahora yo debería examinar este asunto. Por lo tanto, si estuviesen libres de la terquedad y de sus egos, mi tiempo también se ahorraría en lugar de ser desperdiciado en estos asuntos triviales. A veces, cuando tomo una decisión tras examinar las dos partes y la decisión no es la deseada, siguen siendo tercos en su reclamación. Se mantienen firmes en su afirmación de que ellos tenían razón. Continúan exigiendo tercamente que se tome una decisión que les favorezca y que no se muestre ninguna indulgencia hacia la otra parte. En ocasiones, a pesar de mis cartas claras, me escriben a los tres o cuatro meses diciendo que le escribimos en relación a un asunto y tenemos la razón. Ahora se debería volver a evaluar el caso y deberían darnos la razón. No digo que las decisiones de la Junta de Jurisprudencia sean cien por cien correctas. Pero, sin embargo, son correctas el ochenta u ochenta y cinco por ciento de las veces. Además, sus decisiones son correctas a la luz de las pruebas que se presentan. Incluso si son incorrectas, su intención no puede ser puesta en duda. Estas personas toman las decisiones con intenciones puras. Por lo tanto, si una parte cree que tiene razón, sin embargo, la decisión se toma en su contra, la junta de jurisprudencia o el juez no debe ser criticado por ello. Algunas personas desarrollan el hábito de hacer estas acusaciones. Han tomado las decisiones según los hechos. Si hay alguna ambigüedad con respecto a una decisión, o si alguno de los partidos tiene alguna duda respecto a ella, a petición del partido, a veces yo pido el archivo y lo reviso personalmente.  Sin embargo, como he mencionado, las decisiones son en su mayoría correctas y las dudas y las incertidumbres se desarrollan simplemente debido a su mal pensamiento. Por lo tanto, uno debe abstenerse de los malos pensamientos ya que esto abre camino a otro vicio.

En asuntos jurisprudenciales, ya sean transacciones monetarias, comerciales o domésticas, cada una de ellas se convierte en una cuestión de trato financiero, directa o indirectamente. Algunos son por pagos de la dote u otros por pagos de bienes. Entre las disputas del marido y la mujer, siempre se involucran tratos financieros. En cualquier caso, el aspecto financiero en algún punto de la línea crea peleas. La regla general de proporcionar facilidad juega un papel en cada asunto en cierta medida. En cuestiones domésticas y comerciales a menudo hay una demanda de dinero. Por ejemplo, como he dicho, en los asuntos domésticos está el pago de la dote. Esto también es un tipo de préstamo del que el marido es responsable. Sin embargo, por parte de la chica, se asigna una dote más elevada del que el chico se puede permitir. Por un lado, el hombre está obligado a pagar la deuda –ya que la dote es una especie de préstamo-, por otra parte, por el lado de la chica, exceden los límites asignando una dote muy alta para que de alguna manera puedan restringirle. Es algo que difícilmente puede pagar y de hecho es incapaz de pagar. Manteniendo la situación del hombre en mente, si la junta jurisprudencial reduce la dote, entonces el otro partido comienza a alzar acusaciones. Del mismo modo, cuando se trata de asuntos directos de préstamos en transacciones, si la junta jurisprudencial asigna las cuotas según la situación, entonces aparecen objeciones por el otro partido. Cuando nosotros los áhmadis hablamos al mundo sobre una sociedad pacífica, nosotros también debemos tratar de establecer la armonía en todos nuestros asuntos en la sociedad. ¿Cuál fue la conducta de los compañeros del Santo Profeta (sa) en sus asuntos? Echemos un vistazo a esto en un incidente. En cuanto a Hazrat Abu Qatadah se dice que un musulmán estaba en deuda con él. Cada vez que iba a él a pedir el dinero, él se escondía. Un día fue a él y su hijo le dijo que estaba en la casa. Comenzó a llamarlo diciendo:

“Sé que estás en tu casa, por lo tanto, es inútil que te escondas. Sal y habla conmigo.”

