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Salat, Yumu’ah y Ramadán

Tras recitar el Tashahhud, Ta´uz, Tasmia y Surah Fatiah, Hazrat Amir-ul-Mu´mineen (aba) dijo:

El bendito mes de Ramadán ha venido y se ha ido rápidamente. A pesar de los días largos y el intenso calor – particularmente en esta ocasión, incluso aquí se registraron temperaturas muy altas – y la mayoría de la gente, o al menos aquellos que se reunieron conmigo, dijeron que no sintieron el ayuno demasiado, o que a pesar del duro tiempo, lo sintieron relativamente poco. Sin embargo, únicamente esto no es suficiente, el decir que “esta vez el ayuno ha sido especialmente fácil o cómodo”- Si esto ha sido así, entonces es por la Gracia de Al-lah el Todopoderoso, que nos ha hecho pasar estos días con facilidad. O si sentíamos hambre o sed ligeramente, no basta con hacer un comentario que sentimos hambre o sed ligeramente y no en gran medida.

En lugar de esto, deberíamos autoevaluarnos y observar qué hemos obtenido durante estos benditos días de Al-lah el Todopoderoso. El ayuno haya pasado, bien con facilidad o algo de dificultad, (la experiencia en sí) no cumple con el objetivo. El objetivo se cumplirá únicamente si observamos y nos autoevaluamos sobre lo que hemos conseguido.

En estos días, este mes de Ramadán, Al-lah el Todopoderoso desciende desde el séptimo Cielo hasta el Cielo más bajo. Al-lah el Todopoderoso, en estos días, escucha las súplicas de Sus siervos acercándose a ellos. En estos días, Al-lah el Todopoderoso en sí, se convierte en la recompensa para aquellos que ayunan. En estos días, Al-lah el Todopoderoso aprisiona a Satán.

¿Qué hemos hecho para beneficiarnos de estos actos de Gracia y Misericordia de Al-lah el Todopoderoso? ¿O qué resoluciones hemos hecho? ¿Qué promesas hemos hecho para seguir los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso, para vivir según Sus enseñanzas y olvidar los errores pasados, y hasta dónde hemos llevado tales cambios en nosotros? Así, estas evaluaciones deberían llamar nuestra atención hacia la búsqueda de la Gracia permanente de Al-lah el Todopoderoso y hacia el intento de traer cambios permanentes en nuestras condiciones y que nos llevarán siempre hacia las bendiciones de Al-lah el Todopoderoso. Por tanto, este esfuerzo es necesario.

Si hemos adoptado una regularidad en las oraciones únicamente debido al Ramadán y en el futuro nos vamos a volver descuidados de nuevo, entonces esto no forma parte de actuar según los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso. Si nuestra regularidad en atender la oración del viernes se va a limitar únicamente al mes de Ramadán, entonces esto no forma parte de actuar según los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso. Si hemos considerado necesaria la recitación del Sagrado Corán únicamente durante el Ramadán, y en el futuro no vamos a prestar atención alguna a esto, entonces esto no forma parte de actuar según los mandamientos de Al-lah. Si el durud (mandar bendiciones hacia el Santo Profeta (sa) y el zikr (el recuerdo de Al-lah) se van a limitar únicamente en el Ramadán, entonces esto no es lo que Al-lah el Todopoderoso espera de nosotros. Si limitamos los buenos valores morales y las buenas obras únicamente al mes de Ramadán, considerándolos como una obligación, entonces esto no forma parte de actuar según los mandamientos de Al-lah.

De hecho, el mes de Ramadán es como un campo de entrenamiento. El Ramadán se ha prescrito para que mejoréis en las buenas obras en las que ya estáis actuando. Todo Ramadán que confluye, nos debería haber elevado a un nuevo nivel de adoración y obras justas.

Es entonces cuando podemos ser aquellos que establezcan nuevos y altos niveles de adoración y obras justas. Al-lah el Todopoderoso nos pide que sigamos este camino de buenas obras con constancia. Al-lah el Todopoderoso ha dado la orden de aqimus salaata, que es el observar la oración; observar la oración a tiempo con la debida prontitud.

Al-lah el Todopoderoso dice:

“Observad las oraciones, y en especial la oración de en medio.”  

Todo musulmán es consciente del hecho de que cinco oraciones son obligatorias, y por tanto el mandato es el de cuidar las cinco oraciones, en especial la oración de en medio. Al-lah el Todopoderoso es consciente de la naturaleza del hombre y por ello ha puesto especial énfasis en la oración del medio. Salat ul Wusta significa la oración de en medio o la oración más importante, es decir, aquel tiempo donde aumenta la importancia de la oración. Pero, si Al-lah el Todopoderoso ha hecho obligatoria toda oración y de igual importancia, entonces ¿por qué la “oración de en medio” ha sido mencionada en particular? La razón es porque durante ciertos intervalos de tiempo en las oraciones, el hombre da preferencia a su trabajo personal o al cumplimiento de deseos mundanos. Algunas personas ven difícil el ofrecer la oración de Fallr (por la mañana); por tanto, el levantarse por la mañana para ofrecer la oración de Fallr les acerca a Al-lah el Todopoderoso y así se convierte en la oración más importante para ellos. Algunos, debido a sus trabajos o negocios, ven difícil ofrecer la oración de Zuhr o Asr, y por tanto aumenta la importancia de estas oraciones en particular. Por tanto, siempre que el hombre se esfuerza para cumplir con la adoración de Al-lah el Todopoderoso, Al-lah el Todopoderoso valora dicho esfuerzo y recompensa a dicha persona. Las bondades de Al-lah el Todopoderoso son ilimitadas, y así Él recompensa inmensamente a aquellos que se esfuerzan en Su camino. Cuando el hombre rompe los ídolos de sus deseos mundanos y personales y se acerca a Al-lah Todopoderoso, entonces no hay límite de las bondades de Su Gracia.

