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El deseo de tener hijos y su educación adecuada

Después de recitar el Tashahhud, Ta’uz, Tasmia y Surah Fatiha Hazrat Ameer-ul-Momineen (aba) dijo:

Muchas mujeres y hombres me escriben y también me dicen verbalmente cuando se reúnen conmigo que:

“Estamos esperando un niño. ¡Por favor, rece por él!”

O [ellos preguntan]:” ¿Qué oración debemos realizar para el hijo que esperamos?”

Ocasionalmente también sucede que [algunos preguntan]:

“Tenemos hijos. Ahora están pasando de la infancia para convertirse en adultos. Están a punto de entrar en la [edad adulta]. Estamos constantemente preocupados por su tarbiyyat [educación]. ¿Qué oraciones debemos ofrecer por ellos? ¿Cómo debemos emprender su tarbiyyat [educación] para que nuestros hijos permanezcan en el camino recto, y permanezcan firmes en las buenas obras?”

Por la gracia de Al-lah, la mayoría de la comunidad piensa de esta manera y se centran en cómo deben emprender el tarbiyyat de sus hijos o por lo menos muestran cierta preocupación por esto. Esto es una gran bendición y favor de Al-lah el Todopoderoso sobre nosotros los áhmadis que, al haber aceptado al Mesías Prometido (as), pensamos de esta manera. En esta época, donde los deseos mundanos han engullido a todos, no sólo nos preocupamos por el bienestar mundano de nuestros hijos, sino que también nos esforzamos por cuidar de la mejora de su fe.

Al-lah el Todopoderoso también nos ha concedido este favor a los musulmanes -siempre que los musulmanes, a la vez que prestan atención a esto, también lo pongan en práctica- que en varios sitios del Sagrado Corán se recogen y se enseñan oraciones para las diversas etapas del tarbiyyat por las que pasa un niño, desde incluso antes del nacimiento del niño. Del mismo modo, [el Sagrado Corán] también ha enseñado los métodos de tarbiyyat y también ha llamado la atención de los padres señalando sus responsabilidades. Si ofrecemos estas oraciones, y pasamos nuestras vidas de esta manera y prestamos atención al tarbiyyat de nuestros hijos, entonces podremos crear una progenie piadosa.

No hay duda de que el tarbiyyat de los niños no es un asunto fácil y especialmente en esta época, donde a cada paso las atracciones creadas por satanás nos atraen de varias maneras diferentes todos los días. Por lo tanto, es una tarea muy difícil. Sin embargo, Al-lah el Todopoderoso nos ha enseñado oraciones y métodos precisamente por este motivo, es decir, para que podamos salvarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos de los ataques de satanás. Sin embargo, para conseguir esto, las oraciones constantes, la ayuda de Al-lah el Todopoderoso y el trabajo duro y mucho esfuerzo es necesario. Es necesario llevar a cabo una Yihad continua [auto-reforma]. Se espera ciertamente que un verdadero creyente, al unirse a Al-lah el Todopoderoso, se salve a sí mismo, así como a sus hijos de los ataques de satanás, en lugar de ceder a la desesperación y el cansancio y pensar de forma negativa debido al miedo.

Un ejemplo angustiante de pensamiento negativo, apareció ante mis ojos hace unos días en una carta en la que una persona había escrito que,

“en el mundo de hoy hay una gran rivalidad por la riqueza, las acciones inmorales están en su apogeo, se propagan nuevos tipos de sustancias intoxicantes y que se ponen en uso ampliamente, la depravación moral general de la sociedad está aumentando constantemente y por esta razón, (el escritor dice), por supuesto que me casaría [o quizás esté casado], pero sería mejor si no tuviera hijos o no debería tener hijos.”

Este es un pensamiento extremadamente pesimista. En otras palabras, después de aceptar la victoria de satanás, y después de considerarlo como la fuente y portador de todos los poderes, uno está tomando esta acción como si Al-lah el Todopoderoso no tuviera poder para el tarbiyyat de los niños, o de bendecir nuestros esfuerzos y nuestras oraciones [¡Dios nos perdone!] o de salvarnos a nosotros y a nuestros hijos de los ataques de satanás, sin importar el esfuerzo que hagamos y las oraciones que ofrezcamos.

