Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas nació en 1835 en Qadian, India. Desde sus primeros años, se dedicó a la oración y al estudio del Sagrado Corán y otras escrituras. Se sentía profundamente apenado al observar la difícil situación del Islam, que estaba siendo atacado desde todas las direcciones. Para defender al Islam y presentar sus enseñanzas en su pureza prístina, escribió más de noventa libros, miles de cartas, y participó en numerosos debates religiosos. Argumentó que el Islam es una fe viva, que puede llevar al hombre a establecer la comunión con Dios y lograr la perfección moral y espiritual.
Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas comenzó a experimentar sueños divinos, visiones y revelaciones a una edad temprana. En 1889 bajo el mandato divino, comenzó a aceptar el juramento de iniciación en la Comunidad musulmana Ahmadía. Las revela- ciones divinas continuaron incrementándose, y Dios le ordenó que anunciara que Él lo había designado como el Reformador de los Últimos Días según lo profetizado por diversas religiones bajo diferentes títulos. Afirmó ser el Mesías Prometido y Mahdi cuyo advenimiento había sido anunciado por el Santo Profeta Muhammadas. La Comunidad Musulmana Ahmadía está estable- cida hoy día en más de doscientos países.
Después de su fallecimiento en 1908, se estableció la institu- ción del Jilafat para su sucesión, de conformidad con las profecías contenidas en el Sagrado Corán y hechas por el Santo Profeta Muhammadsa. Hazrat Mirza Masrur Ahmadaba es el Quinto Sucesor del Mesías Prometidoas y el actual jefe de la Comunidad musulmana Ahmadía.
El Mesías Prometidoas escribió el libro Sitara-e-Qaisarah [La Estrella de la Emperatriz] el 20 de agosto de 1899 y se publicó el 24 de agosto de 1899. En esta breve exposición, el Mesías Prometidoas presenta, desde una nueva perspectiva, las mismas opiniones que se recogen en el libro Tohfa-e-Qaisariyyah [Un regalo para la Reina], que se escribió con motivo del jubileo de diamante de Su Majestad la reina Victoria. En este libro, el Mesías Prometidoas elogia de nuevo al gobierno británico por conceder la paz, la seguridad y la libertad religiosa a todos sus súbitos. A continuación, refuta la falsa doctrina del advenimiento de un Mesías y Mahdi militante, el cual, según algunos, coaccionaría al mundo a aceptar el islam. Además, elimina elegantemente las falsas ideas que rodean al concepto de la Yihad, y explica de forma clara que el islam jamás se ha extendido por la espada y que no se permite en el islam la coacción en asuntos de religión. El Mesías Prometidoas explica magníficamente a continuación cómo el concepto cristiano de la expiación, cuyo resultado lógico es que Jesúsas carga con el peso de la maldición, constituye una deshonra para la personalidad pura y santa de Jesúsas. Finalmente, el Mesías Prometidoas declara ser el Mesías y Mahdi Prometido de los últimos días, esperado por todas las religiones del mundo.
En 2012, con motivo de la auspiciosa celebración del jubileo de diamante de Su Majestad, la reina Isabel II, la Comunidad Musulmana Ahmadía publicó en inglés la traducción de Tohfa- e-Qaisariyyah [Un Regalo para la Reina]. Ahora, Dios Altísimo nos ha permitido publicar la traducción en inglés y castellano de Sitara-e-Qaisarah [La Estrella de la Emperatriz]. La Comunidad Musulmana Ahmadía se estableció en el Reino Unido en 1913 y
tuvo el honor de edificar la primera mezquita en Londres, cono- cida como la mezquita Fazl o la mezquita de Londres. En España nos establecimos en 1946, y construimos la primera mezquita, después de siete siglos, en la localidad de Pedro Abad, Córdoba, inaugurada en el año 1982.
Munir-ud-Din Shams Wakil-ut-Tasnif Adjunto Londres, Reino Unido Abril de 2013
PARA LA ESPLÉNDIDA REINA, SU MAJESTAD, LA EMPERATRIZ DE LA INDIA E INGLATERRA
¡QUE DIOS HAGA QUE SU PROSPERIDAD PERDURE!