Al-lah el Todopoderoso ha llamado nuestra atención hacia la oración a través de varias referencias y no lo ha limitado únicamente al mes de Ramadán. Acerca de las oraciones, la oración del viernes y el Ramadán, el Santo Profeta (sa) ha dado una orden que, un creyente y aquel que tiene en su corazón el temor a Al-lah el Todopoderoso, debería tener siempre en mente. El Santo Profeta (sa) dijo:

“Las cinco oraciones diarias, desde la oración del viernes, hasta la siguiente oración del viernes, y desde un mes de Ramadán hasta el siguiente mes de Ramadán, son una expiación de los pecados cometidos entre ellos, siempre que uno se contenga de cometer pecados mayores”.

Aquí, se ha explicado claramente que las cinco oraciones se vuelven una expiación de los pecados. Cuando uno se esfuerza por ofrecer a tiempo sus cinco oraciones diarias y hace el esfuerzo de no cometer pecados en el tiempo intermedio entre cada oración, entonces Al-lah el Todopoderoso perdona los fallos menores o debilidades de una persona. Sin embargo, esto es si uno ofrece estas oraciones a tiempo y mientras cumple las obligaciones de la oración.

De igual manera, se ha hecho evidente la importancia de la oración del viernes. De igual manera que las cinco oraciones son importantes y se nos ha dado la orden de ofrecerlas a tiempo  y, a cambio, Al-lah el Todopoderoso, con Su Gracia, perdona los pecados menores que uno comete; de hecho si uno observa la oración adecuadamente, entonces Al-lah el Todopoderoso ha prometido que uno será capaz de abstenerse de actos indecentes y otros actos impuros. Pero, sin embargo, el Santo Profeta (sa) dijo que de la misma manera que las cinco oraciones diarias son obligatorias, la oración del viernes es obligatoria igualmente.

También, Al-lah el Todopoderoso perdona los pecados menores y fallos cometidos entre una oración del viernes y la siguiente. Sin embargo, uno no debería pensar que se está permitido cometer pecados menores si Al-lah el Todopoderoso los va a perdonar. Más bien, significa que los errores cometidos debido a la debilidad humana, pero observando las oraciones, ofreciendo regularmente las oraciones del viernes y buscando el arrepentimiento de los pecados y también prometiendo que uno no volverá a cometer ese pecado, entonces es cuando Al-lah el Todopoderoso los perdona.

Hablando sobre la importancia de observar las oraciones del viernes con regularidad, el Santo Profeta (sa) dijo:

“Quien intencionalmente no asiste a tres oraciones consecutivas del viernes, Al-lah el Todopoderoso coloca un sello en sus corazones”.

En otra tradición se afirma que el corazón se oscurece. Por lo tanto, todos deben tratar de comprender la importancia de ofrecer regularmente las oraciones del viernes. Hoy es el último viernes del mes de Ramadán y muchos de ustedes han decidido venir a esta gran mezquita y ofrecer sus oraciones del viernes por ser el último viernes del mes. O, hay algunos que piensan que tienen que ofrecer la última oración del viernes [en el mes de Ramadán] y, por lo tanto, la ofrecen. A los miembros de la Yama’at se les recuerda repetidamente la importancia de la oración del viernes y ahora sólo debe haber una pequeña proporción de personas que muestran negligencia con respecto a esto, pero aquellos que muestran negligencia deben preocuparse después de escuchar esta instrucción del Santo Profeta (sa). Al-lah el Todopoderoso no ha dicho que simplemente ofrezcan las oraciones del viernes durante el mes de Ramadán o que ofrezcan la oración del viernes del mes de Ramadán y serán recompensados. De hecho, Él ha explicado la importancia de cada oración del viernes. Al-lah el Todopoderoso dice:

[texto árabe]

“¡Oh vosotros los que creéis! Cuando se haga la llamada para la oración del viernes, apresuraos a recordar a Al-lah, y dejad todos los negocios. Eso es mejor para vosotros, si lo supierais.”

Por lo tanto, este es un mandamiento para cada creyente y uno que proclama su creencia [en Al-lah] que él debe hacer arreglos especiales para las oraciones del viernes y debe abandonar todos los demás trabajos y negocios. Uno debe dejar todo su trabajo, negocios, comercio y ganancias y beneficios mundanos para centrarse sólo en ofrecer la oración del viernes. Al-lah el Todopoderoso afirma que si tan sólo supierais, esto es lo mejor para vosotros por las bendiciones que contiene y también bendecirá vuestro trabajo/negocio. El Santo Profeta (sa) declaró que un sello está puesto en los corazones de aquellos que intencionalmente pierden la oración del viernes y estas son las personas que vacilan en su fe. Si tienen fe verdadera entonces uno nunca abandonará la oración del viernes por dar prioridad a las ganancias mundanas.