En otras palabras, otorgaremos libertad absoluta a los seguidores de satanás, mientras que la descendencia de los creyentes dejará de existir. Por lo tanto, esta forma de pensar es extremadamente peligrosa y decepcionante.

El pensamiento de un seguidor del Mesías Prometido (as) no puede ni debe ser así. Para participar en la revolución por la cual el Mesías Prometido (as) fue enviado al mundo por Al-lah el Exaltado, debemos usar nuestras capacidades y facultades al máximo y también debemos infundir este espíritu en nuestra descendencia. Debemos orar por nuestros objetivos y criar a nuestros hijos [de una manera] para que, a pesar de todas las suciedades e indecencias encontradas en la sociedad, no permitamos que satanás sea victorioso, Insha’lah. Debemos esforzarnos por establecer el Reino de Dios en esta tierra. Por lo tanto, no hay necesidad de sentirnos desalentados. Más bien, debemos actuar de acuerdo con el camino prescrito por Al-lah el Exaltado con determinación.

Como mencioné, Al-lah el Exaltado nos ha enseñado oraciones en el Sagrado Corán para ser bendecidos con descendientes virtuosos. En un lugar, Él nos ha enseñado una oración a través de Hazrat Zacarias y la oración es la siguiente.

[árabe]

“Señor, concédeme de ti una descendencia pura; Ciertamente, Tú eres el que escucha las oraciones.”

El mismo Al-lah el Todopoderoso nos ha enseñado esta oración declarando,

“Yo soy el que responde a las súplicas.” Por lo tanto, también debéis decir que,

“Oh Al-lah, como Tú respondes las oraciones, también responde nuestras oraciones y concédenos una progenie virtuosa.”

De esta manera, cuando surge el deseo de tener una descendencia virtuosa, debe ser acompañado con oraciones. Sin embargo, junto con esto, cada padre también debe adoptar estos pensamientos virtuosos y acciones piadosas, que son las características de las personas virtuosas y los profetas. A veces, las madres están atentas a los asuntos religiosos y son [verdaderas] adoradoras, mientras que los padres no lo son. En ocasiones, los padres [prestan atención a los asuntos religiosos], mientras que las madres no cumplen con sus responsabilidades. Para que la progenie sea virtuosa y para salvaguardarla de las malas influencias de la época actual es necesario que, antes de desear hijos y antes de su nacimiento, el marido y la mujer deben ser ambos virtuosos.

De entre los incidentes de los compañeros del Mesías Prometido (as), encontramos un incidente en el cual el Mesías Prometido (as) rezó por la progenie de una persona. Sin embargo, el Mesías Prometido (as) formuló la oración para que la persona afectada desarrollara una purificación completa dentro de él. Esa persona todavía no era áhmadi. No había realizado el pacto de iniciación con el Mesías Prometido (as). Sin embargo, quizás alguna virtud suya fue posiblemente el motivo por el que el Mesías Prometido (as) rezó por él. Esta (persona) era Munshi ‘Ata Muhammad Sahib, un cobrador de ingresos. Decía que se consideraba no-áhmadi y se encontraba alejado de la religión. Un amigo suyo solía predicarle el Ahmadíat. Sin embargo, dice que nunca le prestaba ninguna atención. Un día, habló conmigo de forma enérgica e insistía en que debía escuchar sus palabras y reflexionar sobre ellas. Dije que de acuerdo, que, si esto era lo que quería, entonces le pedí que rezará por mí. Si dicha oración era respondida, reflexionaría sobre ello. Él (Munshi Sahib) dijo que las oraciones del Mesías Prometido (as) también eran respondidas. Por lo tanto, pídale que rece por mí. Además, el motivo de la oración es que tengo tres esposas y ninguna de ellas ha tenido hijos. Me casé con una esposa después de otra para poder tener hijos. Pídale que rece para que me sea otorgado un hijo, y que este hijo nazca de mi primera esposa. Dice que escribió esta carta en mi nombre. Después de un tiempo, recibí una respuesta por parte de Maulvi ‘Abdul Karim Sahib diciendo que el Mesías Prometido (as) había rezado para mí y decía que “te será concedido un hijo, sin embargo, la condición es que te arrepientas como Zacarías se arrepintió”. Munshi Sahib dice que era muy poco religioso esos días. Era un borracho y un corrupto. Para mí era muy habitual recibir sobornos. ¿Qué iba a saber yo del arrepentimiento de Zacarías? Por tanto, dice que con tal de informarme acerca del arrepentimiento de Zacarías, acudí a la mezquita. El Imam de la mezquita estaba sorprendido de verme – un borracho y un corrupto – dentro de la mezquita. Sin embargo cuando le hice la pregunta, no fue capaz de responderme.