En primer lugar, rezo para que Dios Omnipotente bendiga inmensamente la vida de Su Majestad, la Reina de la India, e in- cremente su prosperidad, su rango y su grandeza, y le conceda el deleite de sus ojos protegiendo a su progenie y a sus seres queridos. A continuación, el autor de este escrito, Mirza Ghulam Ahmad de Qadian, que vive en una pequeña aldea del Punjab llamada Qadian, situada a aproximadamente setenta millas de Lahore, en el extremo noreste del distrito de Gurdaspur, expone que, en general, los sentimientos de la mayoría de los habitantes de este país son de amor pertinente y obediencia sincera a Su Majestad
-que perdure su prosperidad-, de acuerdo con sus capacidades individuales de percepción, entendimiento y gratitud. Esto es así debido a las comodidades de las que disfrutan gracias al sentido de justicia igualitaria, benevolencia hacia los súbditos y gestión de la justicia por parte de Su Majestad, la Reina de la India; y también debido a las políticas de paz y planes para el bienestar de sus súbditos de todas las clases sociales, que se han materializado mediante la inversión de millones de rupias; y gracias a su gene- rosidad inconmensurable. Existe la excepción de una minoría de personas que, según creo, viven a escondidas como salvajes. Sin embargo, con el conocimiento y el entendimiento que tengo con respecto a los derechos que corresponden a este noble gobierno, y que ya he explicado en mi libro “Tohfa-e-Qaisariyyah” [Un Regalo para la Reina], me gustaría expresar humildemente que me faltan palabras para describir el grado de sinceridad, amor y fervor de
obediencia que siento por Su Majestad y sus nobles funcionarios. Entusiasmado por este afecto sincero y franco, escribí un libro dirigido a Su Majestad, la emperatriz de la India- que perdure su prosperidad- con motivo de la celebración del “Sexagésimo Jubileo”. Lo titulé “Tohfa-e-Qaisariyyah” [Un Regalo para la Reina], y lo envié como un humilde regalo para Su Majestad. Tenía la certeza de que sería honrado con una respuesta, y que esta constituiría una fuente de enaltecimiento para mí, por encima de mis expectativas. La razón de esta esperanza y certeza estaba basa- da en los elevados valores morales de Su Majestad, la Emperatriz de la India, que son conocidos en todos los países de Oriente; y que, al igual que el reino de Su Majestad no tiene similitud en su extensión y amplitud, tampoco es posible encontrar valores similares en ningún otro lugar.
Sin embargo, estoy muy sorprendido de no haber recibido ni siquiera una palabra real. Mi conciencia no acepta, de ninguna forma, el hecho de que, si mi humilde ofrecimiento, es decir, el libro “Tohfa-e-Qaisariyyah” [Un Regalo para la Reina], se hubiese presentado a Su Majestad, no me hubiera respondido. Ciertamente debe haber otra razón que no esté relacionada con la voluntad, elección y conocimiento de Su Majestad, la Emperatriz de la India, -que su prosperidad perdure-. Por lo tanto, el sentimiento favorable que guardo hacia Su Alteza me ha obligado a llamar su atención hacia este regalo, es decir, “Tohfa-e-Qaisariyyah” [Un Regalo para la Reina] para que yo pueda disfrutar de algunas palabras de aprobación real. Esta es la intención de la entrega de este escrito. Con este propósito me aventuro a entregar unas palabras a Su Majestad, la Honorable Emperatriz de la India, -que su prosperidad perdure-. Pertenezco a una familia noble mogol del Punyab, anterior al reino sij; mis ancestros gobernaban un estado independiente. Mi bisabuelo
Mirza Gul Muhammad era una persona tan sabia, sagaz, valiente y virtuosa, y poseía tales cualidades para el gobierno que, cuando se debilitó el reinado de los reyes Chughta’i de Delhi, a causa de su incapacidad, decadencia, indolencia y falta de determinación, algunos cortesanos tomaron medidas para que él ascendiera al trono. Poseía todas las cualidades relacionadas con la inteligencia y la benevolencia hacia sus súbditos, y además, pertenecía a una familia real. Sin embargo, como el destino y el gobierno de los reyes de Delhi estaba en decadencia, esta propuesta no recibió un apoyo generalizado. Se cometieron muchas atrocidades en contra nuestra durante el reinado de los Sijs, y nuestros ancestros fueron expulsados de todas aldeas del Estado. No se buscó en ningún momento mantener la paz. Todo nuestro Estado fue reducido al polvo antes de que los británicos pudieran intervenir, y solo sobrevivieron cinco aldeas. Mi padre, el difunto Mirza Ghulam Murtada, que tuvo que soportar muchas desgracias durante el reinado de los sijs, esperaba ansiosamente la llegada del gobierno británico, igual que una persona sedienta busca ansiosamente agua. Cuando el gobierno británico asumió el control de este país, se sintió tan deleitado por esta bendición, -el establecimiento del gobierno británico-, que parecía que hubiese descubierto el cofre del tesoro. Era un gran simpatizante y devoto del gobierno britá- nico. Por esta razón proporcionó cincuenta caballos de montar, como ayuda al gobierno británico durante la rebelión de 1857. Incluso después, siempre permaneció atento a la hora de prestar su ayuda al gobierno en el caso de lo necesitara. Si la rebelión de 1857 hubiese persistido, estaba dispuesto a proporcionar la ayuda adicional de cien hombres de caballería. En resumen, así es como vivió. Tras su fallecimiento, este humilde siervo se alejó por completo de los asuntos materiales y se dedicó al servició de Dios el Altísimo.