En cuanto a los que asisten a la oración del viernes a tiempo y con regularidad, el Santo Profeta (sa) declaró:

“Los viernes están los ángeles en cada puerta de la mezquita. Registran el nombre de la primera persona que entra en la mezquita y continúan escribiendo los nombres de las personas que entran hasta que el Imam se sienta después de dar el sermón del Viernes después de lo cual cierran sus registros y permanecen ocupados escuchando el recuerdo de Dios.”

En otra tradición, el Santo Profeta (sa) declara:

“En el Día del Juicio, la gente se sentará ante Al-lah el Todopoderoso en el orden según su asistencia a las oraciones del viernes, es decir, primero, segundo, tercero, cuarto, etc.”

Por lo tanto, aquellos que habitualmente llegan tarde a la oración del viernes sin tener algún impedimento visible, también necesitan prestar atención a esto. Hoy, debido a la oración del viernes de Ramadán, la gente ha venido especialmente temprano y se ha sentado aquí, pero generalmente he observado que sólo la mitad de la mezquita está llena cuando entro y luego poco a poco la gente viene y la mezquita se llena al final del sermón o sólo unos minutos antes del final. Por lo tanto, se debe prestar atención a esto incluso durante los días normales. En cuanto a las oraciones del viernes, también quiero mencionar que la oración del viernes es obligatoria sólo para los hombres. Sin embargo si las mujeres pueden venir entonces eso también es bueno y es una fuente de ganar recompensa extra y por lo tanto también pueden asistir. De hecho, a veces gracias a que la madre está asistiendo a las oraciones del viernes, la importancia de ofrecer la oración del viernes también se inculca en los niños. Sin embargo, como obligación, sólo incumbe a los hombres asistir a las oraciones del viernes en la mezquita.

En cuanto a esto la instrucción del Santo Profeta (sa) es muy clara. El Santo Profeta (sa) dijo:

“Ofrecer la oración del viernes en la congregación es obligatoria para los musulmanes, excepto para cuatro tipos de personas: esclavos, mujeres, niños y enfermos.”

Estos son cuatro tipos de personas sobre las que no es obligatorio. Solía haber esclavos durante ese tiempo, pero ya no existen, sin embargo, los que trabajan como empleados en estos países deben informar a sus superiores/gerentes y pedir permiso para ofrecer la oración del viernes. Algunas personas lo han intentado y se les ha concedido permiso. Si no es posible, entonces deberían buscar reunirse con otros 3 o 4 áhmadis cerca de su lugar de trabajo y ofrecer sus oraciones del viernes. [La oración del viernes] no es obligatoria para las mujeres, sin embargo, yo diría particularmente a las mujeres con niños pequeños que deben tener cuidado extra y no traerlos a la mezquita para la oración del viernes porque su llanto y ruido pueden alterar las oraciones de otros y tampoco pueden escuchar el sermón del viernes correctamente.

Sin embargo, asistir a la oración del Eid es obligatorio para todos, incluyendo mujeres, hombres y niños. Deberían asistir a la [oración del Eid]. Si tienen hijos pequeños, entonces hay un área especial asignada aquí para ellos y en lugares donde no hay tales provisiones para un área separada entonces deben sentarse en un lado con sus niños y escuchar el sermón de Eid incluso si ellos no están orando.

Hoy, un gran número de personas ha venido aquí para las oraciones del viernes. Es por eso que estoy llamando la atención sobre el hecho de que los hombres deben tener especial cuidado para salvaguardar la ofrenda del Yumu’ah (oración del viernes).

Explicando sobre el perdón de los pecados en el intervalo entre los dos Ramadanes, el Santo Profeta (sa) dice:

“Al-lah el Todopoderoso perdona nuestros pecados menores entre un Ramadán y otro Ramadán.”

Sin embargo, debe estar claro que el Santo Profeta (sa) explica las maneras de alcanzar este perdón en una secuencia. Primero está la oración, luego está la oración del viernes y luego el Ramadán. Esta secuencia disipa la idea errónea de que la realización de la adoración sólo una vez al año durante el Ramadán es suficiente para lograr el perdón de los pecados. Por el contrario, esta orden arroja luz sobre el hecho de que uno acumulativamente ofrece las cinco oraciones diarias y luego entra en el séptimo día, el bendito día del viernes, para ofrecer las oraciones del viernes. Él o ella continúa ofreciendo las oraciones del viernes durante todo el año, y finalmente entra en el Ramadán y obtiene la beneficencia de sus bendiciones. Quien ora cinco veces al día se acercará a Al-lah el Todopoderoso y estas oraciones atestiguarán que ‘Tu siervo se presenta ante ti por temor y amor, y librándose de los pecados más graves, cinco veces al día se ha presentado ante Tí’. Entonces cada viernes testificará que ‘después de desistir de los principales pecados por siete días, Tu siervo entra en el día del viernes [en el que Tu amado Profeta (sa) dijo que un instante en ese intervalo cuando las oraciones son aceptadas] y así se presenta ante Ti anhelando la aceptación de sus oraciones.

