El Advenimiento del Mesías prometido
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Sobre el Autor

 

Nacido en 1835 en Qadián (India), Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, el Mesías y Mahdi Prometido, dedicó su vida al estudio del Sagrado Corán, a la oración y a la devoción. Al observar que el islam era blanco de ataques indecentes desde todas las direcciones, que la suerte de los musulmanes se hallaba en decadencia, y que la fe cedía ante la duda y la superficialidad de la religión, emprendió la tarea de defender y divulgar el islam. En su vasta colección de escritos (incluyendo su obra trascendental Brahin-e-Ahmadiyya), conferencias, discursos y debates religiosos, argumentó que el islam era una fe viva, y que era la única fe mediante la cual el hombre puede ponerse en contacto con su Creador y lograr la comunión con Él; que las enseñanzas contenidas en el Sagrado Corán y la ley promulgada por el islam fueron diseñadas para llevar al hombre a la perfección moral, intelectual y espiritual. Anunció que Dios le había elegido como el Mesías y Mahdi, conforme a lo mencio- nado en las profecías de la Biblia, del Sagrado Corán y los Hadiz. En 1889 empezó a aceptar el juramento de adhesión a su Comunidad, la cual se encuentra establecida actualmente en 220 países. Sus ochenta libros están escritos, en su mayoría, en lengua urdu, aunque algunos de ellos se hallan escritos en árabe y persa.

Tras el fallecimiento del Mesías Prometido, la paz sea sobre él, en 1908, se estableció la institución del Jilafat (sucesión) para continuar su misión, en cumplimiento de las profecías contenidas en el Sagrado Corán y hechas por el Santo Profeta Muhammad -que la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él-. Hazrat Mirza Masrur Ahmad, -que Al’lah le ayude-, es el Quinto sucesor del Mesías prometido, que la paz sea con él, y el líder actual de la Comunidad Musulmana Ahmadía.

Hazrat Mirza Ghulam Ahmad de Qadián

El Mesías Prometido y Mahdi

(que la paz sea con él)

 

Nota del editor

 Las palabras del texto entre paréntesis () y entre guiones largos – son palabras del Mesías Prometido, que la paz sea con él, y si se añade alguna palabra o frase aclaratoria por parte del traductor con el propósito de clarificarla, se pone entre corchetes [].

Las referencias al Sagrado Corán contienen el nombre del Surah [ca- pítulo] seguido del propio capítulo y referencia del versículo; por ejem- plo, Surah Al-Yumu’ah, 62:4, y se considera que Bismillahir-Rahmanir- Rahim [En el nombre de Al’lah el Clemente el Misericordioso] es el primer versículo en cada capítulo en que aparece.

El nombre de Muhammad, el Santo Profeta del islam, aparece se- guido del símbolo sa, que es la abreviatura de la salutación Sal’lal’lahu Alayhi Wa Sal’lam (que la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él). Los nombres de otros profetas y mensajeros van seguidos del símbolo as, que es una abreviatura de Alayhis-Salam (que la paz sea con él). Por lo general, los saludos no aparecen escritos en su totalidad; no obstante, deben ser entendidos como si se repitieran completamente en cada caso.

El presente librito es un discurso de Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, que la paz sea con él, extraído y publicado de la revista Al-Hakam (del 17 de febrero de 1906 al 17 de junio de 1906). En ciertas partes se reproducen notas a pie de página de la revista Badr (del 26 de enero de 1906 al 23 de febrero de 1906).

Anteriormente, este discurso también fue publicado en lengua urdu con el título Ahmadi Aor Gheyr Ahmadi Me Kya Farq He, es decir, cuál es la diferencia entre un áhmadi y un no-áhmadi. Sin embargo, siguien- do la orientación de Hazrat Jalifatul-Masih V [que Al’lah le ayude], se publica ahora bajo el título: “el Advenimiento del Mesías Prometido”.

Editor.

Nota del editor de Al-Hakam

Este es un discurso de Su Santidad, Signo de Dios, el Mesías Prometido, que la paz sea con él, pronunciado en la mezquita Aqsa después de las oraciones de Zuhr y Asr el 27 de diciembre de 1905.1

  • Mezquita Aqsa de Qadián, India [Editor]

En la mañana del 26 de diciembre de 1905 se celebró una importante reunión en el salón principal de la nueva casa de huéspedes, con el fin de deliberar sobre la cuestión relativa a la reforma de la Madrassa Talim- ul-Islam. Muchas personas disertaron sobre variados aspectos… En el transcurso de los debates, una persona declaró:2

  • Palabra(s) omitida(s) debido a un error de transcripción. [Editor]

“Por lo que sé, la única diferencia entre la Comunidad del Mesías Prometido, que la paz sea con él, y los demás musulmanes, es que estos últimos creen que el Mesías, hijo de María, ha ascendido al cielo vivo, y nosotros creemos que ha fallecido.” Excepto esto, no hay otro asunto que sea, en principio, objeto de controversia entre nosotros y ellos.

Dado que este planteamiento no representaba plenamente el funda- mento de la creación de la Comunidad, sino que más bien provocaba dudas y confusión, era esencial que el Mesías Prometido aclarara esta idea. Como no tuvo tiempo suficiente en esa ocasión, pensó que era apropiado pronunciar un discurso sobre el verdadero propósito de su advenimiento después de las oraciones de Zuhr y Asr el 27 de diciembre. Aunque el Mesías Prometido estaba enfermo, dio el siguiente discurso mediante la gracia y misericordia de Dios Altísimo.

Editor.

El advenimiento del Mesías Prometido y el propósito de la creación de la Comunidad Musulmana Ahmadía.

Desafortunadamente, en este momento no me encuentro bien, y no puedo hablar durante un tiempo prolongado. Sin embargo, debido a que se trata de un asunto de importancia, considero esencial decir unas palabras. Ayer oí a alguien decir que la única diferencia entre nosotros y los musulmanes que se nos oponen es la que atañe a la vida y la muerte del Mesías, que la paz sea con él, y que por lo demás, somos uno y lo mismo. Se afirma además que, en lo que respecta a la práctica de nuestros oponentes, ellos tam- bién hacen lo correcto. Es decir, que tanto sus oraciones, como el ayuno y otras costumbres, son las propias de los musulmanes, por lo que siguen todos los mandatos del islam. El único error que se deslizó en ellos era el relacionado con la muerte de Jesús, que la paz sea con él, y para eliminar este error, Dios Altísimo estableció esta Comunidad.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que este punto de vista es incorrecto. Si bien es cierto que es un error muy extendido.

Si alguien presupone entre los musulmanes que el propósito de mi advenimiento al mundo es solamente rectificar este error, y que no existe ninguna otra falta entre los musulmanes que requiera una reforma, al entender que están en el camino correcto, entonces tal noción es falsa. En mi opinión, la creencia relacionada con la muerte o la vida del Mesías no es lo suficiente- mente importante como para que Dios Altísimo haya establecido una Comunidad tan significada, y haya enviado al mundo a un individuo en particular para poner de manifiesto Su magnífica gloria en un momento en que la oscuridad ha envuelto al mundo, y la tierra se ha vuelto maldita. El error con respecto a la vida de Jesús, que la paz sea con él, no ha surgido en esta época, sino que surgió poco después de la muerte del Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él. A pesar de la llegada de dis- tinguidas personalidades santas, gente justa y elegidos de Dios, la gente ha permanecido atrapada en este error. Si el propósito fuera solamente rectificar este error, Dios Altísimo lo habría hecho en aquel momento; pero no lo hizo, por lo que el error mencionado ha persistido hasta el día de hoy. Incluso ahora, si solo fuera éste el único problema, Dios Altísimo no habría establecido una comu- nidad para este propósito, ya que la muerte del Mesías no era un concepto que no fuera aceptado por nadie en el pasado. En tiempos anteriores, muchos de los elegidos a los que Dios Altísimo había revelado esta verdad, creían en la muerte de Jesús. Sin embargo, existe otro propósito por el cual Dios Altísimo ha establecido esta Comunidad. Es cierto que la eliminación del concepto erróneo relacionado con la vida del Mesías era también uno de los gran- des objetivos a la hora de establecer esta Comunidad, pero Dios Altísimo no me ha enviado sólo para esta tarea. De hecho, han surgido muchos errores, de tal manera que si Dios Altísimo no hubiera establecido una comunidad y designado a alguien para rectificarlos, ¡el mundo habría perecido y el islam habría sido aniquilado por completo! Podemos formular esta pregunta de otra manera: ¿Cuál es el propósito de mi advenimiento?

La muerte de Jesús y la vida del islam son dos cuestiones estrechamente entrelazadas. El tema relacionado con la muerte del Mesías se ha convertido, en esta época, en algo vital para la vida del islam. Esto se debe a que la confusión resultante de la supuesta vida del Mesías se ha extendido extraordinariamente.