El servicio que estoy prestando para apoyar al gobierno británi- co consiste en que he organizado la publicación de unos cincuenta mil libros, diarios y carteles, que se han distribuido por todo el país, así como en otros países islámicos. Estas publicaciones versan sobre el argumento de que el gobierno británico desea el bien para nosotros, los musulmanes; y que por lo tanto, es deber de cada musulmán obedecer sinceramente a este gobierno, y mostrar una gratitud sincera por su buena fortuna, y continuar suplicando por ello. He escrito estos libros en diferentes idiomas, en concreto, en urdu, persa y árabe; y los he distribuido por el mundo musulmán, hasta tal punto de que se han publicado ampliamente incluso en La Meca y Medina, las dos ciudades santas del islam. Además, se han distribuido, tanto como ha sido posible, en Constantinopla, la capital del imperio bizantino; en Siria, Egipto, Kabul y otras ciudades de Afganistán. Como resultado, cientos de miles de personas han abandonado las falsas doctrinas acerca de la Yihad, que se habían enraizado en sus corazones debido a las enseñanzas de los muláhs ignorantes.
Me enorgullezco del hecho de que ningún otro musulmán en la India británica haya sido capaz de igualar este servicio que yo he podido ofrecer. Tampoco considero que este servicio que he ofrecido durante veintidós años sea un favor hacia este gobierno benévolo, porque reconozco que, con la llegada de este gobierno, nosotros y nuestros ancestros hemos sido liberados de un horno de hierro ardiente. Es por esta razón que, junto con todos mis seres queridos, alzo mis manos y suplico: ¡Oh Dios, protege a esta augusta Emperatriz de la India -que su soberanía perdure-, para que nos reine durante un largo tiempo; que la sombra de Tu socorro divino la proteja en cada paso, y prolongue los días de su prosperidad.
Estas fueron las circunstancias, servicios y súplicas que describí en la anterior entrega de “Tohfa-e-Qaisariyyah” [Un Regalo para la Reina] que se envió a Su Majestad, la Emperatriz de la India. A la vista de las innumerables cualidades morales de Su Majestad, cada día mantuve la esperanza de recibir una respuesta, y continúo manteniéndola. Creo que es imposible que, si verdaderamente se hubiera entregado a Su Majestad la Emperatriz de la India, -que su prosperidad perdure- el regalo humilde de un bienqueriente como yo: [un libro] escrito con inmensa sinceridad, desde lo más profundo de mi corazón, no hubiera quedado sin respuesta. Al contrario, ciertamente la habría recibido; ciertamente que la habría recibido. Por lo tanto, me veo obligado a escribir este escrito como recordatorio, debido a la inmensa confianza que tengo en las cualidades morales de la Emperatriz de la India. Esta entrega no es una simple composición escrita con la plu- ma; sino que mi corazón ha obligado a mi mano a escribir esta carta de buena voluntad con la fuerza de la certeza. Rezo para que Dios el Altísimo haga que esta carta llegue a Su Majestad, la emperatriz de la India -que su prosperidad perdure-, en un estado de paz, seguridad y alegría. Además, que Él inspire el corazón de Su Majestad para que reconozca con su percepción pura, el verdadero afecto y sinceridad que mantengo en mi corazón por la Venerada Reina, y que ella, en virtud de su benevolencia, me corresponda con una respuesta amable. También he sido elegido para transmitir las buenas noticias a Su Majestad, la magnífica Emperatriz de la India, de que, al igual que en la tierra y por medios materiales, Dios el Altísimo, con Su infinita misericordia y sabiduría perfecta, ha establecido el gobierno de Su Majestad en este país y en el extranjero, para llenar el mundo de justicia y paz; de forma similar y desde lo oculto, Él ha ordenado en los Cielos establecer un sistema espiritual en su reino auspicioso, para que