Entonces dice:

A continuación acudí a Maulvi Fath-e-Din Sahib, un áhmadi en otro pueblo. Tras preguntarle, me respondió que el arrepentimiento de Zacarías consiste en abstenerse de la irreligiosidad, ganar dinero de forma lícita, rezar regularmente, ayunar y visitar la mezquita con mayor frecuencia. Dice que al escuchar esto, comencé a actuar en concordancia. Abandoné el alcohol, dejé de recibir sobornos y comencé a rezar y ayunar regularmente. Dice que pasó un periodo de cuatro o cinco meses cuando un día, mi mujer (la mayor de mis mujeres) comenzó a llorar. Cuando fue examinada por la matrona, su dictamen apuntaba hacia el hecho de que quizás había concebido. Al escuchar sus palabras, le dije que había pedido oraciones a Mirza Sahib. Esto era una señal de que iba a tener un hijo y no cabe duda en ello. Dice que después de un tiempo, los síntomas del embarazo comenzaron a hacerse aparentes, ante los cuales comencé a decir a la gente que iba a ser bendecido con un hijo, que sería sano y bello. Finalmente nació un hijo. Dice que, tras esto, hice el pacto de iniciación, y muchas otras personas de la zona también hicieron el pacto de iniciación.

Por tanto, si Al-lah el Exaltado desea que una persona tenga un final próspero, también lo realiza de este modo, haciendo que su deseo por tener hijos se convierta en el medio de su reforma y cambio puro. El Mesías Prometido (as) además acordó que la aceptación de su oración estaba condicionada a que dicho individuo produjera un cambio piadoso en su interior. Por tanto, cuando ofrecemos la oración de Zacarías para nuestros hijos, es necesario que desarrollemos un completo cambio con nosotros mismos del mismo modo.

Por otro lado, desearía mencionar también el caso de otra persona que fue mencionada por el Mesías Prometido (as), y que estaba pidiendo oraciones para ser bendecido con un hijo o un descendiente, y que también haría consecuentemente el pacto de iniciación. Sobre esto, el Mesías Prometido (as) dijo esencialmente que,

“mi proclamación es la de ser Mesías Prometido. No he proclamado haber sido enviado para bendecir a la gente con descendencia.”

Sus circunstancias eran completamente diferentes. En relación a él, dado que el Mesías Prometido (as) era un profeta, vio que su condición era tal que también podía ser un medio para dar un paso adelante. Sin embargo, en el caso previo, Al-lah el Todopoderoso deseó para esa persona que tuviera un final próspero y debía haber tenido algún tipo de virtud también. Por ello, el Mesías Prometido (as) rezó y le dio la bendición de un hijo tras haber sido informado de ello por Al-lah el Todopoderoso.

También debemos recordar que no todo está condicionado a que suceda algo. Convertirse en áhmadi no está condicionado con (la aceptación de) una oración. En ocasiones, la gente me escribe diciendo que, si esto ocurre, se convertirán en áhmadis. Convertirse en áhmadi con condiciones no es (la definición de) aceptar la fe. Al contrario, es forzar a Al-lah el Exaltado a aceptar nuestras condiciones, cuando en realidad Al-lah el Exaltado no provee la guía acorde a las condiciones de uno. Es necesario para nosotros que sigamos Su guía, no que Él siga la nuestra. Sin embargo, como he mencionado, mientras rezamos por nuestros hijos, también debemos desarrollar un completo cambio dentro de nosotros mismos.