Para corroborar si el Mesías está vivo, se podría quizás discutir si Dios Todopoderoso es lo suficientemente poderoso como para haberlo llevado vivo al cielo. Sin embargo, esto muestra una ig- norancia respecto al poder de Dios y Su (Palabra(s) omitida(s) debido a un error de transcripción. [Editor])

Nosotros, por nuestra

parte, somos los primeros en mantener la fe y la creencia de que:

  • al-Baqarah 2:107

Sin duda, Dios Altísimo tiene poder sobre todas las cosas y creemos que Él puede invariablemente hacer lo que quiera. Sin embargo, Él es puro y está libre de los actos que están en des- acuerdo con sus atributos perfectos. Es enemigo de todo lo que se opone a sus enseñanzas. En el pasado, la doctrina concerniente a la vida de Jesús no era más que un error, pero hoy en día, este error ha tomado la forma de una serpiente que intenta devorar al islam. En la época anterior, no se temía ningún daño a causa de este error, ya que se consideraba algo intrascendente. Pero después de que el cristianismo se expandiera y que sus seguidores comenzaran a proclamar que la vida del Mesías era un argumento muy poderoso en apoyo de su divinidad, esto se ha convertido en un asunto peligroso. Los cristianos argumentan, de la manera más enfática y persistente posible, que si el Mesías no fuera Dios,

¿cómo podría estar entonces sentado en el trono divino? Además,

si estuviera dentro de la capacidad de un mortal ascender vivo al cielo, ¿entonces por qué desde Adán hasta ahora nadie ha ascendido al cielo?

Con semejantes argumentos los cristianos desean deificar a Jesús, que la paz sea con él, y así lo han hecho, extraviando a una parte del mundo. Un gran número de musulmanes que, según se constata, supera los tres millones, han sido víctimas de esa tribu- lación al creer en esta falsa doctrina.

Ahora bien, si esto hubiera sido cierto, y si Jesús, que la paz sea con él, hubiera ascendido realmente vivo al cielo, como afirman los cristianos -apoyados por los musulmanes, en su mal enten- dimiento e ignorancia- entonces esto habría supuesto un día de luto para el islam. Porque el islam surgió en el mundo para inculcar en las personas la fe y la certeza en la existencia de Dios Altísimo, y para propagar Su Unidad.

No es posible encontrar ningún defecto en la religión del islam, pues está libre de toda imperfección. (Copia auténtica del texto original del discurso [Editor] Declara que Dios Altísimo solo es Uno y no tiene socio. Creer que cualquier otro ser compar- te esta cualidad es una afrenta a Dios Todopoderoso, y el islam no lo aprueba. Al defender esta “distinción” del Mesías, los cristianos han desviado al mundo; y los musulmanes, sin pensarlo, están dispuestos a aceptarlo, sin tener en cuenta el daño que esto ha causado al islam.

No hay que dejarse engañar por los que discuten si Dios Altísimo es lo suficientemente poderoso como para haber llevado al Mesías vivo al cielo. No hay duda de que Él es Poderoso, pero nunca permite aquello que se pueda convertir en una fuente de politeísmo y que convierte al hombre en compañero del Creador. Y es más que evidente que atribuir determinadas características divinas a una persona constituye claramente un medio de asociar copartícipes a Dios. Por lo tanto, la sugerencia de que el Mesías,  que la paz sea con él, se distingue porque, a diferencia de todos los demás, aún está vivo y por encima de las limitaciones humanas, brinda a los cristianos la oportunidad de presentar este argumen- to como prueba de su divinidad.

Si a modo de alegato, un cristiano exigiera a los musulmanes que presentaran a cualquier otro mortal que en este momento estuviera dotado de tal distinción, no hubiera obtenido respuesta, pues estos musulmanes que se nos oponen, creen que todos los profetas, que la paz sea con ellos, han muerto; sin embargo, en su opinión, carece de fundamento la muerte del Mesías. La razón es que interpretan que “tawaffa” significa la ascensión al cielo con vida. Por lo tanto, al-Ma’idah, 5: 118 [Editor] debería interpretarse también en el mismo sentido; es decir, “cuando me subiste vivo al cielo”. Además, en su opinión, no hay ningún versículo que demuestre que Jesús muriera alguna vez. ¿Cuál sería entonces el resultado de este error? Que Dios Altísimo los guíe para que se percaten de su error. Digo, en verdad, que aquellos que se llaman a sí mismos musulmanes, y se niegan a renunciar a esta doctrina, a pesar de conocer su naturaleza defectuosa e infame, son enemigos y trai- dores del islam.

Tened en cuenta que Dios Altísimo habla repetidamente de la muerte del Mesías en el Sagrado Corán y establece que, al igual que todos los demás profetas y humanos, él también ha fallecido. Jesús no poseía ninguna distinción que no compartieran otros profetas y seres humanos. La verdad es que tawaffa significa muerte. Ningún léxico confirma que tawaffa signifique, en modo alguno, la ascensión corporal al cielo. La excelencia de una len- gua radica en la aplicación universal de su vocabulario. No hay idioma en el mundo que haga una distinción entre personas a la hora de aplicar un término en particular. Por supuesto, que esa distinción es propia de Dios Todopoderoso, porque Él es Uno y no tiene copartícipe. Mostradme cualquier léxico que indique específicamente que tawaffa significa “ascensión corporal al cielo, vivo” cuando se usa para Jesús, pero “muerte” cuando se usa para el resto del mundo. Mostradme algún léxico que haga tal distin- ción, y si no lo conseguís, y seguramente no lo lograréis, entonces temed a Dios Todopoderoso, pues esta es una manera de asociar copartícipes a Dios. Como resultado de este mismo error, los musulmanes siguen estando sometidos a los cristianos.

Los cristianos podrían afirmar que, ya que consideráis que el Mesías está vivo en el cielo, y creéis también en su regreso, y que vendrá en calidad de árbitro, no debería existir ninguna duda en cuanto a su divinidad, especialmente cuando no se ha probado que muriera alguna vez. Sería de lamentar que un cristiano plan- tee tal pregunta y no tuviera respuesta.

Por tanto, el efecto maligno de este error ha tenido un gran alcance. Es cierto que, en realidad, la muerte del Mesías ¡no era un asunto tan importante que requiriera a un gran reformador! Sin embargo, veo que la condición de los musulmanes se ha debilitado considerablemente. Ya no reflexionan sobre el Sagrado Corán, y su carácter se ha derrumbado. Si su carácter fuera apropiado y hu- bieran prestado la debida atención al Sagrado Corán y sus léxicos, nunca habrían adoptado tal interpretación. Por esta razón y por su propia cuenta, inventaron el significado antes mencionado. Pues la palabra tawaffa, no era algo único o novedoso. Cada léxi- co árabe, de cada autor, la define como “muerte”. Entonces, ¿por qué han inventado, con su propia imaginación, el significado de la ascensión corporal al cielo? No me lamentaría si también hubieran aplicado esta palabra con un sentido similar al Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él. Esto se debe a que la misma palabra también se ha utilizado para él en el Sagrado Corán, como se dice:

  • Y si te mostramos en tu vida el cumplimiento de algunas de las cosas con las que les hemos amenazado, lo sabrás; o si te hacemos morir antes de eso … (Yunus, 10:47) [Editor]

Ahora bien, si esta palabra realmente significara ascensión corporal al cielo, ¿No estaríamos justificados en aplicar también el mismo sentido al Santo Profeta? ¿Por qué se aplica la propia definición inventada de ‘ascensión al cielo vivo’, a la hora de apli- car este término a un profeta que tiene un rango miles de veces inferior al del Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, y se interpreta como muerte cuando la palabra se refiere al Jefe de Todas las Épocas? De hecho, el Santo Profetasa es realmente un Profeta Vivo y el ejemplo de su vida no tiene paralelo con la de ningún otro profeta. Por lo tanto, declaro firme y categóricamente que de existir algún profeta vivo, se trataría de nuestro Noble Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él y de nadie más. Muchos eruditos prominentes han escrito libros sobre el Profeta vivo, y poseo pruebas tan excepcio- nales de su vida que nadie podrá rebatirlas.

Además, otro punto a tener en cuenta consiste en que un profeta vivo solo puede ser aquél cuyas bendiciones y recompensas flu- yan eternamente. Sabemos que, desde la época del Santo Profetasa hasta la época actual, Dios Todopoderoso nunca ha abandonado a los musulmanes, y, al final de cada siglo, ha enviado a una persona que ha reformado a la gente de acuerdo con las exigencias de la época. Y ahora, en este siglo, me ha enviado a mí para que pueda establecer que el Profeta vive.