Cuando el hombre salió le preguntó por qué se escondía. Él respondió que,

“en verdad estoy muy pobre estos días y en temas económicos estoy en una muy mala situación. Además de eso, tengo una familia numerosa con muchos hijos cuyas necesidades también debo cumplir.”

Al oír esto, Hadrat Abu Qatadah preguntó,

“¿es realmente como tú dices?”

Él respondió,

“Por Dios juro que esta es mi situación.”

Entonces, le perdonó todo el préstamo. Esta es, pues, la conducta de los creyentes, una conducta de bondad del uno para el otro y que extiende amor y afecto, a través del cual se establece un ambiente de paz. Además, también se menciona que el que pagaba el préstamo no era ni perseverante ni extravagante en sus gastos. Al contrario, era consciente y estaba avergonzado de que no podía pagar el préstamo. Por eso se escondió, pero nunca dijo que no lo pagaría. Mientras que hoy en día, se presentan casos de este tipo los cuales son completamente contrarios a esto, toman un préstamo y luego intentar demostrar que nunca lo hicieron. Por lo tanto, una sociedad pacífica sólo se establecerá con el (buen) comportamiento por ambas partes – es decir, proporcionando facilidad si vosotros sois quienes conceden el préstamo y buscáis su devolución, o si vosotros sois los que tenéis que pagar siendo responsables, y mostrando preocupación por la devolución.

Por lo tanto, al tomar el Bai’at del Mesías Prometido (as) cada uno de nosotros también debemos tomar conciencia de esto. Sin importar si el consejo jurisprudencial haya decidido facilitar la obligación de pagar o no, el deudor debe mostrar benevolencia y el que paga debe ser responsable y debe hacer esfuerzos para devolverlo. Hay un incidente sobre alguien que no pagó lo que debía y mostró imprudencia. Hazrat Musleh Maud (ra) afirma que hubo un caso judicial para la casa de un inquilino en Qadian. El inquilino no salía de la casa y el dueño de la casa no vivía en Qadian. Trabajaba en el ejército y venía a visitar Qadian durante unos días al año. Hazrat Musleh Maud (ra) le dijo “trabajas en el ejército y sólo te quedas en Qadian 15-20 días. En un período tan corto de tiempo podrías permanecer en el alojamiento de los invitados, el Langar Khana, en Darul Ziafat o en la casa de uno de sus amigos. Hay un déficit de casas aquí actualmente y si sacas a tu inquilino solo para que puedas permanecer allí unos días entonces le estarás creando un gran problema.” Luego Hazrat Musleh Maud (ra) le dio el ejemplo de los compañeros del Santo Profeta (sa) que donaron sus propiedades a los huéspedes venideros, y le dijo, pero por otro lado tú sacarás fuera de tu casa a alguien que vive allí durante 11 meses y medio sólo para que tú permanezcas 10-15 días allí. Hazrat Musleh Maud (ra) cuenta que estaba muy afectado por lo que dije. Respondió,

“Hazur, lo que usted me dice es correcto, es mi error ponerle en inconveniencia, sin embargo, usted también debe preguntar al inquilino si él me ha pagado el alquiler de la casa de los últimos 8 meses como es debido, esto es por lo que decidí sacarle de mi casa.”

Al oír esto Hazrat Musleh Maud (ra) dijo al propietario:

“Tu razón es válida y no es culpa tuya. Es la culpa de quien presentó el caso y no mencionó que no había pagado el alquiler de los meses anteriores”.

Hazrat Musleh Maud (ra) dice:

“Me encontré en una situación muy extraña cuando estaba tratando de suavizar el corazón del propietario, ya que él dijo una cosa a la que no tuve respuesta. Si la otra parte hubiera pagado el alquiler entonces el juicio que yo había hecho habría tenido lugar, pero él no pagó el alquiler y quería mantener el control (de la casa)”.