La oración de Zacarías se menciona en el Surah Al Anbiya del Santo Corán –

[ARABE]

“Señor, no me dejes sin hijos, pues Tú eres el Mejor de los herederos.” (Al-Anbiya 90)

Puesto que Dios el Todopoderoso ha sido llamado “el Mejor de los herederos”, esta oración nos enseña que no debemos rezar para que se nos conceda una descendencia que se convierta en nuestros herederos en temas mundanos, sino para que Dios el Todopoderoso nos conceda tales herederos que sean capaces de dar preferencia a su fe sobre el mundo. Por lo que evidentemente solo aquellas personas que dan preferencia a la fe sobre el mundo pueden rezar para esto. ¿Si un hombre está absorto en temas mundanos entonces como es posible que rece para tener herederos piadosos? Si una mujer solo tiene hijos debido a que es un deseo natural para las mujeres tener hijos, o meramente porque es el deseo del marido, entonces estos hijos se convertirán a veces en un motivo de disputa. El deseo de tener hijos es un deseo legítimo, pero por encima de ello uno siempre debe rezar por tener hijos piadosos. Al mismo tiempo que expone esto -diciendo que no solo debemos tener hijos para tener herederos, sino que debemos desear que nuestros herederos sean piadosos, virtuosos y sirvientes de la fe-, el Mesías Prometido (as) relata en una ocasión:

“Las pruebas en torno a los hijos son grandes pruebas sin duda. Si los hijos son piadosos entonces ¿por qué debería uno preocuparse? El Mismo Dios el Todopoderoso dice:

[árabe] 

Que Dios mismo se convierte en Amigo y Protector de los justos.”

Incluso si dejáis cientos de miles de libras esterlinas (moneda de Inglaterra) para un individuo, si tiene el corazón enfermo, las desperdiciará en actos inmorales, volverá a la pobreza y caerá en las pruebas y dificultades a las que estaba destinado. El que concuerda su pensamiento con la voluntad y el deseo de Dios el Todopoderoso, estará contento con su descendencia. ¿Cuál es la voluntad y el deseo de Dios?

“Que demos preferencia a nuestra fe sobre el mundo”.

Si esto sucede, entonces, como dijo el Mesías Prometido (as), estaréis contentos con vuestros hijos porque una persona así orará para sus hijos y tratará de darles una buena educación.

Luego afirma:

“Esto sólo puede tener lugar cuando se esfuercen por obtener esta cualidad y oren al respecto. Sólo entonces Dios el Todopoderoso los cuidará. Pero si son deshonestos, entonces no tienen otra opción más que ir al infierno y Dios no se preocupará por él en lo más mínimo.”

En otro lugar, aconsejando a los padres a cerca de sus hijos, el Mesías Prometido (as) afirma:

“Sed justos vosotros mismos y sed un ejemplo de piedad y rectitud para vuestros hijos, y haced esfuerzos y orad para que sean temerosos de Dios y devotos a Él. Haced esfuerzos para ellos en este asunto, en la misma medida en que os esforzáis para reunir riqueza para ellos. Lo mínimo que uno puede hacer en la formación de sus hijos es enseñarles sobre la religión (con el mismo esfuerzo que hacéis en los asuntos del mundo) para que ellos permanezcan firmes en su fe. Se presta más esfuerzo en asuntos mundanos y se presta muy poca atención a su formación religiosa. Por esa razón que algunas personas son sometidas a pruebas y se enfrentan a dificultades.”

Continúa diciendo:

“La gente tiene el deseo de tener descendencia, pero a veces he oído a gente adinerada decir que debe haber niños que para puedan heredar sus propiedades. Es como si su deseo por tener niños fuera simplemente para que hereden sus riquezas, para evitar que sus bienes caigan en manos de los demás”.

El Mesías Prometido (as) dice, además:

“No se dan cuenta de que cuando (ellos mismos) se mueren, sus asociados e hijos se vuelven indiferentes. Si uno desea hijos debe ser para que sirvan a la fe”.