También está confirmado por el Sagrado Corán que Dios Altísimo siempre ha salvaguardado y seguirá salvaguardando la religión del Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, tal como Él dice:

  • al-Hichr, 15:10 [editor]

Es decir, “En verdad, Nosotros mismos hemos enviado esta Exhortación y ciertamente seremos su Guardián”.

Las palabras (Ciertamente seremos su Guardián. (Al-Hijr, 15:10) [Editor])  muestran claramente que tales personas continuarán apareciendo al final de cada siglo, recupe- rarán la gloria perdida del islam y guiarán a la gente.

Es una cuestión de principio que al transcurrir cada siglo, la generación existente también abandona este mundo. Los erudi- tos, los Huffaz (Personas que hayan memorizado el Sagrado Corán. [Editor]), del Corán, y toda la gente santa y piadosa de esa generación fallece. Por tanto, surge la necesidad del advenimiento de una persona que haga revivir la religión del islam; de lo con- trario, esta religión perecería si no se adoptaran nuevas medidas para mantener su pureza en los siglos siguientes. Por esta razón, al final de cada siglo, Dios nombra a una persona que salva al islam de la muerte, le concede una nueva vida y protege al mundo de los errores, las innovaciones religiosas, la negligencia y la indolencia que se difunde entre la gente.

El Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, es el único que disfruta de esta distinción, y esta es una prueba tan convincente de su vida que nadie puede negar este aspecto. En vista de ello, el flujo de sus bendiciones y recompensas es ilimitado e interminable. Además, en todas las épocas, la umma es bendecida y se les enseña a través suya, convirtiéndose así en los amados de Dios Todopoderoso, tal como Él afirma:

  • “Si amáis a Al’lah, seguidme; entonces Al’lah os amará (Al-Imran, 3:32)

Por lo tanto, es evidente que el amor de Dios Todopoderoso nunca ha abandonado esta umma en ningún siglo, y este hecho por sí solo sirve como un brillante argumento a favor de la vida del Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él. Por el contrario, la vida de Jesús no está establecida. Incluso durante su vida estalló un desorden sin precedentes en la vida de ningún otro profeta. Por eso, Dios Todopoderoso sintió la necesidad de preguntarle a Jesúsas,

  • Al-Ma’idah, 5:117

¿Has dicho acaso a los hombres: “Tomadme a mí y a mi madre por dos dioses además de Al’lah?” La comunidad que Jesúsas estableció era tan débil y poco fiable que incluso los propios cristianos admiten este hecho. El Evangelio corrobora que, de los doce discípulos, que eran la encarnación del poder e influencia espiritual especial de Jesús, uno era Judas Iscariote, que vendió a su maestro y guía por treinta monedas de plata. Otro, que era superior en rango y era conocido como su principal discípulo, y en cuyas manos estaban las llaves del Paraíso, a saber, Pedro, repudió a Jesús tres veces mientras se hallaba de pie ante él. Si esta fue la influencia y la gracia del Mesías en su propia vida, uno puede imaginar lo que queda después de 1900 años.

En contraste, la comunidad construida por el Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, le fue tan fiel y leal que sacrificaron sus vidas, abandonaron su patria y deja- ron a sus familiares y amigos por él. En definitiva, no le dieron importancia a nada por encima de él. ¡Qué increíble fue esta in- fluencia! Incluso los adversarios admiten este hecho. Y de hecho, su influencia continua no se ha detenido, sino que sigue fluyendo hoy en día. La enseñanza del Sagrado Corán sigue manteniendo la misma influencia y las mismas bendiciones que antes.

Otro ejemplo, digno de mención, es que no se sabe nada del paradero del Evangelio. Incluso los propios cristianos afrontan dificultades para determinar los orígenes del Evangelio, su idioma original, y dónde se encuentra ahora. Sin embargo, el Sagrado Corán siempre ha estado protegido. No se ha alterado ni una sola palabra o punto. Se ha preservado hasta el punto de que los Huffaz del Sagrado Corán, que se cuentan por cientos de miles, están presentes en todos los países y naciones, y hay un completo consenso entre ellos. Continúan memorizando el Sagrado Corán y recitándolo a los demás. Reflexionad, ¿no son acaso eternas estas bendiciones del Santo Profeta ? ¿No demuestran acaso que el Santo Profeta vive?

Por consiguiente, bien sea por la protección del Sagrado Corán, como a la vista de los Hadices referentes a la llegada de los refor- madores al final de cada siglo para el renacimiento de la religión, o debido a sus bendiciones e influencia, que continúan hasta hoy, queda constatado que el Santo Profeta vive.

Ahora, el punto a considerar es, ¿qué beneficio ha traído al mundo la doctrina relacionada con la vida de Jesús? ¿Ha dado lugar a una reforma moral y práctica, o ha hecho que el mal se incremente? Cuanto más se reflexiona sobre este hecho, más evi- dentes se hacen los defectos de esta doctrina. Digo sinceramente que el islam ha sufrido un inmenso daño a causa de esta doctrina, hasta tal punto, que aproximadamente cuatrocientos millones de personas se han convertido al cristianismo. Han abandonado al verdadero Dios para deificar a un humilde mortal. El “beneficio” que el cristianismo ha aportado al mundo es evidente. Los propios cristianos admiten que se han extendido muchas inmoralidades en el mundo a causa del cristianismo. Porque cuando a uno le enseñan que sus pecados son ahora la carga de otro, esta persona se vuelve audaz a la hora de cometer el pecado. De hecho, el peca- do es un veneno letal para la humanidad, que ha sido difundido por el cristianismo. Siendo así, el daño causado por esta doctrina continúa aumentando considerablemente.

Yo no digo que la gente de esta época sea la única que ha co- metido el error de creer en la vida del Mesías. Es más, algunas personas del pasado también se equivocaron, pero incluso en su error siguieron siendo merecedores de la recompensa divina, pues está escrito,  es decir, que en ciertas ocasiones un Mujtahid 13se equivoca y en otras ocasiones está en lo cierto. Pero en ambos casos, recibe la recompensa divina. El hecho es que

  • Un erudito del islam que se esfuerza por llegar a una conclusión en asuntos religiosos en base a su propio razonamiento analítico, a la luz de las fuentes fundamentales del islam, a saber, el Sagrado Corán, la Sunnah y los [Editor]

este asunto permaneció oculto para ellos porque esto es lo que la voluntad divina había deseado. Por lo tanto, permanecieron en la ignorancia y, como a la gente de la cueva,14 esta verdad no les fue revelada. En este contexto, también recibí la revelación:

  • “La gente de la cueva” se refiere a los primeros cristianos que se refugiaron en las catacumbas para salvarse de la persecución de varios empe- radores idólatras. Para más información, véase el Breve Comentario en Inglés del Sagrado Corán de Malik Ghulam Farid en el capítulo 18, versículo 10.
  • ¿Crees que la Gente de la Cueva y la Inscripción fueron una maravilla entre nuestros signos?

De manera similar, el tema relacionado con la vida del Mesías constituye un secreto notable. El Sagrado Corán establece clara y lúcidamente la muerte del Mesías, y los Hadices también corro- boran este hecho. Además, el versículo que se recitó para explicar esto mismo, en el día en que falleció el Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, también lo confirma.16 Sin embargo, a pesar de ser tan manifiesto este asunto, Dios Altísimo lo ocultó, y lo mantuvo oculto para el Prometido, y cuando apa- reció, reveló este secreto.

  • Y Muhammad no es más que un Mensajero y antes que él han falle- cido todos los mensajeros. (Al-Imran, 3:145)

En su sabiduría, cuando Dios Altísimo lo quiere, esconde un secreto o lo revela. Así, mantuvo este asunto oculto hasta el momento indicado; pero al aparecer el Prometido, en su mano estaba la clave de este secreto, y así lo reveló. Cualquiera que no acepte esto y permanezca obstinado, lucha contra Dios Altísimo.