“El mes de Ramadán testificará, ‘¡Oh Dios! Tu siervo entra en el Ramadán cumpliendo su derecho, desistiendo de los pecados y realizando actos piadosos, con la esperanza de que el Señor otorgue a su siervo las bendiciones de los diez días de misericordia, de los diez días del perdón y de los diez días del refugio del infierno.”

Al-lah el Todopoderoso, que es Sumo Misericordioso y el Generoso, derrama así sus bendiciones sobre Sus Siervos y Le envuelve a él o ella en Su capa de Misericordia para protegerle de las emboscadas de Satanás. Por ello, son afortunados aquellos que cumplen con sus oraciones con estos pensamientos, con la oración del viernes y cumplen con los ayunos, y entran en la protección de Al-lah el Todopoderoso y se purifican a sí mismos a través de esta atmósfera tan especial del mes de Ramadán. Tal purificación les permite cumplir siempre con los derechos de alabar a Al-lah el Todopoderoso.

Además, se desarrolla una atención particular en Ramadán hacia la lectura y escucha del Sagrado Corán. Mucha gente intenta leer entero el Sagrado Corán como era la Sunnah (práctica del Santo Profeta (sa)). Sin embargo, dar mayor atención  e importancia en el Ramadán a recitar el Corán nos debe conducir a leer habitualmente una pequeña porción del Sagrado Corán a diario (después de Ramadán). Donde Al-lah el Todopoderoso nos llama la atención hacia la importancia de las oraciones y los diferentes momentos de oración, también dice:

[Texto en árabe]

“y la recitación del Corán en la oración de la madrugada. Ciertamente la recitación del Corán por la madrugada es especialmente aceptada por Dios.”

Por ello, recitar el Corán no se ha asignado a unos días específicos, sino que la importancia (general) de leer el Santo Corán se ha destacado y se realiza junto a las oraciones. Cuando se lee el Santo Corán es necesario también consultar la traducción del Corán para comprenderla. Esto nos permitirá comprender los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso. Leer regularmente el Santo Corán es especialmente importante en esta época y tiempo en la cual aquellos que se llaman musulmanes han olvidado sus enseñanzas. El Mesías Prometido (as) llama nuestra atención a continuación diciendo:

“Aquellos que honran el Santo Corán serán honrados en el Cielo”

¿Quién no desea ser honrado en el Cielo? Al-lah ofrecerá bendiciones cuando reciten regularmente el Santo Corán, estudien sus mandamientos y los pongan en práctica. Al-lah el Todopoderoso indica a continuación que si queréis obtener el éxito y la prosperidad, haced que vuestras lenguas Me recuerden. Una vez habéis realizado la oración del viernes debéis dedicaros al recordatorio de Al-lah pues esto os otorgará el éxito. Recordad siempre esta importancia del Santo Corán y nunca seáis negligentes a la hora de leer el Santo Corán. De manera similar la atención que habéis desarrollado hacía el recordatorio de Al-lah solo os beneficiará cuando mantengáis esta práctica después de Ramadán.

Otras virtudes y cualidades morales también deberán ser adoptadas. Nosotros los áhmadis somos afortunados de que Al-lah el Todopoderoso nos ha permitido aceptar el Bai’at (Promesa de lealtad) del Mesías Prometido (as). El Mesías Prometido (as) en cualquier oportunidad y momento nos ha guiado hacia la reforma, hacia seguir el camino recto y a dirigirnos a Al-lah e implementar todos Sus mandamientos. ¿Qué espera el Mesías Prometido (as) de nosotros? Él nos ha indicado repetidamente que aquellos que han entrado en su Bai’at deben buscar constantemente la reforma personal a través de la adoración y hacer el esfuerzo de ir en busca de los más altos estándares morales. En un lugar el Mesías Prometido (as) dice:

“Una persona no es digna de la ayuda y el apoyo de Al-lah el Todopoderoso a menos que, con toda sinceridad y devoción de su corazón, cierra la puerta a todos los caminos erróneos y elimina todos los deseos impropios e impuros y luego extiende sus manos ante Al-lah el Todopoderoso. Cuando el hombre cae sobre el trono de Al-lah el Todopoderoso y súplica ante Él, su estado atrae la ayuda y la misericordia de Al-lah. Desde los cielos, Al-lah el Todopoderoso ve a través de cada parte del corazón del hombre. Si alguna parte del corazón del hombre contiene oscuridad, Shirk o innovaciones dañinas, las oraciones de esa persona a Al-lah son arrojadas de vuelta a su rostro. Si Al-lah observa que el corazón de uno es puro y no contiene ningún tipo de deseos carnales ni oscuros, Él le abre las puertas de la misericordia, lo cubre con Su sombra y asume la responsabilidad de su crianza y protección.”