Dios el Todopoderoso nos ha enseñado la siguiente oración en el Sagrado Corán:

[Texto árabe]

Y haced que mi descendencia sea justa. Yo vuelvo ciertamente a Ti y, en verdad, soy de quienes se someten a Tu voluntad. (Al-Ahqaf: 16)

Aquí la oración es para la reforma de los niños, pero junto a ella ha sido dado a entender que el individuo llegará a ser, o es de aquellos que se someten y obedecen al Dios Todopoderoso. Por lo tanto, al orar por los niños es necesario actuar sobre los mandamientos de Dios y obedecerle. Sólo entonces la oración será aceptada. Es, por tanto, una gran responsabilidad tanto de las madres como de los padres que oren continuamente al Dios Todopoderoso para la reforma de sus hijos y para su buena educación y para que puedan establecer un buen ejemplo para ellos. Si sus propios ejemplos son contrarios a esta enseñanza dada por Dios el Todopoderoso; y están en contradicción con la amonestación que las madres y los padres dan a sus hijos, entonces no habrá buena intención en tal oración para la reforma, y cuando no se está cumpliendo con ese deber, entonces la queja de que hemos rezado mucho por nuestros hijos y aun así se han extraviado y nos han puesto en problemas, carecerá de fundamento.

Dios el Todopoderoso nos ha enseñado una oración muy completa en el Sagrado Corán, es decir, aquellas personas que desean ser protegidas de los ataques de Satanás y las que están protegidas. Aquellos que desean ser los siervos del Dios Clemente, entre sus rasgos está esta súplica:

[árabe]

“Señor nuestro, concédenos de nuestras esposas e hijos el deleite de nuestros ojos, y haz de cada uno de nosotros un modelo para los justos.” (Al-Furqan: 75)

Esta oración es para los hijos y para los cónyuges. Tanto hombres como mujeres deben hacer esta súplica. Cuando un marido y una mujer desean una descendencia justa oran, pero incluso después del nacimiento de sus hijos, su deber no termina, sino que la madre y el padre, el esposo y la esposa son los guardianes y líderes en sus propias esferas. Este derecho sólo se cumplirá cuando ellos mismos pisen el sendero de la justicia, oren por sus hijos y vigilen sus acciones. El Mesías Prometido (as) ha escrito sobre este versículo en gran detalle. Escribe en un lugar que hay otra razón para el matrimonio a la que se ha hecho referencia en Surah Al Furqan del Sagrado Corán, que dice:

[árabe]

Es decir, los creyentes son los que dicen:

“Nuestro Señor, concédenos de nuestras esposas e hijos el deleite de nuestros ojos, y haz que nuestros cónyuges e hijos sean justos, y hacednos un modelo para ellos”.

Por lo tanto, aquí de nuevo el Mesías Prometido (as) instruye a las madres y padres a ser un buen ejemplo además de realizar esta oración, para que nos convirtamos en un modelo para ellos. El significado de convertirse en un modelo es que mostremos un ejemplo práctico. Por lo tanto, a través de cada oración, Dios el Todopoderoso nos ha aconsejado en el Sagrado Corán que debemos velar por nuestros propios actos si deseamos tener una descendencia justa.

El Mesías Prometido (as) menciona a continuación, en relación al deseo de tener una progenie y por qué debemos tener ese deseo. Además, se debe tener en cuenta el propósito de la creación del hombre cuando se desea tener una progenie o en el momento de su nacimiento. Además, uno debe evaluar su práctica y conducta y preocuparse por su propia reforma moral para que su descendencia sea también virtuosa y piadosa. No debería darse el caso de que se tengan niños simplemente por la razón de que se conviertan en herederos de sus riquezas y fortunas. Así pues, el Mesías Prometido (as) explica en detalle el orden y la forma en que se debe ofrecer esta oración, dice:

“Uno debe preguntarse por qué desea tener hijos. Esto no debe limitarse a una inclinación natural tal como uno siente sed o hambre. De hecho, cuando este [deseo de tener una progenie] excede una cierta medida, entonces uno también debe prestar atención a su propia reforma moral. Al-lah el Todopoderoso ha creado al hombre para que lo adore, así como Al-lah el Todopoderoso dice:

[Texto árabe]

“Y no he creado a los Yinn y a los humanos sino para que me adoren”.