Por lo tanto, el tema de la muerte del Mesías se ha convertido en un asunto que no sigue envuelto en ninguna oscuridad, puesto que ha quedado claro en todos los aspectos. El Sagrado Corán establece la muerte del Mesías, y el Hadiz también lo apoya. Además, el suceso del Mi’raj (Experiencia espiritual del Santo Profetasa en la que ascendió a los cielos.)  del Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, también da testimonio de la muerte del Mesías. El Santo Profetasa testifica como si fuera un testigo ocular, porque vio a Jesúsas y a Jonásas juntos en la noche del Mi’raj. Del mismo modo, está el siguiente versículo:

  • Diles: “¡Santo es mi Señor! No soy sino un hombre enviado como Mensajero”. (Bani Isra’il, 17:94) [Editor]

Que también asegura que el Mesías no ascendió vivo al cielo. Cuando los incrédulos exigieron al Santo Profeta que mostrara un milagro ascendiendo al cielo, Al’lah El Sublime les dio la respuesta:

  • Diles: “¡Santo es mi Señor! No soy sino un hombre enviado como Mensajero”. (Bani Isra’il, 17:94) [Editor]

Es decir, mi Señor está más allá de abandonar Su promesa. Él ya ha decretado que los seres humanos nacen en este mundo y es aquí mismo donde morirán. Dios dice:

  • “Allí viviréis y allí moriréis. (al-A’raf,7:26) [Editor]

No soy más que un hombre enviado como mensajero, es decir, tengo las limitaciones de la naturaleza humana, las cuales me impiden ascender al cielo. En realidad, los incrédulos plantearon esta pregunta a propósito, porque ya habían oído que el humano vive y muere en esta tierra. Por eso, aprovecharon su oportunidad y plantearon esta pregunta. Sin embargo, la respuesta que se les dio frustró su propósito. Por eso, ya es un asunto confirmado que el Mesíasas ha fallecido. Es, en efecto, una señal milagrosa, que la gente estuviera en la ignorancia de este hecho, y que los sabios no fueran conscientes de ello.

Hay que tener en cuenta que los que fallecieron antes de la edad presente están excusados, ya que este asunto no les fue mostrado de forma categórica. Recibirán su premio y la recompensa de Al’lah el Todopoderoso, porque en su época lo interpretaron según su propio juicio. Sin embargo, ahora ese tiempo ha termi- nado. En esta época, Al’lah el Todopoderoso ha destapado el velo, y ha revelado este secreto oculto junto con las malas y peligrosas implicaciones del asunto en cuestión. Podemos ver cómo el islam está en un estado de declinamiento y cómo los cristianos continúan atacando al islam con esta misma arma de la vida del Mesías. La progenie musulmana está cayendo presa de los cristianos. Sinceramente digo que se trata de argumentos como estos los que se presentan a la gente para que se conviertan. Están alejando a la gente del islam citando en las escuelas y colegios las cualidades distintivas que los musulmanes atribuyen a Jesús por ignorancia. Por lo tanto, Dios el Todopoderoso ha querido que ahora los musulmanes estén advertidos.21

  • Al-Hakam, Volúmen 10, Nº. 6, fecha 17 de Febrero de 1906, 2-3

Ya que Dios ha deseado que los musulmanes estén en alerta, es muy importante para el progreso del islam enfatizar el tema rela- cionado con la muerte del Mesías, y que los musulmanes no crean que el Mesías ha ascendido al cielo con vida. Lamentablemente, debo decir que mis oponentes, a causa de su propia desgracia, no entienden este secreto y levantan un clamor inútil. Estos ignorantes no se dan cuenta de que si todos insistiéramos en la muerte de Jesúsas, la fe cristiana ya no perduraría. Proclamo con certeza que la vida del islam está en esta muerte. Preguntad a los propios cristianos: si se demuestra que el Mesías ya no está vivo y que ha muerto, ¿qué quedaría de su religión? Ellos mismos están convencidos de que es este mismo asunto el que sostiene su religión. Sin embargo, los musulmanes les dan fuerza al creer en la vida del Mesías, y de esta manera causan daño al islam. Su ejemplo puede describirse así:

  • El de una persona que corta la misma rama en la que se asienta. [Editor]
  • Nota al pie: Badr afirma, “Es asombroso que los cristianos usen este arma para cortar el cuello a los musulmanes, y que los musulmanes también salgan a apoyarlos para que lo hagan”. (Badr, Volúmen 2, nº 4, fecha 26 de Enero de 1906, p. 3)

Estos musulmanes se han apoderado de la23 misma arma que los cristianos usan contra el islam, y la utilizan irreflexivamente sin entender nada, infligiendo así un grave daño al islam. Sin embargo, es un motivo de jubilo que Al’lah el Exaltado les haya informado de esto en el momento preciso, y les haya equipado con un arma inigualable para romper la cruz; y para que la utili- cen y la consoliden, Él ha establecido esta Comunidad. Como tal, por la gracia y el auxilio de Al’lah el Todopoderoso, este arma, es decir, la muerte del Mesías, ha dejado a la religión de la cruz tan débil e impotente que ahora ya no se le oculta a nadie. Los cris- tianos y sus seguidores son muy conscientes de que si hay alguna agrupación o comunidad que puede erradicar su religión es esta Comunidad. Por eso los cristianos están deseosos de competir con la gente de cualquier otra religión, pero no se atreven a en- frentarse a esta Comunidad. Cuando se invitó a un cierto obispo a competir, no se presentó al debate, a pesar de que varios perió- dicos ingleses le urgieron a que aceptara el desafío. La razón de esto es que poseemos armas capaces de erradicar el cristianismo, las cuales no han sido dadas a otros, siendo la primera de ellas el arma de la muerte del Mesías. Demostrar que está muerto no es el verdadero objetivo. Esta era simplemente un arma con la que los cristianos hicieron daño al islam. Al’lah el Todopoderoso deseaba rectificar este error, y así se hizo de la manera más enfática posible.

A parte de esto, otro de nuestros principales objetivos es eli- minar los errores y las creencias auto-inventadas que se han des- lizado en el islam. Sería imprudente sugerir que no hay ninguna diferencia entre esta Comunidad y el resto de los musulmanes. Si los musulmanes de hoy en día han permanecido sin cambios en sus creencias, y ambos son uno y el mismo, entonces, ¿acaso Dios el Exaltado estableció esta Comunidad en vano? Sostener tal idea es una gran deshonra para esta Comunidad, a la vez que un acto de temeridad e insolencia ante Al’lah el Todopoderoso. Porque Él ha expresado varias veces que la oscuridad ha envuelto al mundo, tanto en lo que respecta a la práctica como a la doctrina.

Incontables profetas y mensajeros han aparecido en el mundo, que trabajaron incansablemente, y se esforzaron por establecer la Unicidad de Al’lah, que hoy en día se halla cubierta por un oscuro velo. Además, las personas han sido víctimas de diversas formas de politeísmo. El Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Al’lah sean con Él, ordenó que no amaramos al mundo, pero hoy el amor al mundo domina todos los corazones, y todos parecen estar inmersos en este mismo amor. Algunos se muestran reacios, cuando se les pide, a emprender siquiera un ápice de trabajo por la causa de la religión; la renuencia les frena y comienzan a inventar miles de excusas. Toda forma de mala conducta e inmoralidad se considera permisible, y toda posible transgresión se comete descaradamente. La religión se ha vuelto fatalmente débil, y está indefensa como un huérfano. En este estado, si el islam no fuese ayudado y soportado, ¿cuándo entonces se darían las circunstan- cias para que hubiera una razón para su apoyo? Del islam solo queda el nombre. Si ni siquiera ahora se le diera protección, sin duda perecería.

Digo sinceramente, que sólo la falta de conocimiento lleva a cuestionarse si hay alguna diferencia entre nuestra Comunidad y los demás musulmanes. Si sólo existiera una sola cuestión de este tipo, ¿qué necesidad habría de tal esfuerzo y por qué esta- blecer una comunidad entera? Soy consciente de que Al’lah el Todopoderoso ha revelado repetidamente que la oscuridad se ha extendido, y no se puede ver nada. La Unidad de Dios, que una vez fue nuestra corona y el orgullo del islam, se ha reducido ahora a mera palabrería. Al contrario; quizás haya muy pocos que realmente profesen la Unidad de Dios a efectos de creencia y práctica. El Santo Profetasa aconsejó que no amáramos al mundo, pero ahora todos los corazones están absortos en él. La religión se ha vuelto indefensa como si fuera huérfana. El Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él, dijo claramente:

  • El amor al mundo es la raíz de todos los [Editor]

Cuán pura y verdadera es esta frase. Pero miren ahora y verán que todos son víctimas de este error. Nuestros oponentes arios y cristianos han llegado a conocer muy bien la realidad de sus reli- giones y aún así se aferran a ellas. Los cristianos son conscientes de que los principios y doctrinas de su religión son erróneas, y que no es aceptable divinizar a un ser humano. En esta época, el conocimiento sobre la filosofía, la física y la ciencia ha avanzado considerablemente, y la gente se ha dado cuenta que el Mesías era simplemente un frágil y débil mortal, que no poseía ningún tipo de poder sobrenatural. Tras haber estudiado estas ciencias, y a la luz de las experiencias personales de uno, y en vista de las debilidades y flaquezas del Mesías, es imposible creer que fuera Dios. En absoluto.