Estos son los estándares que necesitamos constantemente y siempre esforzarnos por alcanzar. Nuestra adoración debe ser realizada con devoción y sinceridad para Al-lah solamente. Debemos mantener estos estándares de adoración después del Ramadán también para que podamos permanecer bajo la sombra de Dios en todo momento y obtener las múltiples bendiciones de Su protección y del beneficio de Su crianza.

Explicando el rango que espera de nosotros después de entrar en su Bai’at, el Mesías Prometido (as) dice:

“El propósito de aquellos que entran en este Movimiento y establecen una conexión conmigo como mi seguidor es alcanzar los más altos estándares de la virtuosidad, buena conducta y justicia y que desistan enteramente de la más leve forma de desorden, corrupción, maldad y depravación. Deben ser regulares en ofrecer sus cinco oraciones diarias, deben abstenerse de ser siempre deshonesto, nunca deben lastimar los sentimientos de nadie con su lengua y deben evitar todo tipo de pecado y maldad. Tal persona nunca debería permitir que ni siquiera el pensamiento cruce sus mentes de ser malicioso, cruel, crear desorden o discordia. Deben aborrecer los deseos carnales y la conducta impropia y convertirse en adoradores puros y humildes de Al-lah el Todopoderoso, desprovistos de todo mal.”

El Mesías Prometido (as) dice:

“No vale la pena refutar todos los actos perversos. Es por eso que uno debe adoptar el hábito del perdón.”

No es necesario tomar represalias ante cada disputa o pelea y, por lo tanto, el Mesías Prometido (as) establece que debemos adoptar paciencia y tolerancia. Por lo tanto, se nos ordena inculcar estos atributos como parte de nuestra naturaleza. Por lo tanto, para evitar peleas, no debería ser el caso de que sólo durante el Ramadán un individuo dice:

“Yo estoy ayunando, por lo tanto, no puedo pelear contigo”,

mas bien se debe usar el entrenamiento del Ramadán para adoptar esto como parte de sus cualidades morales.

Mientras desarrolla este tema, el Mesías Prometido (as) dice:

“Vuestros corazones deben estar libres del engaño, vuestras manos no deben cometer atrocidades, vuestros ojos deben estar inmaculados de la suciedad. Aparte de la guía y la simpatía por la humanidad, uno no debería tener nada dentro de sí mismo.”

Uno debe sentir compasión por todas aquellas personas que siguen el camino correcto, y uno debe abstenerse de ver cualquier acto de indecencia. El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“Si te moldeas a ti mismo según lo que os digo y lo que Al-lah dice, entonces ten por seguro que Al-lah también será tuyo. Al-lah el Todopoderoso permanecerá despierto para vosotros mientras vosotros dormís. Al-lah vigilará a vuestros enemigos y frustrará sus designios.”

Por lo tanto, es vital tener en cuenta estas directivas. Uno de los aspectos que el Mesías Prometido (as) nos recordaba constantemente es que si no somos conscientes de estos mandatos, entonces simplemente realizar el Bai’at [juramento de lealtad] no es suficiente.

Ahora voy a presentar algunos extractos del Mesías Prometido (as), que pondrá de relieve la preocupación con la que emitió estas directrices. Cada individuo puede analizar su propio estado en cuanto a si están actuando sobre estas pautas o si están implementándolas.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Por lo tanto, no seréis aceptados por Al-lah a menos que seáis el mismo dentro y fuera. Si estáis por encima de los demás, tened misericordia de los humildes y no los despreciéis. Si sois eruditos, aconsejad a los ignorantes y no los degradéis con desdén.”

No debe darse el caso de que para exhibir vuestro conocimiento humilléis a los demás. El Mesías Prometido (as) a continuación afirma:

“Si sois ricos, servid a los pobres, y no les tratéis con arrogancia y vanidad”.

Si Al-lah el Todopoderoso os ha bendecido con provisiones y una posición de autoridad, uno debe usarlos para ayudar a las personas, en lugar de mostrar arrogancia.

El Mesías Prometido (as) después dice:

“Temed los caminos a la ruina y siempre temed a Al-lah. Adoptad la rectitud y no adoréis a su creación. Desligaos de todo para tornaros hacia vuestro Amo. Separad vuestros corazones del mundo y volveos únicamente de Él; vivir para Él únicamente y, por Su bien, odiad la impiedad y el pecado, puesto que Él es Sagrado”.

Puesto que Al-lah el Todopoderoso es puro, si uno desea establecer una conexión con Él, entonces deben abandonar cualquier forma de pecado e inmoralidad. El Mesías Prometido (as) dice:

“Que cada mañana sea testimonio de que habéis pasado la noche en rectitud, y que cada tarde sea testimonio de que habéis pasado el día con temor de Dios. No temáis las maldiciones del mundo, puesto que se desvanecerán ante vuestros ojos como el humo y no pueden tornar el día en la noche. Temed por el contrario la maldición de Dios, la cual desciende del cielo y atrapa a sus víctimas en los dos mundos”.

El Mesías Prometido (as) a continuación afirma:

“No podéis salvaros a vosotros mismos con hipocresía, (no podéis actuar con pretensión y pensar que se os salvará). ¿Por qué? Porque, ‘vuestro Dios es Aquel que ve las mayores profundidades del hombre. ¿Acaso podéis engañarLe? Por tanto volveos rectos, limpios, puros y veraces. Incluso si hay una simple sombra de oscuridad en vuestro corazón, hará desvanecer vuestra luz.”