Sin embargo, si uno no se convierte en Momin [creyente]; y no se dedica al servicio de Dios; y no cumple con el verdadero objetivo de su creación ni con los derechos debidos a su adoración, y en su lugar pasa su vida inmersa en la inmoralidad, la falsedad y no se abstiene de cometer pecados, entonces el deseo de esa persona de tener una progenie sólo le resultará en dejar atrás un sucesor que cometerá pecados. ¿Qué mal no ha dejado de hacer para desear progenie [que complete el mal que él no haya hecho]? El Mesías Prometido (as) dice, además:

“Por lo tanto, hasta que uno desee una descendencia que sea religiosa, llena de piedad y que sirva a la fe mostrando completa obediencia a Al-lah el Todopoderoso, tal deseo es completamente inútil, de hecho, es una forma de pecado. En vez de describirlas como Baqiat Salihaat [buenas obras perdurables], es más apropiado describirlas como Baqiat Sayi’at [las obras perdurables del mal]. La descendencia que uno deja atrás no será virtuosa y piadosa, de hecho, tal persona dejará atrás una descendencia pecadora.” 

El Mesías Prometido (as) dice:

“Aunque una persona afirma que desea una descendencia virtuosa y piadosa que sirva a la fe (el cual es un gran deseo a tener), sólo será una mera afirmación a menos que haga un esfuerzo para mejorar su propia condición.”

Hay quien, a pesar de que desea tener una generación virtuosa, su conducta es totalmente contraria a lo que desea. Muchas personas me piden que rece para que su descendencia sea virtuosa y piadosa, y con respecto a sus propias oraciones, su respuesta es que tratamos de realizar todas las oraciones. ¿Qué se puede decir del nivel de piedad de aquellos que ni si quiera son capaces de realizar sus oraciones obligatorias?

El Mesías Prometido (as) dice:

“Si uno lleva una vida de desobediencia y falsedad y, sin embargo, exige que su progenie sea virtuosa y piadosa, entonces sostiene una reclamación completamente falsa. Antes de desear una generación virtuosa y piadosa, es necesario que se reforme y se lleve una vida justa, sólo entonces su deseo llegará a buen término. Es sólo entonces que tal progenie será verdaderamente digna de ser llamada Baqiat Salihaat [buenas obras perdurables]. Sin embargo, si este deseo es sólo para que el legado de su nombre permanezca y deje atrás a herederos para su riqueza y su fortuna, entonces sin importar su reputación y la fama de esa persona, para mí sería Shirk [idolatría].”

Dando una explicación más profunda sobre este tema, el Mesías Prometido (as) dijo:

“Además, la gente muestra un gran deseo de tener descendencia e incluso llegan a tenerla, pero se observa que no se esfuerzan y muestran preocupación por la educación moral de su progenitor para convertirles en piadosos y obedientes a Al-lah el Todopoderoso. No rezan para ellos y no tienen en cuenta su formación y desarrollo.”

Se suele prestar muy poca atención a la oración y a la formación moral. El Mesías Prometido (as) dice:

“Mi propia condición es tal que no hay una sola oración en la que no rece por mis amigos, hijos y esposa.”

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Hay muchos padres que enseñan malos hábitos a sus hijos. Cuando aprenden a cometer actos malos en la infancia, no les advierten, y el resultado es que se vuelven cada vez más atrevidos y descarados.”

Si desde la infancia no se les guía con amor durante sus primeros años, entonces poco a poco sus malas acciones incrementarán.

En otro lugar, el Mesías Prometido (as) dice:

“La gente quiere descendencia, pero no para servir a la fe, sino para dejar a sus herederos en este mundo. Una vez que tienen sus propios hijos, no muestran ninguna preocupación por su educación moral ni por la reforma de sus creencias.”

También es importante enseñarles sobre su fe. No debería darse el caso de que los padres estén completamente ocupados en busca de una buena educación escolar y en esfuerzos mundanos y, debido a ello los padres no presten atención a enseñarles sobre su fe y ni piensen en su educación religiosa. Es muy importante enseñarles sobre su fe y creencias.

El Mesías Prometido (as) afirma, además:

“Tampoco reforman su condición moral.”

Los estándares del código moral establecidos aquí son totalmente diferentes a los que Al-lah el Todopoderoso nos ha enseñado en el Sagrado Corán, que corresponden a los más altos estándares. No sólo debemos buscar los estándares de la moral mundana, sino que también debemos buscar aquellos estándares que Al-lah el Todopoderoso y el islam nos ha enseñado y demostrado con la propia práctica del Santo Profeta Muhammad (sa). Pues son este tipo de estándares los que debemos inculcar en nuestra futura generación.