los objetivos sinceros de nuestra augusta Reina, la Emperatriz de la India, puedan llevarse a cabo y reciban el apoyo necesario; es decir, la promoción de la justicia, la paz y el bienestar de la hu- manidad, la erradicación del desorden, la reforma de los valores morales y la eliminación de los procederes bárbaros. Esto nutrirá con agua celestial el jardín de la paz, la seguridad y el bienestar que desea cultivar. De acuerdo con Su promesa eterna respecto al advenimiento del Mesías Prometido, Él me ha enviado desde el Cielo para que, con el espíritu de aquel hombre de Dios que nació en Belén y creció en Nazaret, pueda dedicarme a ayudar a que se cumplan los objetivos benditos de Su Majestad. Él me ha ungido con innumerables bendiciones, y me ha elegido como Su Mesías para que, desde el Cielo, Él mismo pueda apoyar a Su Majestad en sus ambiciones puras. Oh, Emperatriz Bendita, que Dios le proteja y alegre nuestros corazones con su larga vida, prosperidad y éxito. El advenimiento del Mesías Prometido en su reino, que está lleno de la luz de la sinceridad, es un testimonio de Dios de que supera a todos los demás monarcas en su amor por la paz, el buen gobierno, la compasión hacia sus súbditos y en justicia e igualdad. Tanto los musulmanes como los cristianos creen en el próximo advenimiento del Mesías Prometido. Sin embargo, afirman que aparecerá en una época y momento en el que el lobo y la oveja comerán juntos, y en la que los niños jugarán con las serpientes. Por tanto, oh augusta Emperatriz, esto se refiere a su época. Aquel que tiene ojos lo podrá ver y aquel que está libre de prejuicios lo podrá comprender. Majestad, solo en su reino se ha reunido a las bestias y a las aves dóciles en un único lugar. Las personas honestas, que son como niños, interactúan con serpien- tes maliciosas y no sienten temor bajo su protección pacífica. ¿En qué otro reino más tranquilo podría llegar el Mesías Prometido? Oh, augusta Emperatriz, sus ambiciones puras atraen el socorro
divino y, debido al magnetismo de sus buenas intenciones, los Cielos continúan inclinándose hacia la tierra con misericordia. Por lo tanto, no hay otro reino, aparte del suyo, que sea apropiado para el advenimiento del Mesías Prometido. Por lo tanto, Dios ha enviado una luz de los cielos durante su época luminosa, porque la luz atrae a la luz, a la vez que la oscuridad atrae a la oscuridad. Oh augusta y honorable Reina de la época, existen claras indicaciones sobre su reino pacífico en los libros que alu- den al advenimiento del Mesías Prometido. Además, era esencial que el Mesías Prometido apareciera en el mundo igual que vino Iliya [el Profeta Elías] como manifestación de Yuhanna [ Juan el Bautista]; es decir, que, en su esencia y disposición, Yuhanna se convirtió en Iliya a los ojos de Dios. Lo mismo ha ocurrido aquí: una persona ha recibido la esencia y la disposición de Isa [ Jesús] (la paz sea con él) en su era bendita. Esta es la razón por la que se le reconoce como el Mesías. Su advenimiento era seguro, porque no es posible que las anteriores escrituras sagradas de Dios sean falsas. Su Majestad, oh orgullo de todos sus súbditos, desde el principio de los tiempos, es la práctica de Dios, que cuando el soberano de la época tiene buenas intenciones y desea el bienestar de sus súbditos, y, de acuerdo con su poderío, instaura un sistema para la paz y la bondad social, y su corazón siente empatía hacia los cambios piadosos en la sociedad, entonces la misericordia divina se siente pletórica por él en los Cielos, y una persona espiritual se envía a la tierra de acuerdo con la fuerza y el deseo [del soberano]. El nacimiento de un reformador tan perfecto se produce gracias a las intenciones puras, el valor, y la simpatía universal de ese gobernador justo. Esto tiene lugar cuando un gobernador justo nace como un salvador terrenal, y, gracias a su valor y simpatía extraordinarios por la humanidad, demanda naturalmente un sal- vador celestial. Esto ese lo que sucedió en la época del Mesías (la
paz sea con él), porque el Cesar, el emperador romano de aquella época era una buena persona, y era contrario a que se propagara la crueldad en la tierra. Además, buscó el bienestar y la salvación de la gente. Fue entonces cuando el Dios de los Cielos hizo surgir una luna brillante en la tierra de Nazaret: Isa [ Jesús], el Mesías; para que, al igual que Nazaret significa verdor, frescura y vegetación en hebreo, lo mismo pudiera ser inculcado en los corazones de la gentes. Oh, nuestra querida Emperatriz de la India, que Dios le conceda una larga vida. Su buena voluntad y simpatía sincera por sus súbditos no es menor que la del Cesar de Roma. De hecho, nos vemos obligados a declarar que es mucho mayor, porque hay una gran multitud de súbditos pobres bajo su reinado, a los cuales Su Majestad desea mostrar compasión. La forma en la que desea el beneficio de sus humildes súbditos en todos los aspectos, y la manera en la que ha mostrado ejemplos de filantropía y benevo- lencia hacia ellos, son cualidades y bendiciones tan excelentes que no se han percibido en ninguno de los anteriores monarcas.
