Karam Ilahi Zafar

Karam Ilahi Zafar


Maulana Karam Ilahi Zafar nació el 31 de diciembre de 1919, en Banga, provincia de Hoshearpur, India. Realizó sus estudios en Talimul Islam High School de Qadian, India.

Cuando en 1945 Hazrat Mirza Bashir-ud-din Mahmood Ahmad, Khalifatul Masih II organizó el primer grupo de misioneros para propagar el Islam en Europa, el nombre de Maulana Karam Ilahi Zafar Saheb, no figuraba entre ellos. Invadido por una gran tristeza, Maulana Karam Ilahi Zafar Saheb se dirigió al Minaratul Masih de la Mezquita Aqsa de Qadian para implorar fervorosamente a Dios que le aliviara del pesar de verse privado de las bendiciones que otros compañeros habían recibido y para que Dios le diese a él también la oportunidad de servir al Islam. Pero quedó completamente sorprendido cuando, a su regreso, sus compañeros le felicitaron porque, durante su ausencia, Hazur le había nombrado misionero para España.

Llegó a este país el 24 de junio de 1946. España, tras la Guerra Civil, estaba inmersa en una grave crisis económica. Era una época de gran censura religiosa, ya que las doctrinas no católicas habían sido prohibidas por el gobierno. Por este motivo durante su vida afrontó grandes dificultades en su labor de predicación, incluyendo arrestos en varias ocasiones. Su labor predicativa producía malestar en las altas esferas españolas hasta el punto de desear su expulsión del país, lo cual, con la gracia de Dios, no llegó a suceder.
Con la división de la India en 1947 y la consiguiente emigración de la Comunidad Ahmadía de Qadián a Rabwah, Pakistán, Hazrat Khalifatul Masih II decidió clausurar temporalmente, por falta de medios económicos, algunas misiones en Europa, entre ellas la de España. Ante esta idea, Maulana Karam Ilahi Zafar Saheb, sugirió a Hazur la idea de buscar medios de subsistencia propios. Hazur asintió y propuso la fabricación de perfumes. Así, aprendió el arte de la perfumería.

En 1948 comenzó la venta de perfumes por las calles madrileñas en un pequeño tenderete. También acudía regularmente a las ferias de muestras de distintas provincias de España, donde difundía el mensaje del Islam. El Rastro madrileño, donde acudía semanalmente, fue el principal foco de la venta de perfumes durante más de treinta y cinco años, siendo a la vez un punto de predicación y de contacto con el público. El solía aprovechar la atracción que los perfumes ejercían sobre la gente para hablarles sobre Dios. Solía decir: „Huelan esta fragancia tan agradable, sin embargo esta fragancia no durará mucho tiempo entre vosotros, pero yo conozco un aroma que es permanente y eterno. Si lo desean, pueden tomar mi tarjeta y contactarme.“

Dios bendijo de tal forma el negocio de los perfumes que en 1948 se publicó el libro EL CAMINO HACIA LA PAZ escrito por Hazrat Khalifatul Masih II. Aunque este libro aunque tuvo una gran aceptación, el gobierno español no estaba dispuesto a permitir su circulación. Sin embargo, los sacerdotes cristianos persuadieron en cierto modo a las autoridades para que no se censurara, alegando que era anticomunista y favorecía, por tanto, los intereses de España. Así finalmente se autorizó su publicación y su difusión obtuvo múltiples muestras de aceptación y reconocimiento. Después surgió la oportunidad de publicar el libro LAS ENSEÑANZAS DEL ISLAM, que también fue costeado por medio de la venta de perfumes. Sin embargo, el gobierno prohibió su difusión debido a las protestas de la iglesia católica, siendo confiscados todos sus ejemplares. Tras varios intentos, se consiguieron recuperar y fueron enviados a Londres junto con una relación de nombres y desde allí se enviaron a intelectuales y personalidades españolas. Tras varias tentativas de levantar la censura, se envió un ejemplar al General Franco. El General apreció mucho su lectura y escribió una carta expresando su agradecimiento. Esta carta abrió las puertas para su libre circulación y sirvió de ayuda en las continuas requisas policiales.

Organizaba semanalmente charlas en la Misión, donde se congregaban distintos grupos de personas. Los centros culturales, universidades y escuelas fueron también importantes puntos de contacto con el público, a través de conferencias y charlas en las que se trataba de la religión islámica. A lo largo de su vida dio a conocer el mensaje del Islam en audiencias privadas a autoridades, personalidades e intelectuales de la sociedad española, entre ellos Su Majestad la Reina Sofía y el Príncipe Felipe de España.

Promovió la construcción de la mezquita Basharat en Pedro Abad, Córdoba, que es la primera mezquita edificada en España después de casi ocho siglos. El día 9 de octubre de 1980, Hazrat Khalifatul Masih III vino a España para colocar la primera piedra. El día 10 de septiembre de 1982, Hazrat Mirza Tahir Ahmad, Khalifatul Masih IV, inauguró la Mezquita Basharat en un solemne acto en el que participaron delegaciones de todo el mundo. Fue un día señalado para la historia del Islam en España y en el mundo.

Tras la inauguración de la Mezquita Basharat, en diciembre de 1982, Maulana Karam Ilahi Zafar fue destinado a Granada para abrir una nueva misión en aquella ciudad. Allí permaneció durante cinco años y durante ese tiempo se propagó el Islam en esa ciudad por medio de charlas, conferencias, ferias de libro, distribución de folletos, y otros medios.

En 1987, fue nombrado misionero de Portugal. En este país desempeño su cargo de misionero durante nueve años. Durante este tiempo, se compró en Lisboa un centro para la Comunidad y se divulgó el mensaje del Ahmadiat en todo el territorio portugués. En 1990, Hazrat Khalifatul Masih IV, con motivo de la celebración del Centenario de la Comunidad Ahmadía, realizo una visita oficial a este país para inaugurar la misión de Portugal. Esta visita Hazur fue recibido por todas las autoridades del país que le dieron la bienvenida.

Maulana Karam Ilahi Zafar Saheb falleció en Granada, España, el 12 de agosto de 1996, tras 50 años de predicación incesante. Está enterrado en el cementerio de Pedro Abad, Córdoba, cerca de la Mezquita Basharat, y su nombre fue inscrito en el Bahistri Maqbara de Rabwah, India.

Maulana Karam Ilahi Zafar Saheb se ganó los corazones de todos los que le conocieron gracias al mensaje que difundía en todos los lugares. Fue una persona totalmente consagrada a Dios. No desaprovechaba ninguna ocasión para difundir el mensaje del Islam y cumplió con su promesa hasta los últimos días de su vida. Fue siempre muy temeroso de Dios. Pasaba la mayor parte de su tiempo en el recuerdo de Dios. Destacó por su devoción por la Jamat y por la obediencia a sus Khalifas. De carácter sencillo, abierto y simpático, sin embargo tenía una personalidad imponente. Era una persona muy paciente y tolerante, pero no soportaba nada que fuese en contra de la religión. Le gustaba la vida sencilla pero era muy generoso con los demás.

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