El Mesías Prometido (as) dijo:

“Recordad que quien no entiende el significado de los parentescos cercanos no puede tener una fe perfecta. Si le falta la verdadera comprensión a este respecto, entonces, ¿cómo se puede esperar que haga otras buenas obras? Al-lah el Todopoderoso dice:

[Texto en árabe]

“Señor nuestro, concédenos de nuestras esposas e hijos el deleite de nuestros ojos, y haz de cada uno de nosotros un modelo para los justos.”

Esto sólo puede ser posible cuando no lleven una vida de desobediencia e inmoralidad, sino que sean siervos de Dios el Misericordioso. Ellos son los que dan preferencia a Dios ante cualquier otra cosa. Después de esto, Dios el Todopoderoso también ha profundizado en esto diciendo,

“y haznos un modelo para los justos.”

Si la progenie de alguien es virtuosa y justa, entonces él debe ser su imám [líder]. Por lo tanto, también es una oración para que uno se convierta en una persona justa, es decir, uno reza para que uno mismo sea justo y para que Al-lah el Todopoderoso le lleve por el camino de la justicia y luego incluye también a sus hijos en la oración para que también sean justos.”

El Mesías Prometido (as) dice:

“Uno no sólo debe cuidar de su hijo por misericordia o con el propósito de dejar atrás a un heredero, sino que uno siempre debe estar atento a la cláusula [del Sagrado Corán] “y haznos un modelo para los justos”, es decir, los niños deben servir a su fe.”

El Mesías Prometido (as) añade:

“sin embargo, ¿cuántas personas pueden decir que rezan para que sus hijos se conviertan en campeones de su fe? Sólo unos pocos lo harán. Mucha gente se rinde ante la razón de por qué deberían hacer un esfuerzo para sus hijos y otra mucha gente solo les prepara para ser sus herederos. Su único deseo es conseguir que ellos les sustituyan o que otros no les quiten sus bienes. Sin embargo, recordad siempre que ante esa situación su religión será destruida.”

Por lo tanto, en cuanto a los niños, uno siempre debe desear que sus hijos sirvan a su fe. Los padres de los Waqf-e-nau [plan para consagrar a los hijos al servicio de la fe antes de su nacimiento] deben asegurarse de guiar correctamente a sus hijos hacia la fe.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“soy testigo de la realidad de que la gente solo se esfuerza para las ocupaciones mundanas. Su impulso es el amor de este mundo, más que el amor hacia Dios. Si uno desea ser recompensado con hijos, entonces deben rezar con las intenciones [mencionadas en la cláusula del Sagrado Corán] “y haznos un modelo para los justos” con la idea de que el niño que nos sea concedido elevará el nombre del islam. Cuando se tiene una intención piadosa como esta, entonces Dios el Todopoderoso tiene el poder de concedernos una descendencia de la misma forma que se la concedió a Zacarías. Sin embargo, he visto que la vista de la gente no llega más allá del hecho de que piensan que “nuestros hijos deben convertirse en herederos de nuestras tierras y propiedades, no sea que otro nos las arrebate”, sin embargo, estos desafortunados no llegan a comprender el hecho de que cuando uno muere, nuestros amigos, enemigos o extraños se vuelven todos iguales.”

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“He visto a muchas personas que dicen: rece por ellos, para que se les otorgue una descendencia que pueda convertirse en heredera de nuestra riqueza, para que no se apodere de ella un extraño.”

Es decir, quieren que se les concedan hijos, incluso si se convierten en pícaros, [insinuando que] esta es la sabiduría que queda de las enseñanzas del islam.

Entre la comunidad musulmana esto se ha convertido en algo común y por esta razón se hace un esfuerzo especial para obtener un hijo varón. Los hombres, a su vez, no dan parte de la herencia a sus hermanas. Los padres no dejan ninguna parte de su riqueza para sus hijas y en su lugar se lo dan todo a sus hijos – algo que es contrario a las enseñanzas del islam – los hombres a cambio malgastan la riqueza. Esto es algo que aún está teniendo lugar ante nosotros en la actualidad.