Hazrat Musleh Maud (ra) afirma:

“Estaba en una situación extraña, como el Pathan que una vez había oído en alguna parte que el que hace a alguien recitar el Kalima (declaración de Fe) entrará en el paraíso. Se apoderó de un hindú para que lo recitara. El hindú respondió que ‘soy un hindú, ¿qué interés tendría en el Kalima?’ Él respondió que ‘si no lo recitas sacaré mi espada y te mataré.’ Al final, el hindú dijo ‘está bien, enséñame el Kalima.’ El Pathan respondió ‘recítalo tú, yo no quiero recitarlo.’ El hindú dijo ‘¿cómo voy a recitarlo, sino sé lo que es?’ Tu eres musulmán, dímelo, debes de saberlo. ‘El Pathan dijo ‘No lo sé. Mi suerte me ha defraudado hoy, de lo contrario te habría hecho recitarlo y habría ido al paraíso.’”

Hazrat Musleh Maud (ra) declara:

“De la misma manera aconsejé al propietario y suavicé su corazón. Cuando su corazón se volvió suave dijo una cosa que me dejó sin palabras. Si la otra parte hubiera pagado el alquiler y no hubiera privado al otro de sus derechos entonces habría hecho que el propietario recitara el Kalima (es decir cumpliera mi decisión).”

Por lo tanto, los creyentes deben ser activos en el cumplimiento de los derechos de los demás. No hay solo un solo incidente, sino que hay muchos. Por lo tanto, cuando los casos van a la Junta Jurisprudencial, o se presentan ante el Jalifa de la época, todo debe basarse en la veracidad en lugar de permitir más tarde que el Jalifa de la época se avergüence de sus palabras. Vosotros debéis esforzaros por protegerlo de ser avergonzado.

Como ya he mencionado, hay muchos casos. En algunos casos, incluso si moderamos el comportamiento de quien debe el derecho, el comportamiento del receptor no permite que el caso avance. Luego la gente protesta porque dice que no se les trata con amabilidad. Presentaré algunas instrucciones del Santo Profeta (sa) con respecto a lo que se necesita para establecer una sociedad armoniosa, qué tipo de sociedad armoniosa debe ser establecida y cómo dos grupos de musulmanes deben cumplir los derechos de los unos y otros. En este sentido, mientras rezaba por aquellos que proveen facilidades a los demás, él dijo:

“Que Al-lah tenga misericordia de aquel que concede facilidad cuando negocia y cuando solicita el pago de su préstamo.”

Entonces el Santo Profeta dio buenas nuevas a los que proveen facilidad e instó a los demás a esto, cuando dijo:

“Dios el Todopoderoso hará que aquel hombre entre al paraíso quien proporciona facilidad cuando compra y cuando vende y cuando da un préstamo y cuando pide el pago de su préstamo.”

Sólo sobre esta base se le hará entrar en el paraíso. Luego en otra narración el Santo Profeta (sa) declara:

“Quien otorgue respiro al pobre endeudado en el pago de su préstamo o se lo perdone, en el Día del Juicio, cuando no habrá sombra excepto la sombra de Dios el Todopoderoso, Él le concederá protección bajo Su trono.”

Narrando un incidente con respecto al perdón que Al-lah concedió a una persona, el Santo Profeta (sa) dijo:

“Había un comerciante que solía conceder préstamos a la gente. Sin embargo, si él notaba a alguien que estaba desamparado, le decía a sus empleados que le perdonaran así quizás Al-lah el Todopoderoso también nos perdone (por nuestras faltas)”.

El Santo Profeta (sa) dice, además:

“Como resultado de esta práctica suya, Al-lah el Todopoderoso le perdonó (sus faltas)”.

Por lo tanto, aquellos que tienen la oportunidad deben tratar de la mejor manera posible de crear facilidad para las personas en vez de pelear y discutir y perder tiempo y recurrir a las cortes. Sin embargo, el islam no sólo indica que los que dan préstamos y aquellos que buscan sus reembolsos deben ser los únicos que deben crear facilidad y la comodidad. De hecho, el islam desea crear un ambiente que elimine la enemistad dentro de los corazones y establezca la paz y así recuerde a ambas partes sus respectivas responsabilidades. Por lo tanto, también da mucha orientación a los que tienen la responsabilidad de pagar a alguien. Además del ejemplo citado por Hazrat Musleh Maud (ra) hay varios otros ejemplos también que salen a la luz donde las personas sin necesidad alguna prolongan y retrasan los pagos de los préstamos. La Nizam-e-Yama’at [administración de la Yama’at] no puede ni defiende a esas personas, de lo contrario si lo hiciera entonces permitiría a los que violan los derechos de otros a hacerlo libremente sin restricciones, y en consecuencia, en lugar de paz en la sociedad, habría desorden e intranquilidad.