Por lo tanto, sus obras que se hallan repletas de bondad y be- neficencia requieren, sobre todo, que, al igual que Su Majestad muestra compasión por la salvación, el bienestar y el confort de sus súbditos, y con ese propósito promueve iniciativas en beneficio de ellos, también le ayude Dios desde el Cielo. Por eso, este Mesías Prometido que ha venido al mundo no es sino uno de los resultados de su bendita persona, sus intenciones sinceras y su simpatía veraz. Durante su reinado, Dios se ha acordado de las personas afligidas del mundo, y ha enviado a Su Mesías del Cielo. Él nació en su reino y en su imperio para que pueda servir de testimonio al mundo de que la dispensación de la justicia en su dominio ha atraído la dispensación de la justicia divina hacia sí. La gracia que ha dispensado, ha inducido a la dispensa de la gracia desde el Cielo. Puesto que la llegada de este Mesías sirve
como juicio definitivo para que el mundo distinga la verdad de la falsedad, es por lo que al Mesías Prometido se le conoce como Hakam [árbitro]. Al igual que Nazaret hace alusión a una época de frescura y verdor, la aldea de este Mesías se denomina Islampur Qadi Mallhi. De esta manera, la palabra ‘Qadi’ [juez] hace re- ferencia al último árbitro de Dios, a través del cual los elegidos de Dios recibirán las buenas nuevas de la gracia eterna. Además, también indica sutilmente el nombre del Mesías Prometido que es Hakam [árbitro]. Esta aldea fue nombrada Islampur Qadi Mallhi en la época del Rey Babar, cuando se concedieron a mis ancestros una gran extensión de tierras en la región de Mallh para que gobernaran. Gradualmente, este reinado se convirtió en un estado autónomo, y debido al uso común, la palabra “Qadhi” cambió a “Qadi” y finalmente a Qadian.
Por lo tanto, los términos Nazaret e Islampur Qadi tienen un significado especial. El primero alude al frescor espiritual, y el segundo a un arbitraje espiritual, que es la tarea designada al Mesías Prometido. Su Majestad, Emperatriz de la India -que Dios bendiga su vida con honor y felicidad-: ¡Cuan bendito es su reino! La mano de Dios apoya sus objetivos desde el Cielo. Los ángeles embellecen los caminos de su benevolencia hacia sus súbditos y su buena intención. El vapor exquisito de su justicia asciende como las nubes, convirtiendo al país entero en la envidia de la primavera. Mezquino es aquel que no valora su reino y desdichada la persona que no se siente agradecida por sus favores. Debido a que, ciertamente, nuestros corazones son afines, no necesito emplear la oratoria para expresar el afecto sincero que siento por usted, y el amor y la elevada estima que le tengo en mi corazón. Oramos continuamente por usted, como el agua que fluye en un río. No somos súbditos suyos forzados por la presión política. Al contrario, nuestros corazones se sienten atraídos
hacia usted gracias a sus innumerables cualidades. ¡Oh, próspera Reina de la India!- bendita sea su grandeza y su renombre- Dios cuida del país en el que gobierna. La mano de la misericordia de Dios descansa sobre los súbditos que usted protege. Conmovido por sus intenciones puras, Dios me ha enviado para que pueda establecer de nuevo el camino de la virtud, la moralidad pura y la reconciliación.
Su Majestad, Emperatriz de la India: Dios Altísimo me ha informado que existe una deficiencia tanto en los musulmanes como en los cristianos, que les ha distanciado de la verdadera vida espiritual. Esta falta no permite que encuentren la unión. Al con- trario, crea en ambos la discordia mutua. La falta consiste en que los musulmanes defienden dos puntos de vista extremadamente peligrosos y completamente erróneos. Consideran que la Yihad de la espada por la causa de la religión es un pilar de su fe, y esta obsesión los lleva a creer que realizan una obra muy buena si ase- sinan a una persona inocente. Esta creencia ha sido corregida en gran medida entre la mayoría de los musulmanes de la India bri- tánica, y mis esfuerzos durante los últimos veintidós o veintitrés años han limpiado los corazones de miles de musulmanes. Sin embargo, no hay duda de que en algunos países extranjeros este pensamiento sigue presente. Es como si estas personas creyeran que la violencia y la coacción son parte del núcleo y la esencia del islam. Sin embargo, este punto de vista es completamente falso. El Corán ordena claramente que no debe alzarse la espada para promover el islam, y que las cualidades innatas de la religión deben presentarse de manera que los demás se sientan atraídos por los ejemplos de conducta piadosa. No piense que en la primera época del islam se ordenó el uso de la espada; porque la espada nunca se empuñó para promover la religión. Al contrario, solo se blandió en defensa propia, para protegerse de los ataques del enemigo, o
para establecer la paz. La imposición de la fe nunca fue el obje- tivo. Es una pena que esta falta aún exista entre los musulmanes malvados. He distribuido más de cincuenta mil libritos, libros detallados y folletos por todo el país y por el extranjero para que se reformen. Tengo la esperanza de que pronto llegará una época en la cual los musulmanes queden liberados de esta mancha.