La asociación de partícipes a Dios tuvo sus cimientos a manos de una mujer, Eva, que siguió el mandato de Satán y no el de Dios el Todopoderoso. Y ahora también son las mujeres quienes apoyan este enorme forma de politeísmo: el cristianismo. En verdad, la religión cristiana es una religión que la naturaleza hu- mana rechaza desde lejos y nunca puede aceptar. Si no fuera por motivos mundanos, a día de hoy, una gran mayoría de cristianos se hubieran convertido al islam. De hecho, algunos cristianos se han convertido en musulmanes en secreto. Ocultaron su creen- cia, pero a la hora de su muerte proclamaron ser musulmanes cuando legaron sus testamentos. También hubo oficiales de alto cargo entre estas personas. No revelaron durante su vida que eran musulmanes por su amor por el mundo, pero, al final, admitieron este hecho. Veo cómo el islam ha encontrado un camino hasta sus corazones y ahora continúa floreciendo. El amor por este mundo ha cegado a la gente.

En resumen, es este mismo amor por el mundo el que también ha provocado desacuerdos entre los musulmanes. Porque si hubiera

HAZRAT MIRZA GHULAM AHMADAS                                                                                 30

tenido prioridad el deseo de agradar a Al’lah el Todopoderoso, se podría haber determinado fácilmente qué grupo poseía principios más sólidos; y al aceptarlos, todos podrían haberse reunificado. Ahora, a la vista de esta carencia provocada por el amor a este mundo, ¿cómo se puede llamar musulmanes a estas personas? Pues no siguen los pasos del Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él). Tal y como Al’lah el Todopoderoso ha dicho:

  • Al-Imran, [3:32] (Editor)

Que significa, Diles: “Si amáis a Al’lah, seguidme; entonces Al’lah os perdonará vuestros pecados”. Pero ahora es al amor a este mundo al que se le da preferencia sobre el amor a Al’lah y a seguir al Mensajero de Al’lah, la paz y bendiciones de Dios sean con él. ¿Es esta la obediencia al Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él)? ¿Era el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) un hombre mundano? ¿Habría aceptado comerciar con intereses? ¿Fue negligente a la hora de llevar a cabo sus obligaciones y cumplir con los mandamientos divinos? ¿Era (Dios nos perdone) un hipócrita? ¿Habría cedido en asuntos de principios? ¿Dio preferencia al mundo sobre la religión? Uno debería reflexionar.

La obediencia significa seguir los pasos del Santo Profetasa, y luego contemplar cómo Al’lah el Todopoderoso derrama Sus bendiciones. Los Compañeros del Santo Profetasa actuaron de esta manera y ¡presenciaron cómo Al’lah el Todopoderoso les recompensó con gran éxito! Le dieron la espalda al mundo y re- nunciaron por completo a sus lujos. Apagaron sus deseos. Ahora comparad vuestra condición con la de ellos. ¿Acaso seguís sus pa- sos? ¡Ay! En la actualidad la gente no se da cuenta de lo que Dios el Todopoderoso desea de ellos. En verdad,(La principal causa de todo (Editor)) [el amor por este mundo] ha generado numerosos vástagos. La gente va a los tribunales y por dos simples annas (centavos) no sienten la más mínima vergüenza o remordimiento a la hora de prestar un testimonio falso. ¿Pueden los abogados afirmar bajo juramento que todos los testigos que presentan en la corte son veraces? Hoy, la situación del mundo es extrema en todos los aspectos. Se presentan testigos falsos, se interponen, como si nada, falsas denuncias, y se crean falsos certificados. Siempre que la gente ha- bla, evita decir la verdad. Ahora, uno debe preguntar a esta gente

-que no ve necesario el establecimiento de esta Comunidad- ¿es esta la religión que trajo el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él)? Al’lah el Exaltado compara la mentira con la inmundicia, y afirma que debemos permanecer alejados de la misma:

  • Absteneos, pues, de la abominación de los ídolos y absteneos de toda falsedad en vuestras palabras. (Al-Hach, 22:31) [Editorl]

Aquí la mentira se compara con la idolatría. De igual manera que una persona insensata abandona a Al’lah el Todopoderoso, y se postra ante una piedra, lo mismo hace aquel que se abstiene de la verdad y de la piedad para alcanzar sus propios objetivos, y adopta a la mentira como un ídolo. Esta es la verdadera razón por la que Al’lah el Exaltado ha mencionado la mentira junto con la idolatría, estableciendo un paralelismo entre ambas. Al igual que el idólatra busca la salvación a través de un ídolo, el menti- roso también esculpe un ídolo y supone que lo obtendrá todo a través suyo. ¡Cuán generalizado se ha vuelto lo malvado! Es una lástima que, cuando a la gente se le pregunta la razón de que sean idólatras y se les aconseja que se abstengan de dicha abominación, digan que no pueden, y que no tienen otra opción. ¿Hay algo más desafortunado que el hecho de que esta gente considere sus vidas completamente dependientes de la mentira? Os aseguro, sin embargo, que la verdad prevalece al final, y la bondad y el éxito solo a ella le corresponden.

Recuerdo que una vez envié un artículo a Amritsar junto con una carta, relacionada con el periódico Wakil-i-Hind, que per- tenecía a Ralia Ram. Se consideró que esta carta contravenía las leyes postales, por lo que se interpuso una denuncia en mi contra. Incluso mis abogados me advirtieron que no había esperanza de absolución a menos que negara la carta, es decir, que no había manera de librarme salvo si mentía. Sin embargo, no lo aprobé en absoluto, y dije que si me castigaban por decir la verdad lo acataría, pero que no iba a mentir. Finalmente, la demanda fue oída por el tribunal y el comisario de la oficina de correos apareció como demandante. Cuando me preguntaron al respecto, respondí honestamente que la carta era mía, y que la había colocado junto con el artículo, considerándolo parte del mismo. Dios Altísimo le concedió al juez conocimiento y me entendió. El comisario de la oficina de correos hizo todo lo que pudo, pero el juez no le hizo caso y me absolvió. 28

  • El siguiente incidente se recoge en Badr con detalle: Hace aproximadamente 27 o 28 años, o tal vez antes, envié un artículo apoyando al islam en contra de los arias, para que se imprimiera en una im- prenta que pertenecía a un cristiano llamado Ralia Ram, abogado residente en Amritsar. También era el dueño de un periódico. El artículo fue enviado en un paquete postal abierto por los dos lados en el que también coloqué una carta en el paquete. Esta carta contenía extractos en favor del islam y sobre la falsedad de otras religiones, así como una enfática solicitud para que el artículo fuese impreso. Por esta razón el [editor] cristiano se enfu- reció debido a su oposición religiosa. Y ocurrió que en esta ocasión vio la oportunidad de atacarme, puesto que la ley postal establecía que se trataba de una ofensa punible con una multa de hasta 500 rupias o prisión de hasta seis meses, el hecho de enviar una carta de este tipo en un paquete postal. Sin embargo, yo no era conocedor de dicha ley. Actuó como confidente de las autoridades postales y presentó una denuncia en mi contra. Antes de yo tener indicio alguno sobre este caso, Al’lah el Exaltado me reveló en un sueño que el abogado Ralia Ram me enviaba una serpiente para que me mordiera, pero yo freí la serpiente como si fuera un pescado, y se la mandé de vuelta. Estoy seguro de que esta era una indicación de que la decisión tomada en este caso por el tribunal se convertiría en un prece- dente para los abogados. En resumidas cuentas, fui llamado a Gurdaspur (sede central del distrito) para defenderme de dicha acusación. Todos los abogados consultados en relación con este caso dijeron que la única manera de librarme era mintiendo, y me sugirieron que dijera que no había sido yo quien puso la carta en el paquete, y que fue Ralia Ram quién lo hizo. Los abogados me aseguraron que, en este caso, el veredicto se emitiría una vez oído el testimonio. Además, dijeron que la absolución estaba asegurada con dos o tres testigos falsos, pues, de lo contrario, el caso era complicado de resolver, sin ninguna posibilidad de librarse. Les dije a todos que no me movería ni un centímetro de la verdad, pasara lo que pasara. El mismo día, o quizás un día después, me presenté en el tribunal de un juez inglés, y un comisario de la oficina de correos apareció como demandante en nombre del gobierno. El juez procedió a grabar mi declaración. La primera pregunta que me hizo fue:, “¿Puso usted esta carta en el paquete y lo envió usted?” Yo respondí sin vacilar: “Esta es mi carta y este es mi paquete. Yo mismo puse la carta en el paquete cuando lo envié, pero no lo hice con la mala intención de causar una pérdida de ingresos al gobierno. No consideraba que la carta fuera distinta y separada del artículo que se incluía en el paquete, y tampoco contenía la carta ningún asunto personal.” Al escuchar esto, Dios Altísimo inclinó el corazón del juez hacia mí. El comisario de la oficina de correos levantó un gran revuelo en mi contra, y profirió largas frases en inglés que yo no podía seguir, pero cada vez que hacía un comentario, el juez lo rechazaba diciendo: “No, no.” Cuando el comisario acabó con su alegato y terminó de desahogar su ira, el juez se volvió para escribir su veredicto. Tras escribir una o dos líneas, me dijo: “De acuerdo, te puedes ir.” Al escuchar esto, salí de la sala del tribunal dando las gracias a mi muy benevolente Dios, por haberme defendido frente a un oficial inglés. Sé muy bien que en esta ocasión, Dios Altísimo me libró de esta desgracia gracias a las bendiciones de la veracidad. Antes de este caso, vi en un sueño que un hombre extendía su mano para quitarme la gorra, y yo le decía: “¿Qué estas haciendo?” A esto, dejó la gorra en mi cabeza y dijo: “Está bien, está bien”. (Badr, volúmen 2, nº 5, fecha 2 de febrero de 1906, p. 3)

¿Cómo se puede decir que no se puede evitar mentir? Semejante idea es absurda. La realidad es que uno no puede vivir sin decir la verdad. Incluso hoy, cuando me acuerdo de este suceso, siento un gran placer. Seguí la orden de Dios Altísimo y Él me favoreció de tal manera que se convirtió en una señal.