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“Y si poseéis la más ligera arrogancia, hipocresía, vanidad o pereza, no sois dignos de ser aceptados. Tened cuidado, pocas consecuciones pueden engañaros para pensar que habéis cumplido con vuestro propósito. Ya que Al-lah desea una completa transformación en vuestro ser…”

Si hemos aceptado al Mesías Prometido (as), y deseamos convertirnos en un creyente verdadero, entonces debemos transformarnos.

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“…y Él os exige una muerte tras la cual os revivirá. Tened prisa en hacer las paces los unos con los otros y perdonad a vuestros hermanos por sus pecados. Puesto que aquel que no está inclinado a hacer la paz con su hermano está maldito y será expulsado, puesto que es la causa de la disensión. Separaos de vuestro ego de todas las formas posibles, y olvidad vuestras rencillas. Siendo veraces, adoptad la actitud como si fuésesis mentirosos para que podáis ser perdonados. No alimentéis vuestra vanidad, y dejad vuestras rencillas, puesto que aquellos que están hinchados no pueden entrar la puerta por la que habéis sido llamados. ¡Qué desafortunado es aquel que no cree aquello que proviene de la boca de Dios y que yo he explicado! Si deseáis que Dios esté contento con vosotros en el cielo, uníos los unos con los otros como si fuerais hermanos de un mismo vientre. Aquel que más perdona las transgresiones de su hermano es el más honorable de entre vosotros. Desafortunado es aquel que es obstinado y no perdona. Dicha persona no forma parte de mí. Una persona malvada no puede obtener la cercanía de Dios. Una persona que es arrogante no puede obtener la cercanía de Dios. Una persona que practica actos erróneos no puede obtener la cercanía a Dios. Aquel que carece de fe no puede obtener la cercanía de Dios. Cualquier persona que no protege con celos el bien del nombre de Dios no puede obtener Su cercanía.”

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Cada ojo impuro está lejos de Él, cada corazón impuro no tiene constancia de Él. Aquel que arde por Su causa será librado de su fuego; aquel que llora por Su causa, reirá; aquel que se separa del mundo por Él, le encontrará. Haced amistad con Dios con un corazón veraz, lleno de sinceridad y total entusiasmo, para que Él haga amistad con vosotros. Tened piedad de vuestros subordinados y vuestras esposas, y vuestros hermanos menos afortunados para que también seáis mostrados piedad en el cielo. Volveos realmente de Él, para que él se vuelva vuestro.”

El Mesías Prometido (as) a continuación prosigue diciendo:

“Ninguna calamidad visita la Tierra, salvo que haya una orden desde el cielo, y ninguna aflicción es aliviada hasta que la misericordia desciende desde el cielo. Por tanto, sed sabios de agarraos a la raíz en lugar de a la rama”.

El Mesías Prometido (as) después dice:

“Una enseñanza esencial para vosotros es que no debéis abandonar al Sagrado Corán como un objeto olvidado, puesto que en él reside vuestra vida. Aquellos que honren el Corán serán honrados en el cielo. Aquellos que den precedencia al Corán sobre cada Hadiz o cualquier otro dicho tendrán precedencia en el cielo. Hoy, no hay libro en la faz de la tierra para la humanidad salvo el Corán. Los hijos de Adán no tienen Mensajero e Intercesor salvo Muhammad, el Elegido, la paz y las bendiciones de Dios sean con él. Esforzaros, pues, en cultivar el verdadero amor por este Profeta de gloria y majestuosidad y no deis precedencia a nadie sobre él, para que en el cielo seáis incluidos entre aquellos que han obtenido la salvación. Recordad, la salvación no es algo que se manifestará tras la muerte. Por el contrario, la verdadera salvación muestra su brillo en este mismo mundo”.

El Mesías Prometido (as) después lanzó la pregunta:

“¿Quién es el que obtiene la salvación? Dicha persona que cree que Dios es verdadero y que Muhammad, paz y bendiciones de Dios sean con él, es el Intercesor entre Dios y Su creación, y que bajo el cielo no hay Mensajero de igual rango a él, ni hay libro de igual rango que el Corán. Dios no deseó que nadie permaneciera vivo eternamente, pero este Profeta Elegido vive para siempre.”

Después de mencionar estas pautas, el Mesías Prometido (as) después afirmó que uno no debe pensar de forma superficial que ya han realizado el Bai’at. Las cosas superficiales no tienen valor alguno. Por el contrario, Al-lah el Todopoderoso puede ve en el corazón de las personas.

Por tanto, cada uno de nosotros debe concluir su Ramadan haciendo siempre el pacto de recordar los mandamientos de Al-lah el Topoderoso y el Santo Profeta (sa) – que fueron explicados por el Mesías Prometido (as) – y después esforzarse en adoptarlos en sus vidas. Si hacemos esto, sólo entonces podremos decir que nos hemos esforzado en pasar el Ramadán acorde a los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso y el Santo Profeta (sa). ¡Que Al-lah nos permita hacerlo!