Entre las condiciones (del Bait) del Mesías Prometido (as) está que él/ella se abstendrá de crear el desorden. El Santo Profeta (sa) nos ha aconsejado al respecto. El Santo Profeta dijo en uno de sus relatos:

“Es una gran injusticia si una persona adinerada no paga sus deudas y presenta todo tipo de excusas. Si se os llama para perseguir y buscar a la persona que presenta tales excusas entonces deberíais hacerlo.”

En otras palabras, se debe instar estrictamente a pagar el préstamo. En este caso no hay necesidad de proporcionar ninguna relajación ya que la otra parte tiene los medios [para pagar fácilmente eso]. De hecho, como ya he dicho, si no se toman tales medidas, entonces los que usurpan y violan los derechos de los demás se volverán aún más audaces. Además, el Santo Profeta (sa) ha declarado:

“Uno que tiene que pagar un préstamo, pero retrasa su reembolso presentando excusas triviales se hace merecedor de perder la reputación y recibir un castigo.”

Por lo tanto, es el deber del Nizam-e-Yama’at [la administración de la Yama’at] castigar tales personas que usurpan los derechos de los demás y luego no cumplen [con lo dicho por la administración]. Por tanto, si aquellos que no cumplen con las reglas del marco de la jurisprudencia y usurpan los derechos de los demás reciben un castigo, no debe haber ninguna expresión de indignación por su parte diciendo que no están siendo tratados de forma indulgente. El profeta de Al-lah ha dado el derecho al Nizam-e-Yamaat (administración de la Yama’at) de castigar a dichos individuos e incluso la ley territorial castiga a dichas personas.

Por tanto, en relación a aquellos que no devuelven sus deudas, hay un mandamiento del Santo Profeta (sa) que sirve como gran aviso e introduce temor dentro de una persona. El Santo Profeta (sa) afirma:

“Si una persona toma un préstamo con la intención de devolverlo, entonces Al-lah el Todopoderoso Mismo creará los medios para que él lo devuelva. Sin embargo, si una persona toma un préstamo con la intención de consumirlo entero y destruirlo, entonces Al-lah el Todopoderoso Mismo le destruirá”.

Por tanto, si las intenciones de uno son puras, entonces Al-lah el Todopoderoso creará los medios y las provisiones (para su reembolso) o suavizará el corazón de aquella persona que le dio el préstamo. Sin embargo, si uno tiene malas intenciones entonces Dios el Todopoderoso castiga a dicha persona. El Santo Profeta (sa) generalmente no solía realizar la oración funeral de una persona que estaba en deuda, y cuya riqueza y dinero disponible no era suficiente para pagarla de vuelta. El Santo Profeta (sa) también solía rezar una oración para salvaguardarse de tomar un préstamo. De hecho, asociaba el kufr (incredulidad) con la toma de préstamos. En uno de los relatos, un compañero afirma que oyó al Santo Profeta (sa) decir:

“Busco refugio en Al-lah del Kufr (incredulidad) y los préstamos”. Alguien respondió al Santo Profeta (sa): “¡Oh Mensajero de Al-lah! ¿La toma de préstamos está asociada al Kufr (incredulidad)?” El Santo Profeta (sa) respondió: “Si.”