  • Y aquel que pone su confianza en Al’lah: Él es suficiente para él. (at-Talaq, 65:4) [Editor]

Recordad bien que no hay nada más desgraciado que la falsedad. Generalmente, se mantiene la opinión de que aquellos que dicen la verdad son arrestados. Pero, ¿cómo puedo estar de acuerdo? Se han presentado siete demandas judiciales en mi contra, y con la Gracia de Dios Altísimo no he tenido que hacer ninguna declara- ción falsa en ninguna de ellas. ¿Puede alguien señalar un solo caso en el que Dios Altísimo me haya hecho sufrir una derrota? Dios Altísimo defiende y apoya la verdad. ¿Es posible que Él castigue a una persona justa? Si fuera así, nadie en la tierra se atrevería a decir la verdad, la fe en Dios Altísimo se extinguiría, y los justos morirían en vida.

El hecho es que los que son castigados por decir la verdad no son castigados porque se hayan adherido a la honestidad, sino que son castigados por otros vicios ocultos o por haber mentido en alguna otra ocasión. Dios Altísimo conoce los otros innumerables vicios y pecados cometidos por las personas. Sus pecados son muchos y por unos o por otros se les castiga.

Uno de mis profesores, Gul Ali Shah, vivía en Batala y solía dar clases a Partab Singh, el hijo de Sher Singh. Afirma que, en una ocasión, Sher Singh golpeó a su cocinero, de mala manera, solo por haber puesto sal y pimienta en exceso. Como Gul Ali Shah era una persona simple, le dijo a Sher Singh que había tratado de muy mala manera al cocinero. Sher Singh respondió: ‘Maulvi Ji no sabe que este hombre me ha robado 100 cabras’. De la misma manera, el hombre se recrea en un sinfín de malas acciones, pero luego es atrapado en una ocasión particular y castigado.30

  • Badr afirma: ‘El hombre peca en una ocasión y es atrapado en otra’. (Badr, Volúmen 2, nº 6, fecha 9 de febrero de1906, p. 3)

Una persona que dice la verdad nunca puede ser deshonrada, porque disfruta de la protección de Dios Altísimo. No hay ninguna fortaleza o baluarte más seguro que la protección de Dios Altísimo. Un esfuerzo con poco entusiasmo, sin embargo, no aporta ningún beneficio. ¿Podría alguien sugerir que cuando una persona tiene sed, es suficiente con que beba solamente una gota? O en el caso de tener hambre, ¿ es suficiente un gramo o un bocado? Al contrario, mientras la persona no beba o coma suficientemente, no se va a sentir satisfecha. De la misma manera, hasta que las acciones no se realicen con la perfección debida, no producirán los frutos o beneficios esperados. Las acciones deficientes no agradan a Dios Altísimo ni pueden ser bendecidas. Dios Altísimo promete bendiciones cuando las acciones son realizadas de acuerdo con Su Voluntad.

Por lo tanto, las personas mundanas inventan ellas mismas ideas tales como que no se puede vivir sin recurrir a la falsedad y el engaño. Algunos dicen que esta o aquella persona fue condenada a cuatro años por decir la verdad en el tribunal, pero yo reitero que estas ideas carecen de fundamento, y que surgen por falta de conocimiento.

  • Alcanza la excelencia para que seas querido por el mundo. [Editor]

Todo esto es el resultado de la debilidad. La perfección no da tales frutos. El mero hecho de que una persona pueda arreglar su capa gruesa de algodón, no le convierte en sastre, y tampoco es garantía de que sea capaz de coser ropa de seda de alta calidad. Si se entrega este tipo de ropa a esta persona, acabará finalmente arruinándola. Por eso, la virtud adulterada con la suciedad es inútil y carece de ningún valor ante Dios Altísimo. Sin embargo, esa gente se enorgullece de hacerlo, y busca en ello su salvación. Si existe sinceridad, Dios el Exaltado no deja que se pierda ni una pizca de bondad. Él mismo dice:

  • Entonces, quien haga un bien del peso de un átomo lo verá. (az-Zil- zal, 99:8) [Editor]

Por lo tanto, hasta un grano de bondad será recompensado por el Dios Altísimo. Entonces, ¿por qué, después de realizar algún acto de bondad, algunas personas no son recompensadas? Es porque sus acciones carecen de sinceridad. Ciertamente, la since- ridad es el prerequisito de las acciones. Está escrito:33

  • Ser sincero con Él en (al-Bayyinah, 98:6) [Editor]

Esta sinceridad se encuentra en los escogidos por Dios. (Al-Hakam, Volúmen 10, Nº 17, fecha 17 de mayo de1906, 4-5) Los que actúan de este modo se convierten en elegidos por Dios y dejan de pertenecer a este mundo. Cada una de sus acciones posee sinceridad y valor. Sin embargo, la gente mundana, incluso cuando ofrecen limosnas, lo hacen solo para buscar elogio y admiración. Si hacen caridad por una causa meritoria, su único objetivo es ser halagado por los periódicos y el público. ¿Qué relación tiene esa “virtud” con Dios Altísimo? Mucha gente se casa y organiza una fiesta para toda la aldea, pero no lo hacen por Dios, sólo es una expresión de vanidad y búsqueda de reconocimiento. Si no hubiera tal ostentación, y esta acción se llevara a cabo por pura compasión hacia la creación de Dios y por Su causa, estas per- sonas se habrían convertido en santas. Pero como estas acciones no tienen relación ni conexión con Dios Altísimo, no producen ningún efecto bendito ni beneficio.

Sabed que Dios Altísimo se hace uno con aquellos que se hacen Suyos. Dios no puede ser engañado por nadie. Es totalmente absurdo suponer que alguien puede engañar a Dios con falsos pretextos y falsedades. Esta gente solo se engaña a sí misma. La fascinación y el amor por el mundo es la raíz de todos los vicios. Cegado por ello, la persona pierde su humanidad y no se da cuen- ta de lo que está haciendo y de lo que debería haber hecho. Una persona juiciosa no puede ser engañada por otra, ¿como entonces puede Dios Altísimo caer presa del engaño? En verdad, la raíz de estas acciones malvadas es el amor a este mundo. En este sentido, el pecado capital que en esta época ha llevado a los musulmanes a su ruinoso estado y del que son víctimas, no es otro que este mismo amor por el mundo.

Durmiendo o despiertos, de pie, sentados o caminando, en todos los estados, la gente es presa de esta misma preocupación y angustia. No se preocupan ni tienen en cuenta el momento en que serán descendidos a sus tumbas. Si esta gente temiera a Dios Altísimo y sintiera un mínimo interés y dolor por la religión, podrían haberse beneficiado inmensamente. Sa´di dice:

  • Ojalá que el visir tuviera temor de Dios [Editor]

Los que tienen empleo trabajan activamente y con mucho esmero para realizar incluso pequeños trabajos, pero cuando se acerca el momento de la oración, retroceden al ver que el agua está algo fría. ¿Por qué ocurre? Se debe a que los corazones están desprovistos de la grandeza de Dios Altísimo. Si la gente tuviera un mínimo respeto por la grandeza de Dios Altísimo, y fueran conscientes y tuvieran la certeza de la muerte, desaparecería toda su negligencia y desidia. Por ello, deben cultivar la grandeza de Dios Altísimo dentro de sus corazones y temerle siempre. Cuando atrapa lo hace de manera terrible. Él pasa por alto y perdona, pero cuando atrapa a una persona, se mantiene firme hasta el punto que (as-Shams , 91:16 [Editor]) no le importan siquiera aquellos que esta deja atrás. Por el contrario, Dios Altísimo honra y se convierte en el escudo de aquellos que Le temen y cultivan Su excelencia dentro de sus corazones.