Después de la oración dirigiré dos oraciones funerales in absentia. La primera es la de Mustaq Zuhra Sahiba, esposa del ya fallecido Chaudhary Zahoor Ahmad Sahib Bajwa. Ella falleció a las 8:45pm de la noche del 12 de junio en Rabwah a la edad de 91 años. A Dios pertenecemos y a Él volveremos.

Su padre fue Chaudhary Inayatullah Sahib quien, a la edad de catorce años, hizo el pacto de adhesión en las manos de Hazrat Jalifatul Masih II (ra). Maulwi Ghulam Rasul Rajiki Sahib anunció su Nikah a Chaudhary Zahoor Ahmad Sahib, un devoto de por vida, en el cual dio un largo discurso mencionando algunos favores especiales de Al-lah el Todopoderoso. En cualquier caso, fue un sermón largo, y como resultado de la ceremonia del Nikah, el Ahmadíat fue transmitido en su familia.

Al-lah el Todopoderoso bendijo a la fallecida con tres hijos y dos hijas. Un hijo, Zaheer Bajwa Sahib de América es un devoto de por vida. Chaudhary Zahoor Ahmad Bajwa Sahib sirvió como misionero en Inglaterra. En 1955 volvió a Rabwah donde fue asignado el cargo de Naib Nazim Islaah-o-Irshad. También sirvió como Nazir Zira’at [agricultura], Nazir Umoor-e-Aama [asuntos domésticos], durante un largo periodo de tiempo fue secretario privado de Hazrat Hadrat Jalifatul Masih III (rh). También sirvió como Nazir Taleem-ul-Quran y en el momento de su fallecimiento se encontraba sirviendo como director de Sadr Anlluman Ahmadía.

Mushtaq Zuhra Sahiba pasó su tiempo con su esposo devoto de por vida de una forma excepcional y nunca hizo peticiones que molestaran a un devoto de por vida. Ella se casó en 1944. Un año más tarde en 1945 se le concedió un hijo y cuando él era de tan solo un mes de edad Chaudhary Zahoor Bajwa Sahib fue enviado a Londres como misionero. Más tarde, en el momento de separación entre India y Pakistán, Bajwa Sahib estaba aquí en Londres mientras que su esposa permaneció allí y soportó un período muy difícil. Luego entre 1951 y 1955 junto a su esposa Zahoor Bajwa Sahib se quedó aquí en Inglaterra. En aquellos días la situación (particularmente financiera) de los misioneros y de la comunidad era tal, que tenían que pasar por tiempos difíciles, pero nunca se quejaban y soportaban la situación sin ninguna queja. Inicialmente vivían en los barrios de Rabwah y más tarde hicieron su hogar en el norte de Dar-us-Sadr donde ella vivió. Como pertenecía a una familia de terratenientes, diferentes personas venían a visitarlos así como estudiantes de Rabwah, parientes locales y también otros, y se quedaban en su casa. Su casa no era particularmente grande, pero siempre había de 15 a 20 personas allí. Sin embargo, ella siempre trataba a sus huéspedes con gran atención.

Su hijo escribe que su día siempre comenzaba con la oración de Tahayyud, luego después de la oración de Fallr era su hábito recitar el Santo Corán en voz alta. Poco después sacaba leche de las vacas y otros animales que ella poseía. Entonces la gente menos acomodada del barrio se reunía para obtener Lassi [una bebida hecha de leche y yogur]. A menudo había una larga cola para el Lassi que ella ofrecía. A pesar de todo esto ella se encargaba de los asuntos del hogar, y sus relaciones sociales eran muy buenas a pesar de todas sus actividades. Además, escribe que sentía un profundo amor por el Sagrado Corán. Estudió el Sagrado Corán así como su traducción con la esposa de Hazrat Jalifatul Masih II (ra), Hazrat Maryam Siddiqa Sahiba. Se  portaba siempre con la gente de una manera educada. Ya he mencionado su honor con los invitados. Mientras vivía en Rabwah no había suficientes fondos para atender a los huéspedes ni había ningún preparativo para los huéspedes, así que aprendió a hornear y horneaba para todos los invitados que venían y se encargaba de todas las disposiciones ella misma.

Haneef Mahmood Sahib, el Naib Nazir Islah-o-Irshad estaba escribiendo una biografía de Chaudhary Zahoor Ahmad Bajwa Sahib así que tenía un contacto regular con ella. El escribe que, a pesar de que provenía de una familia de terratenientes, cuando se casó con un devoto de la vida y vivió con él, ella llevó una vida muy simple. Los sirvientes que normalmente hacían todas las tareas estaban regularmente disponibles en su propia casa, sin embargo, cuando ella vino aquí hizo todo con sus propias manos. Mientras que aquí en Londres ella a menudo narraba lo difícil que era la situación en la que se encontraba. En el invierno ella no tenía el lujo de un calentador, ni siquiera un calentador para calentar su habitación. Si le era disponible el carbón y estaba dentro de su presupuesto hacía todo lo posible. Fueron tiempos difíciles en efecto. Soportó el frío y sólo encendía el calentador por un poco tiempo.