El otro error que existe entre la población musulmana es que esperan la llegada de un Mesías y Mahdi militante que suponen que llenará el mundo de sangre. Esta noción es absolutamente falsa. Está escrito en nuestros libros auténticos que el Mesías Prometido no combatirá en guerras ni alzará la espada. Al con- trario, poseerá, en todos los aspectos, la esencia y el carácter de Isa [ Jesús], la paz sea con él. Estará tan impregnado de su naturaleza que parecerá que fuese él. Estos dos errores están presentes en los musulmanes de hoy, y, a causa de ellas, la mayoría siente rencor hacia otras naciones. Sin embargo, Dios me ha enviado para que pueda erradicar estos errores. El título de Qadi o Hakam, que se me ha conferido es para que pueda emitir un veredicto en este sentido.
En semejanza a ellos, hay un error que también prevalece entre los cristianos y que consiste en que -Dios nos perdone- conside- ran que la palabra “maldición” puede ser aplicada a alguien tan santo y venerado como el Mesías, que ha sido denominado “Luz” en los Santos Evangelios. No comprenden que la’n [maldecir] y la’nat [maldición] es una palabra análoga en hebreo y árabe, que significa que el corazón de la persona maldita es rebelde y está absolutamente distante y separado de Dios; y que se vuelve tan corrupto e impuro como el cuerpo que se deshace y se descompo- ne por la lepra. Los expertos en árabe y en hebreo están de acuerdo con que solo se puede denominar a alguien como mal’un o la’nti [es decir, maldito] cuando su corazón escinde todos los lazos de
amor, comprensión y obediencia a Dios y se subordina a Satanás. Hasta tal punto, que parece que fuese de su misma progenie. Dios se siente disgustado con él, y él se siente harto de Dios; Dios se convierte en su enemigo, y él se convierte en el enemigo de Dios; esta es la razón por la que la’in [es decir, maldito] es un término utilizado para describir a Satanás. Por lo tanto, sugerir un nombre así para el Mesías, la paz sea con él, y forjar un tipo de similitud entre su corazón puro y luminoso y -Dios nos perdone- el cora- zón oscuro de Satanás; y asumir de la persona que, según ellos [es decir, de los cristianos], proviene de Dios, y es la personificación de la luz; y es alguien del Cielo; puerta del conocimiento; camino de la compresión divina, y heredero de Dios; asumir que -Dios nos perdone- es un maldito; o que, en otras palabras, es alguien rechazado por Dios; que se ha convertido en enemigo de Dios; que su corazón se ha oscurecido; que se ha alejado de Dios; que es incapaz de percibir el entendimiento divino; que se ha conver- tido en heredero de Satanás y merecedor de un término que es característico de Satanás, que de por sí significa “el maldito”, es una creencia de tal calibre que, cuando se escucha, el corazón se derrumba y el cuerpo tiembla. ¿Acaso el corazón del Mesías de Dios se volvió tan hostil hacia Dios como el corazón de Satanás?
¿Acaso el Santo Mesías de Dios tuvo que afrontar un periodo en el que se sintió tan disgustado con Dios que se convirtió en ene- migo de Dios? Este es un grave error y una gran falta de respeto que podría provocar que el Cielo casi estallara en pedazos.
En resumen, la creencia de los musulmanes acerca de la Yihad muestra una animadversión hacia la humanidad, mientras que la doctrina de los cristianos muestra una mala voluntad hacia el propio Dios. Si fuese posible que la oscuridad existiera donde hay luz, entonces también sería posible que -Dios nos perdone- en algún momento dado, se permitiera que la maldición letal
entrara en el corazón del Mesías. Si la salvación de la humanidad depende de este nivel de falta de respeto, entonces es mejor que nadie obtenga la salvación. Porque es mejor que mueran todos los pecadores antes que declarar que una persona tan brillante y gloriosa como el Mesías fue aquel que cayó en la oscuridad de la ignorancia y la maldición, y en el foso de la enemistad contra Dios. Por lo tanto, estoy realizando esfuerzos para engendrar una reforma tanto en las creencias de los musulmanes como en ésta doctrina de los cristianos. Estoy agradecido a Dios Altísimo por haberme concedido el éxito en ambos objetivos. Debido a que he recibido el apoyo de señales y milagros divinos, convencer a los musulmanes no ha resultado muy difícil. Tras ser testigos de signos extraordinarios y maravillosos de Dios, miles de musulma- nes me han aceptado. Han abandonado las peligrosas doctrinas que mantenían en sus corazones y [aquellos que se han unido a] mi comunidad se han convertido en personas sinceras que desean lo mejor para este gobierno. Me siento muy complacido porque su ferviente obediencia es del nivel más elevado de la India Británica. Para despejar este error de los cristianos, Dios me ha