Esta registrado en el Hadiz,  lo que significa que Dios Altísimo se hace de aquel que se hace Suyo. Es una pena, sin embargo, que muchos de los que prestan atención y desean conseguir la cercanía de Dios Altísimo busquen resultados inmediatos. No conocen el grado de paciencia y ambición que se requiere en los asuntos de la religión. Es sorprendente que esperen durante años para la adquisición de objetivos mundanos. Se esfuerzan día tras día, y realizan los máximos sacrificios para conseguirlos. Un agricultor planta una semilla y espera bastante tiempo, pero cuando se trata de asuntos de fe, les gustaría trans- formarse en santos en un santiamén. Ya desde el primer día, es- peran alcanzar el trono de Dios, sin ningún esfuerzo ni dificultad en este camino, y sin ser sometidos ninguna prueba.

Recordad bien que esta no es la ley ni la práctica de Dios Altísimo. Incluso en los asuntos religiosos, toda forma de progre- so es gradual, y Dios Altísimo no se contenta con la mera decla- ración de que somos musulmanes o creyentes. En este sentido, Él afirma:

  • al-Ankabut , 29:3 [Editor]

Es decir, ¿piensan estas personas que Dios el Altísimo estará complacido solo porque afirman ser creyentes y que se les dejará en paz, sin ser juzgados?

Es contrario a la práctica de Dios convertir a alguien en un santo en un instante. Si este hubiera sido el camino de Dios, el Santo Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él, habría hecho lo mismo, y habría convertido a sus devotos compañeros en santos de forma inmediata. No hubiera permitido ponerles a prueba, ni que sacrificaran sus vidas. Tampoco habría dicho lo siguiente respecto a ellos:

  • Hay algunos de ellos que han cumplido sus juramentos y otros que aún esperan y que no han cambiado su condición en (al-Ahzab, 33:24) [Editor]

Así pues, cuando las ganancias mundanas no se pueden conse- guir sin dificultades ni esfuerzo, ¡qué insensato es el que considera que la fe es fácil! Es cierto que la religión es una cosa fácil, pero toda bendición exige trabajo. De todas formas, el islam no es de- masiado exigente. Observad a los hindúes, cuyos yoguis y ascetas hacen grandes esfuerzos: unos tienen la espalda rota y a otros le crecen las uñas. Igual que el celibato practicado por los cristianos. El islam no enseña tales prácticas sino que declara:

  • as-Shams, 91:10 [Editor]

Es decir, la persona que purifica su alma ha alcanzado la salva- ción. En otras palabras, el que por amor a Dios Altísimo se abstie- ne de todo tipo de creencias inventadas, pecados, irreligiosidad, y de sus deseos más bajos; el que abandona toda forma de placer egoísta, prefiriendo las dificultades en el camino de Dios; el que da prioridad a Dios Altísimo, rechazando al mundo y sus lujos, es verdaderamente el que ha alcanzado la salvación.

  • Nota a pie de página: Badr informa: “Aquel que da preferencia a la religión, se convierte en uno con La persona debe llenar su alma de humildad, y Dios Altísimo debe ser su prioridad sobre todas las cosas. Esta es la esencia de la fe. Debe renunciar a todas las formas de maldad pues sólo entonces la persona encuentra a Dios. (Badr, Volumen 2, No. 6, de fecha 9 de febrero de 1906, p. 3)

Después Dios dice:

  • as-Shams, 91:11 [Editor]

Aquel que corrompe su alma y se inclina hacia la tierra, es reducido a polvo. Esta simple frase es un resumen de todas las enseñanzas del Sagrado Corán y expone la forma en que una persona puede llegar a Dios Altísimo.

Está claro y comprobado que hasta que el hombre no renuncie al mal uso de sus facultades humanas, no podrá encontrar a Dios. Si deseáis escapar de la suciedad de este mundo y conseguir la comunión con Dios Altísimo, entonces debéis renegar de estos placeres. Porque si no:

  • Buscas a Dios al mismo tiempo que a este mundo miserable; es una ilusión vana e imposible, una locura. [Editor]

En realidad, la naturaleza humana no es intrínsecamente mal- vada ni es una maldad en sí misma; el uso incorrecto es lo que la hace malvada. La exhibición, por ejemplo, no es algo malvado en sí mismo, porque si alguien realiza una determinada acción por la sola causa de Dios Altísimo y para que los demás se sientan también impulsados a realizar esta buena obra, entonces dicha exhibición es también virtuosa.

Hay dos tipos de exhibición. En primer lugar, la que se hace por motivos mundanos. Por ejemplo, cuando una persona se en- cuentra dirigiendo las oraciones en congregación, y alarga dichas oraciones ante la presencia y por consideración a una persona de elevado rango que, de repente, se une a la congregación. En una circunstancia así, algunos miembros de la congregación podrían sentirse abrumados por la impresión, y consecuentemente, la persona que lidera la oración sentirse plena de orgullo. Esta es, también, una forma de ostentación que no se manifiesta siempre, salvo en ocasiones concretas, como sucede con el que cuando tiene hambre come pan, o bebe agua cuando tiene sed. En contraposición, aquel que embellece sus oraciones solo por la causa de Dios Altísimo está libre de cualquier ostentación. De hecho, este es un medio de buscar el agrado divino. Así pues, la exhibición también tiene su momento, y el ser humano es una criatura que instintivamente se abstiene de actuar incorrectamen- te. Por ejemplo, en el caso de una persona que se considera a sí misma verdaderamente virtuosa y piadosa, que viaja sola, y que se encuentra con una bolsa llena de joyas. La observa y comprueba que no hay nadie a su alrededor que le pueda ver. Si, en una situa- ción como esta, dicha persona no se apropia de las alhajas, y las considera como propiedad ajena, y por tanto no se las apropia, ni se siente tentado por la avaricia, entonces esta persona ha actuado de forma piadosa y virtuosa. En caso contrario, si sus palabras ca- recen de valor, su verdadera personalidad se hará manifiesta en tal momento, y se apropiará del botín. De forma similar, una persona que supuestamente está libre de pretensiones, solo demostrará que esto es cierto cuando no muestra ostentación en el momento en que surge una oportunidad.

En cualquier caso, como acabo de describir, en ocasiones, estos hábitos se practican en determinadas circunstancias y se convierten en virtudes. En este sentido, existe un cierto grado de ostentación en la persona que ofrece la oración en congregación. Pero solo puede considerarse como tal ostentación si su propósito es exhibirse ante los demás. Si, por el contrario, su propósito es la obediencia a Dios y a Su Mensajero, entonces esto se convierte en una bendición maravi- llosa. Por tanto, ofreced vuestras oraciones tanto en las mezquitas como en vuestras casas. De manera similar, si en una ocasión en particular, se hace un llamamiento para realizar una contribución por una causa religiosa, y alguien percibe que los demás no se adelantan y permanecen inalterables, y una cierta persona toma la iniciativa y realiza una contribución, únicamente para que los demás se sientan motivados y hagan lo mismo, entonces, aunque pueda parecer un acto de exhibición, merece una recompensa espiritual.

Asimismo Dios Altísimo dice en el Sagrado Corán:

43  Luqman, 31:19 [Editor]

Es decir: no andes por la tierra con insolencia. Sin embargo, se menciona en los Hadices que, durante una batalla, una persona avanzaba sacando pecho. Al observar esto, el Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo que tal comporta- miento desagrada a Dios Altísimo, pero que en una ocasión como esta, sí que es de Su agrado. Por lo tanto:

44 Si no tienes un comportamiento adecuado, eres un incrédulo. [Editor]

La acción que se realiza en el momento apropiado nos hace creyentes, pero si se realiza de forma inapropiada, nos lleva a la incredulidad. Tal y como he mencionado anteriormente, ningún rasgo es malvado en sí mismo; es más bien su uso inapropiado lo que lo hace así.

Se relata con respecto a Hazrat Umar, que Dios esté contento con él, que alguien le preguntó sobre su carácter irascible, men- cionando que era un hombre de temperamento ardiente antes de aceptar el islam. Hazrat Umar respondió diciendo que su ira era la misma que la de antes, pero que lo que había cambiado es que en el pasado la manifestaba de forma inapropiada, y ahora la expresaba en el momento adecuado. El islam promueve el uso de cada facultad en su momento adecuado. Por lo tanto, no debemos permitir que nuestras facultades se desvanezcan, sino que debe- mos aprender a utilizarlas de la forma correcta. Aquellos que se adhieren a la enseñanza de ofrecer la otra mejilla cuando son golpeados en una, siguen unos principios defectuosos e idealistas. Es posible que esta enseñanza fuera una ley antigua para una época y un lugar concreto. Sin embargo, esta ley no puede ser eterna ni puede aplicarse con éxito. Pues el ser humano es como un árbol con ramas que se extienden en todas direcciones. Si solo se cuidara una rama, las demás quedarían destruidas y arruinadas. El defecto de esta enseñanza cristiana es claramente evidente.