Chaudhary Sahib era también un hombre de principios y llevó una vida muy simple. Haneef Mahmood Sahib escribe que,

“en 1955 Chaudhary Zahoor Bajwa Sahib recibió la orden de regresar de Londres al centro [Rabwah, Pakistán]. En esos días su esposa estaba muy enferma y los médicos aconsejaron reposo completo pero cuando la orden de regreso llegó, Chaudhary Sahib había comenzado a prepararse. La gente le recordó que su esposa estaba enferma y sugirió que pidiera permiso a Hadrat Jalifatul Masih II (rh) para permanecer un poco más de tiempo en Londres. Pero él respondió negativamente y dijo que cuando la orden ha sido emitida entonces es imperativo regresar. Su esposa también comenzó a hacer los preparativos para regresar. Ella no tenía quejas a pesar de su enfermedad y la verdad es que viajar en esos días era difícil.”

Que Al-lah derrame sus bendiciones y misericordia sobre la difunta y eleve su estatus y permita a sus hijos continuar sus buenas acciones. Amin.

El segundo entierro es de Abdu Bakr Sahib de Egipto. Falleció el 12 de junio en la edad de 41 años debido a un ataque de corazón. A Al-lah pertenecemos y a Él volveremos. Él doctor Hatem Hilmi Shafi’i Sahib, el presidente de la Yama’at de Egipto escribe que el fallecido tomó el juramento de lealtad en 2011. Fue profesor de idioma árabe y estudiosos religiosos, pero dejó su trabajo y dedicó su vida para servir a la comunidad. Él nació en el sur de Egipto en una sociedad extremadamente ignorante y prejuiciosa. A pesar de esto valoraba la reconciliación y despreciaba la dureza.

Antes de entrar en la comunidad, los libros de los clérigos actuales le confundían tanto que temía que la religión que enseñó esos conceptos equivocados – es decir, el islam, Dios perdone- es incorrecta en sus enseñanzas y llegaba a esa conclusión mientras escuchaba a los clérigos. Él estaba especialmente asombrado con respecto a la vida de Jesús, la salvación de la cruz y su muerte etc. Tanto es así que un cristiano le recomendó algunos canales cristianos para que, a través de esos programas, llegara a aceptar la creencia de que Jesús poseía tales cualidades que todos los demás seres humanos no tenían. En esta búsqueda también se encontró con MTA. Dios le guió de esta manera.

Al mencionar su propio juramento de lealtad, el difunto mencionó un incidente,

“Yo estaba viendo un programa en el que vi al difunto Mustafa Thabit Sahib. Él estaba mencionando el hecho de que Jesús no murió en la cruz sino que cayó en un desmayo. Luego emigró al este y murió de muerte natural. En ese momento yo estaba sentado reclinado cuando veía la televisión. Cuando oí esto me senté derecho y empecé a escuchar con atención.” (Era el programa de Al-Hiwarul-Mubashar).

Cuando la verdad se hizo clara para mí, grité en voz alta ‘Allahu Akbar! [Dios es grande] ¡La verdad se ha manifestado!”

Él dice:

“Comencé a saltar con alegría y luego Shareef Odeh Sahib anunció un corte en el programa en el que un Qaseedah [un poema en honor al Santo Profeta] escrito por el Mesías Prometido (as) iba a ser recitado.”

La copla recitada fue,

[Texto en árabe]

“Es decir, ciertamente soy de Al-lah el Poderoso, el Más Grande.”

“Al mismo tiempo, se mostraba la imagen del Mesías Prometido (as), entonces hice una pausa en el programa y comencé a concentrarme en el cuadro. Cuando observaba [el cuadro] me di cuenta de que en mi sueño, hace  no mucho tiempo, esa era la cara que vi en la luna. Éstos eran momentos muy hermosos y no puedo expresar mi alegría en palabras. Empecé a ver más programas y 3 días después Al-lah el Todopoderoso aclaró para mí el misterio de la muerte de Jesús, la salvación de la cruz y la migración”.

Después de su promesa de lealtad, el difunto fue expulsado por sus compañeros de trabajo, sus amigos y familiares y todos los que lo conocían lo pusieron en severas dificultades sin embargo, él nunca se alejó de la verdad. Más bien se hizo más fuerte en su fe día a día y continuó recibiendo perseverancia. Hace cuatro años había dejado la enseñanza en la escuela para dedicar su vida a fin de servir a la comunidad.

Era muy humilde, amable, compasivo, bien educado, leal y sumamente obediente. Estaba a cargo de los nuevos conversos en su país. Al-lah el Todopoderoso le concedió paciencia, buenos modales y especialmente la capacidad de conversar y convencer a otros. Estaba absorto en la obediencia de Dios. También tenía un amor ilimitado por el Jalifato. Hace cinco años se casó con una mujer áhmadi. Aparte de su esposa viuda, deja una hija de cuatro años, Zainab y un hijo de dos años, Muhammad. Por la gracia de Al-lah, su hijo es parte del sistema de Waqf-e-Nau. Que Al-lah muestre Su perdón y misericordia sobre el difunto y eleve su estatus. Que Él cuide por completo de su esposa e hijos y les permita continuar sus buenas acciones.