ayudado de tal manera, que no tengo palabras para expresar mi gratitud. En otras palabras, se ha demostrado a través de muchas pruebas concluyentes y una argumentación sólida, que el Mesías, la paz sea con él, no murió en la Cruz. Al contrario, Dios salvó de la Cruz a este Profeta inocente. Por la gracia de Dios Altísimo, fue sepultado vivo y no muerto, en un estado de inconsciencia . Luego salió con vida de la tumba, conforme a su declaración recogida en los Evangelios de que su condición sería similar a la del profeta Yunus [ Jonás]. Sus palabras en los Evangelios dicen que mostraría el milagro del Profeta Jonás. Por lo tanto, mostró el milagro de entrar vivo en la tumba y salir de ella con vida. Estos son los he- chos que recogen los Evangelios. Además de esto, hemos recibido
la buena noticia de que se ha determinado, a través de argumentos categóricos, que la tumba de Isa [ Jesús], la paz sea con él, se en- cuentra en Srinagar, Cachemira. Se ha demostrado que huyó de la tierra de los judíos y llegó a Afganistán a través de Nasibain. Durante un periodo de tiempo se asentó en Koh-e-Nu’man, y luego se estableció en Cachemira. Vivió hasta una edad de 120 años, y falleció en Srinagar. Su tumba se encuentra en Khanyar Quarter, Srinagar. He escrito un libro titulado “Masih Hindustan Mein” [ Jesús en la India] sobre este tema. Este es un gran triunfo que se me ha concedido, y sé que, tarde o temprano, el resultado será que las dos estimadas naciones: los musulmanes y los cristia- nos, que han estado separados durante mucho tiempo, volverán a ser amigos cercanos. Abandonarán las disputas y se unirán con amor y amistad. Siguiendo el decreto divino, nuestro gobierno británico también se ha sentido atraído hacia la concordia entre las naciones, como es evidente de las diversas cláusulas de la “ley de sedición”. Hay un secreto subyacente consistente en que lo que tiene lugar en el Cielo y es decretado por Dios Altísimo, se com- plementa con pensamientos similares que también comienzan a desarrollarse en el corazón de los gobernantes del mundo. Por lo tanto, debido a la buena voluntad de Su Majestad, Dios Altísimo ha creado los medios a través de los cuales puede forjarse esta unidad entre las dos naciones conocidas como cristiana y musul- mana, para que, en lo sucesivo, no se consideren como separadas.
De ahora en adelante, por tanto, ninguna persona razonable creerá respecto al Mesías, la paz sea con él, que -Dios nos per- done- en algún momento su corazón quedó impregnado de una maldición venenosa, porque la maldición es la consecuencia de la crucifixión. Como tal, su crucifixión no queda demostrada. Al contrario, lo que se demuestra es que, por virtud de las bendicio- nes de sus oraciones ofrecidas durante la noche en el Jardín [de
Getsemaní]; y, de acuerdo con la voluntad del ángel que apareció1 en el sueño a la mujer de Poncio Pilatos recomendando que salvará al Mesías, la paz sea con él; y por la similitud ofrecida por el pro- pio Mesías respecto al Profeta Yunus [ Jonás] que sobrevivió en el vientre de la ballena durante tres días como ejemplo de su propio desenlace, Dios Altísimo le salvó de la cruz y de su consecuencia, es decir, de la “maldición”. Dios escuchó su súplica angustiada de “Eli Eli lama sabachthani”2. Esta es una prueba clara que hace que cualquier buscador de la verdad salte de alegría. Sin duda, el fruto de las bendiciones de Su Majestad, la Emperatriz de la India, es que se haya limpiado la reputación del Mesías, la paz sea con él, de las calumnias improcedentes que se vienen profiriendo desde hace mil novecientos años.
No considero apropiado prolongar más este humilde escrito. Soy consciente de que no he sido capaz de transmitir comple- tamente el nivel de entusiasmo que mantengo en mi corazón a la hora de presentar mi sinceridad, lealtad y agradecimiento a la Emperatriz de la India -que su soberanía perdure-. Desamparado, finalizo con la súplica de que Al’lah el Altísimo, el Dueño del Cielo y de la tierra, y Aquel que concede amplias recompensas por las buenas acciones, otorgue una gran recompensa divina a esta benefactora, la Emperatriz de la India -que su soberanía
1 No es de ninguna manera aceptable, y la conciencia de cualquier persona instruida no aceptaría que, a la vez que Dios Altísimo hubiera decidido firmemente crucificar al Mesías, Su ángel buscara ansiosamente la manera de liberarle -en un momento infundiendo el amor por el Mesías en el corazón de Poncio Pilatos, haciendo que dijera que no percibía ningún pecado en Cristo, y en otro momento apareciéndose en sueños a la mujer de Poncio Pilatos diciendo que si Jesucristo fuese crucificado, ella caería en la desgracia-. Ciertamente es extraño que un ángel se muestre en desacuerdo con Dios.