¿Cómo puede nutrir todas las facultades del ser humano? Si el perdón fuese el único rasgo meritorio, ¿por que se ha otorgado al ser humano la facultad de la retribución, entre otras? Además,

¿Por qué entonces no se practica esta enseñanza del perdón? El islam, por otro lado, ha presentado la enseñanza perfecta, que hemos recibido del Santo Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él, y que dice:

45  ash-Shura, 42:41 [Editor]

“La recompensa de un daño es un daño similar; mas quien perdona el pecado (Palabra(s) omitida(s) debido a un error de transcripción. [Editor]) y su acto produce la reforma, y no provoca ningún tipo de desorden, tendrá su recompensa con Al’lah. En verdad, Él no ama a los inicuos”.

Esto muestra claramente que el Sagrado Corán no defiende la tolerancia carente de sentido, ni la resistencia a tomar represalias en todas las circunstancias. En lugar de ello, la Voluntad divina nos enseña a juzgar la situación y decidir cuando la ocasión re- quiere que el malhechor sea perdonado o castigado. Si el castigo es lo prudente en una ocasión concreta, debe administrarse en proporción a la infracción cometida. Sin embargo, si la ocasión aconseja el perdón, el castigo debe ser abandonado.

La excelencia de esta enseñanza es que tiene en consideración todas las circunstancias. Si, en cumplimiento con los Evangelios, cada persona malvada y perversa quedara libre, la anarquía reina- ría en el mundo. Por lo tanto, debéis tener siempre en mente que ninguna de vuestras facultades debe ser considerada como muer- ta; al contrario, debéis ejercitarlas de la manera apropiada. Os digo ciertamente que esta enseñanza es un reflejo de las facultades humanas. Compadeceos de aquellos que están enamorados de las palabras dulces de los cristianos y han rechazado la recompensa del islam. Una persona veraz no tiene porque parecer dulce a los demás en todas las ocasiones, al igual que una madre no puede malcriar constantemente a sus hijos con golosinas. Al contrario, cuando es necesario, les da también medicinas amargas. Esta es la condición de un reformador verdadero. Así es la enseñanza que en cada aspecto es bendita. Nuestro Dios es Aquel que es veraz. Incluso los cristianos creen en nuestro Dios. Todos los demás están obligados a creer en los atributos del Dios que aceptamos. En una parte de su libro, el reverendo Pfander plantea la cuestión de cómo se juzgará en el Día del Juicio a aquellas personas que viven en una isla donde el cristianismo no ha llegado. A conti- nuación, él mismo responde a la pregunta y declara que no se les preguntará si creyeron o no en Cristo y su expiación; más bien se les preguntará si creen en el Dios del islam, descrito como un ser Único y sin copartícipe.

Incluso aquellos que viven en la jungla se ven instintivamente obligados a creer en el Dios del islam. La conciencia y la luz interior de cada uno de nosotros testifica que debemos creer en el Dios del islam. Los musulmanes actuales han olvidado la esencia y las verdaderas enseñanzas del islam anteriormente descritas, pero yo he sido comisionado para restablecerlas. Este es el único propósito grandioso de mi advenimiento.

Además de los problemas mencionados anteriormente, hay otros errores académicos y teológicos, que continúan difundién- dose entre los musulmanes, y nuestro trabajo es erradicarlos. Por ejemplo, creen que solamente Jesús y su madre están libres de la mancha de Satanás, mientras que los demás, Dios nos perdone, no lo están. Esto es un error flagrante, es más, equivale a la incre- dulidad y supone una grave deshonra para el Santo Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él. Aquellos que inventan de este tipo de ideas carecen del más mínimo sentido de la indignación. Buscan deshonrar al islam. Ciertamente, estas personas están alejadas del islam. En realidad, el Sagrado Corán pone de mani- fiesto que hay dos tipos de nacimientos. Uno sucede mediante el contacto del Espíritu Santo, y el otro mediante el contacto de Satanás. Los hijos de aquellos que son piadosos y virtuosos nacen mediante el contacto del Espíritu Santo. Los niños que provienen del pecado nacen por el contacto de Satanás. Todos los profetas nacen con el contacto del Espíritu Santo. Sin embargo, los judíos alegan que, Dios nos perdone, Jesús era un hijo ilegítimo que na- ció mediante la relación ilícita de María con un soldado llamado Panthera, y por tanto, fue resultado del contacto de Satanás.47 Por esta razón, y para absolver a Jesús de esta alegación, Dios Altísimo testificó a su favor y dijo que él también había nacido por el

47 El soldado romano Tiberius Iulius Abdes Panthera (c. 22 a.C. – 40 d.C.). El nombre, ‘Pantera’, que es una variante de este nombre, también aparece en ciertos textos. [Editor]

Diles [Oh Muhammadsa]: “¡Santo es mi Señor! No soy sino un hombre enviado como Mensajero”. Los mortales nunca vuelan a los cielos. Esta es la práctica de Dios, que ha existido desde el principio de los tiempos.

Otro error que existe entre una gran mayoría de musulmanes es que dan preferencia a los Hadices sobre el Sagrado Corán, y esto es incorrecto. El Sagrado Corán posee el rango de la certeza mientras que los Hadices contienen un elemento de conjetura. Los Hadices no son un juez sobre el Sagrado Corán, sino que es el Sagrado Corán el que ostenta la autoridad sobre los Hadices. En cualquier caso, los Hadices son una exposición del Sagrado Corán y hay que concederles la importancia que merecen. Es necesario creer en los Hadices siempre y cuando estén de acuerdo con el Sagrado Corán y no se le opongan. Sin embargo, si un Hadiz contradice al Sagrado Corán, entonces tal narración no es, en realidad, un Hadiz sino un relato inútil. En cualquier caso, los Hadices son cruciales para comprender el Sagrado Corán, pues los mandamientos divinos revelados en el Sagrado Corán fueron practicados en primer lugar por el Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, y luego los demás los pusieron en práctica siguiendo sus instrucciones. De esta manera, el Santo Profeta fue un ejemplo. Si este ejemplo no existiera, el islam no podría haberse comprendido. Aun así, la fuente principal sigue siendo el Sagrado Corán. Algunas personas que experimentan visiones, escuchan directamente del Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, algún Hadiz que no es conocido por los demás, o son capaces de corroborar la autenticidad de Hadices existentes. 

contacto del Espíritu Santo. Como no se ha realizado ninguna alegación similar en contra de nuestro Noble Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, ni de ningún otro profeta, no hubo necesidad de hacer una declaración similar respecto a ellos.

Abdul’lah y Amina, los padres de nuestro Noble Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, gozaban de gran estima, y nunca nadie desconfió ni sospechó de ellos. El testimonio solo es necesario para exonerar a una persona que ha sido denunciada, pero no se requiere si dicha persona está libre y no ha sido deman- dada.

Del mismo modo, hay otro error que afecta a los musulmanes y está relacionado con el Mi’rall. (Una experiencia espiritual del Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, según la cual viajó a los cielos. [Editor]) Creemos que el Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, experimentó el Mi’rall, pero no es correcto creer, como lo hacen algunas perso- nas, que no se trataba mas que de un sueño ordinario. Igualmente, es falso creer que el Santo Profeta viajó a los cielos con su cuerpo físico. La creencia correcta y verdadera es que el Mi’rall fue un tipo de visión, experimentado con un cuerpo hecho de luz. Hubo un cuerpo, pero era espiritual; hubo un estado de vigilia, pero era espiritual, como en una visión. La gente de este mundo no lo pue- de comprender, excepto aquellos que han tenido una experiencia similar.

Los judíos también exigieron al Santo Profetasa el milagro de la ascensión física a los cielos . El Sagrado Corán responde a esto de la siguiente manera:

Bani Isra’il, 17:94 [Editor]

Por tanto, existen muchas cosas similares que se dan entre estas personas, que se oponen diametralmente a la práctica islámica, y que causan disgusto a Dios Altísimo. Y, por lo tanto, Dios Altísimo ya no los considera musulmanes, a menos que rechacen estas falsas doctrinas y retornen al camino recto. Dios Altísimo me ha enviado con este propósito, para que pueda erradicar todos estos errores y restablecer el verdadero islam en el mundo.

Esta es la diferencia entre nosotros y estas personas. Su condi- ción ya no concuerda con la esencia del islam. Se han convertido en un jardín estéril y arruinado. Sus corazones son impuros. Dios Altísimo desea crear un pueblo nuevo que se convierta en un modelo del auténtico islam adhiriéndose a la verdad y a la virtud.

Fin 50

(Al-Hakam, 17 de febrero, 17 de mayo, 17 de junio de 1906) 

50     Al-Hakam, Volumen 10, No. 21, fechado el 17 de junio de 1906, pp.

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