Esto es posteriormente explicado por un relato de Hazrat Aishah (ra) en el cual afirma:

El Santo Profeta (sa) solía recitar la siguiente oración en su Salat: “¡Oh Al-lah! Busco refugio en Ti de los pecados y de tomar préstamos.” Alguien entonces dijo: “¡Oh Mensajero de Al-lah! ¿Tanto refugio buscáis de tomar préstamos?” El Santo Profeta (sa) respondió: “Cuando una persona tiene una deuda, entonces pronuncia falsedad cuando habla, y después de hacer un pacto posteriormente lo rompe”:

Por tanto, esta es la razón por la que debemos buscar protección de esto y aquellos que tomen préstamos deben intentar lo máximo de sus posibilidades para no tomarlos. Sin embargo, si toman un préstamo entonces deben preocuparse por pagarlo de vuelta, y también debéis prestar seria atención hacia el cumplimiento de los derechos de los demás que, de hecho, es como una deuda que es debida a otra persona. Después de los mandamientos del marco de la jurisprudencia, si uno quiere que su deuda sea perdonada entonces deben solicitar esto a la otra persona a la que deben la deuda ya que es únicamente esta persona la que puede perdonarlo o crear alguna facilidad al respecto. Por tanto, los miembros de la Yama’at tienen que prestar mucha atención hacia esto. Hazrat Jalifatul Masih I (ra) ha dado un buen consejo en este respecto. Mucha gente me escribe acerca de deudas y por tanto, deben seguir este consejo: Hazrat Jalifatul Masih I (ra) dice:

“Primero, haced mucho Istighfar (buscar el perdón de Dios el Todopoderoso). En segundo lugar, dejad de malgastar o gastar sin sentido.”

Todos aquellos que toman préstamos están la mayoría del tiempo haciéndolo porque gastan sin ningún cuidado, y satisfacen sus deseos crecientes.

Hazrat Jalifatul Masih I (ra) afirma que,

“en tercer lugar, incluso si ahorráis una pequeña cantidad de dinero entonces debéis invertirlo en aras de pagar de vuelta la deuda”.

Si uno recibe una pequeña cantidad de dinero de algún sitio, deben intentar lo que esté en su mano para dedicarlo al repago de su préstamo después de gastar en sus necesidades esenciales. Uno puede continuar ahorrándolo aparte o realizar una paga regular de la deuda a plazos. En cualquier caso, incluso si uno recibe una pequeña cantidad o la ahorra, uno debe enfrentarse a las dificultades si tiene que ahorrar dinero y pagar su deuda. Algunas personas toman préstamos por placer y esto también es considerado como un gasto sin sentido.

Una persona me escribió diciendo:

“Poseo un coche, pero preferiría este otro modelo. Sin embargo, no tengo dinero suficiente para adquirirlo. ¿Puedo tomar un préstamo del banco para comprar aquel coche?”

Si una persona toma un préstamo una vez, entonces se verán tarde o temprano inmersos en él. Por tanto, uno debe evitar deseos tan vanidosos como este.

Similarmente, algunos jóvenes han comenzado negocios sin ninguna experiencia. Toman ciertas cantidades de dinero de gente para sus negocios, pero debido a su inexperiencia el negocio quiebra y no solo ellos mismos se ven desamparados, sino que también han malgastado el dinero de otras personas. Esta gente (los jóvenes) deberían ser más cuidadosos y la gente que les presta el dinero deberían pensárselo dos veces antes de darles dichos préstamos (personales), en lugar de levantar quejas o poner denuncias contra ellos. Como aquellos que desean invertir su dinero en un negocio, pierden su propio dinero, también lo hace el pobre individuo desamparado que recibió el dinero (de hecho, no está arruinado, sino que a veces las personas reciben el dinero con intenciones engañosas o malvadas) y posteriormente se enredan en juicios que resultan en desgracias y humillación. Debemos evitar estas cosas para que podamos crear un ambiente de paz a nuestro alrededor.

Que Al-lah el Todopoderoso nos permita inculcar el verdadero espíritu del creyente entre nosotros, y que podamos crear una sociedad pacífica. Que podamos adoptar la mayor de las actitudes morales y comportamiento que el Mesías Prometido (as) espera de nosotros, que fueron mencionadas en el Sagrado Corán y reiteradas a nosotros por el Santo Profeta (sa).