2 La traducción es: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandona- do?”
perdure-. Que la gracia que le sea conferida no solo se limite a este mundo, sino que además se le conceda una prosperidad verdadera y eterna también en el Más Allá. Que Dios le otorgue felicidad, y le proporcione los medios a través de los cuales reciba una felici- dad eterna. Que Él ordene a Sus ángeles iluminar el corazón de la bendita Reina, que es sumamente misericordiosa con la humani- dad, con una revelación que descienda inmediatamente sobre el corazón, como un rayo, y lo ilumine por completo, produciendo un cambio extraordinario. Oh Señor, que nuestra Emperatriz de la India sea siempre feliz en todos los aspectos, y que Tu poder le atraiga hacia Tu luz eterna, y que entre en el [refugio] de la tranquilidad eterna, ya que no hay nada que esté más allá de Tu poder. Digamos todos: ¡Amin!
Presentado por un humilde servidor,
Mirza Ghulam Ahmad Qadian, District Gurdaspur El Punyab
20 de agosto de 1899
Se debe tener en consideración que, en esta traducción, las palabras en paréntesis () son las palabras del Mesías Prometidoas. Si se añaden palabras o frases aclaratorias por parte del traductor con el propósito de dilucidar algo, estas aparecen entre corchetes []. Las notas a pie de página de los editores se marcan como [editor]. Todas las referencias, a menos que se especifiquen, son del Sagrado Corán. Las referencias de la Biblia pertenecen a la versión de King James.
Se han utilizado las siguientes abreviaciones. Se requiere que los lectores reciten los saludos al completo cuando lean el libro:
sa Sal-Lalaho ‘Alaihi wa Sal-lam, que significa ‘Que la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él’ se escribe tras el nombre del Santo Profeta Muhammadsa.
as ‘Alaihis-Salam, que significa ‘Que la paz sea con él/ellos’ se escribe tras los nombres de otros profetas que no sean el Santo Profeta Muhammadsa.
ra Raziya-Al’laho ‘anho/’anha/’anhum, que significa ‘Que Al’lah esté complacido con él/ellos’ se escribe tras los nombres de los Compañeros del Santo Profeta Muhammadsa o del Mesías Prometidoas.
aba ayyadahul-lahu Ta’ala binasrihil ‘Aziz, que significa ‘que Al’lah el Altísimo le ayude con Su poderoso respaldo’ se escribe tras el nombre del actual líder de la Comunidad Musulmana Ahamdía, Hazrat Mirza Masrur Ahmad, el Quinto Jalifaaba.
Para beneficio de los lectores, se explican abajo algunos térmi- nos islámicos.
Ahmadía, Comunidad Musulmana. Comunidad de musul- manes que han aceptado la afirmación de Hazrat Mirza Ghulam Ahmad de Qadian de ser el Mesías Prometidoas. La Comunidad fue establecida por el Mesías Prometidoas en 1889, y ahora está bajo el liderazgo de su quinto Jalifa, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (que Al’lah lo fortalezca). La Comunidad también se conoce como Yama’at Ahmadía. A un miembro de la Comunidad se le denomina áhmadi musulmán o áhmadi.
Al’lah. Al’lah es el nombre personal de Dios en el Islam. Para mos- trarle la debida reverencia, los musulmanes a menudo añaden Ta’ala, el Altísimo, cuando expresan Su Santo nombre.
Amin. Que Dios así lo haga [amén].
El Mesías Prometidoas. Este término se refiere al fundador de la Comunidad Musulmana Ahmadía, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad de Qadian. Él afirmó que había sido enviado por Al’lah de acuerdo con las profecías del Santo Profetasaw respecto del advenimiento, en los últimos días, de un Mahdi (el Guiado) y Mesías.
Hazrat. Término de respeto usado para una persona de piedad y virtud establecida.
Hazur. Su Señoría / Su Santidad.
Imam Mahdi. Título que significa “el líder guiado”, otorgado al Reformador de los Últimos Días profetizado por el Santo Profeta Muhammadsa;
Jihad. El significado literal de esta palabra es “esfuerzo”. El térmi- no se emplea para significar auto-purificación así como para las guerras religiosas en algunos casos.
Muhammadsa.- El Fundador del Islam. Ver Santo Profetasa
Maulana o Maulavi. Un clérigo religioso musulmán.
Sagrado Corán. El libro enviado por Al’lah para la guía de toda la humanidad. Fue revelado al Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con Él), a lo largo de un período de veintitrés años.
Santo Profetasaw. Término usado exclusivamente para Hazrat Muhammad, el Santo Profeta del Islam (la paz y las bendi- ciones de Al’lah sean con él).
Surah. Un capítulo del Sagrado Corán.
Valores monetarios. El librito utiliza rupias, anna y paisa. La rupia era la principal unidad monetaria de la India, anna es 1⁄16 de una rupia y paisa es 1⁄4 de una anna.