Sin embargo, como ya he mencionado anteriormente, los padres de los niños Waqfeen-a-Nau deben prestar especial atención a la educación moral de sus hijos y, además, deben orar por ellos para lograr este objetivo; para que sus hijos crezcan para servir a la fe de una manera en la que den prioridad a la fe sobre todas las actividades mundanas. No solo vale con que los niños reciban simplemente el título de Waqf-e-Nau, y cuando crezcan decidan que seguirán su propia carrera, más bien el Waqfeen-e-Nau debe primero consultar con la Yama’at si la carrera que van a hacer es beneficiosa para la Yama’at o no. Solo si la Yama’at les concede permiso para seguir cursando esa carrera en particular podrán hacerlo. De lo contrario, deben ofrecerse con la pura intención de cumplir con su promesa y la de sus padres.

Por lo tanto, debéis orar por vuestra descendencia y desear que se os conceda esa progenie que dará prioridad a su fe por encima de todos los asuntos mundanos, y también para que se conviertan en individuos que eleven el honor de sus padres y su familia: que eleven el nombre de sus abuelos y de sus antepasados. Hay muchas familias cuyos padres o abuelos eran compañeros del Mesías Prometido (as), sin embargo, ser de su progenie no es suficiente. Muchas personas mencionan este hecho con orgullo. Aunque esto es un honor, sin embargo, uno solo puede estar orgulloso cuando esas virtudes empiezan a resonar. Solo con ser los hijos [de los compañeros] no es suficiente, sino que es el deber de los padres orar por sus hijos para que puedan replicar las virtudes de sus abuelos y bisabuelos. Cuando los padres oren de esta manera, tendrán que reflexionar sobre su propio estado, porque solo podrán seguir los pasos de sus padres y abuelos si ellos mismos siguen esas acciones virtuosas.

Así, analizándose a uno mismo, con el máximo esfuerzo, todos deben orar hasta el final de sus vidas para que sus hijos sean justos y desarrollen una naturaleza pura. El Mesías Prometido (as) declara:

“El socorro de Dios el Todopoderoso desciende solamente sobre aquellas personas que sobresalen en hechos virtuosos y no permanecen inmóviles. Estas son las personas que tienen un fin próspero.”

Para que uno pueda recibir un fin próspero, el Mesías Prometido (as) declaró:

“Uno debe orar constantemente por sí mismo, así como para su esposa e hijos”.

Además, mientras nos aconsejaba el Mesías Prometido (as) dijo:

“haced aquellas obras que sirvan como el mejor y más perfecto ejemplo para vuestros hijos”.

Esta es la responsabilidad de los padres. El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“Por eso es necesario primero formarse a sí mismo. Si os convertís individuos justos y también os esforzáis por agradar a Dios, entonces Al-lah el Todopoderoso siempre mostrará benevolencia hacia vosotros y hacia vuestra descendencia. En el Sagrado Corán se menciona el incidente de Jizr y el Profeta Moisés (as) diciendo que juntos construyeron un muro que pertenecía a algunos niños huérfanos. Refiriéndose a esto, Dios el Todopoderoso dice:

[árabe]

“Su padre había sido un hombre justo”.

La condición de los propios niños no se menciona, en su lugar se menciona a los padres. El Mesías Prometido (as) dice:

“Por lo tanto, esforzaos siempre por alcanzar este propósito.”

Siempre desead que vuestra progenie se vuelva piadosa, a cambio Dios el Todopoderoso les concederá los medios y provisiones para el progreso.

Estos son los principios fundamentales hacia los cuales el Mesías Prometido (as) nos aconsejó constantemente. De hecho, esto es un resumen de los principios del Corán, es decir, que la conducta de la madre y el padre desempeñan un papel importante en la educación de los niños.

Que Al-lah el Todopoderoso nos conceda a cada uno de nosotros ser el mejor ejemplo para nuestros hijos. Que cumplamos la promesa de dar prioridad a nuestra fe sobre todos los objetos mundanos. En lugar de mirar hacia otros para ver cuál es su condición – como es el hábito de algunas personas – debemos centrarnos en nosotros mismos. Solo entonces podremos dejar una progenie piadosa para el futuro que caminará por el camino de la virtud. Oremos constantemente por nuestros hijos, para que Dios el Todopoderoso haga de ellos el deleite de nuestros ojos, y permita que este sistema continúe.